Sentencia nº 00244 de Sala 3ª de la Corte Suprema de Justicia, de 1 de Julio de 1994

PonenteJesús Ramírez Quirós
Fecha de Resolución 1 de Julio de 1994
EmisorSala Tercera de la Corte Suprema de Justicia
Número de Referencia94-000165-0006-PE
TipoSentencia de fondo
Clase de AsuntoRecurso de casación

Resolución 244-F-94SALA TERCERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

San José, a las nueve horas con diez minutos del primero de julio de mil novecientos noventa y cuatro.-

Recurso de casación interpuesto en la presente causa seguida contra R.D.N., mayor, soltero, chofer, portador de la cédula de identidad # 7-066-501, hijo de Duffas y F., costarricense, nativo de Limón el 18 de noviembre de 1959, vecino de Barrio México, por tres delitos de FALSIFICACION DE DOCUMENTO EQUIPARADO A PUBLICO Y USO DE DOCUMENTO FALSO CON OCASION DE ESTAFA en perjuicio de J.L.A.P., E.J.A. y J.M.V.S.. Intervienen en la decisión del recurso los Magistrados D.G.A., P.; J.A.R.Q.; M.A.H.V.; A.C.R. y R.C.M.. También intervienen la defensora licenciada M.B. Bellido. Se apersonó la representante del Ministerio Público, licenciado A.E.S.F..-

RESULTANDO:

  1. - Que mediante sentencia N° 29-94 de las dieciséis horas, treinta minutos del dieciocho de febrero de mil novecientos noventa y cuatro, el Tribunal Superior Primero Penal, Sección Primera de San José, resolvió: "POR TANTO: Consideraciones hechas, normas citadas y artículos 39 de la Constitución Política, 1, 21, 22, 30, 31, 45, 50, 71, 74, 75, 76, 357, 361, 363, 216 inciso 1) del Código Penal, 1, 226, 392, 393, 395, 396, 399, 400, 512 y 542 del Código de Procedimientos Penales se declara a R.D.N. CC REY, autor responsable de tres delitos complejos de Falsificación de Documento Equiparado y uso de documento falso con ocasión de Estafa en concurso ideal y en concurso material en perjuicio de la Fe Pública y J.L.A.P., E.J.A. y J.M.V.S. y en tal carácter se le condena a descontar para cada uno de los delitos cometidos TRES AÑOS DE PRISION, para un total de NUEVE AÑOS DE CARCEL, que cumplirá con abono de la preventiva que hubiere cumplido en la forma y modo que determinen los reglamentos carcelarios. Se le condena asimismo al pago de ambas costas de este juicio y a que el fallo se inscriba en el Registro y Archivo Judicial. Hágase las comunicaciones de estilo. POR LECTURA NOTIFIQUESE". (sic) Fs. Licda. A.S.R., L.. A.M.D., L.. I.N.M., E.V.M.. Pro-secretario.-

  2. - Que contra el anterior pronunciamiento la licenciada M.B. Bellido, en su condición de defensora del imputado R.D.N., interpuso recurso de casación por la forma. Como primer motivo alega violación de las reglas de la sana crítica en la apreciación de la prueba. En un segundo motivo aduce falta de correlación entre acusación y sentencia. Indica el quebranto de los artículos 39 de la Constitución Política, 144 y siguientes del Código de Procedimientos Penales, sobre todo el 145 inciso 3) y el 146 párrafo 2), así como el 106, 393 y 400 inciso 3) del Código mencionado.- Solicita que se anule la sentencia condenatoria y el debate que precedió a su dictado, y que se ordene el reenvío a la oficina de origen para una nueva sustanciación conforme a Derecho.-

  3. - Que verificada la deliberación respectiva de conformidad con lo dispuesto por el artículo 481 del Código de Procedimientos Penales, la Sala entró a conocer del recurso.-

  4. - Que en los procedimientos se han observado las prescripciones legales pertinentes.-

Redacta el M.R.; y,

CONSIDERANDO:

  1. Recurso por la forma. Primer motivo. Violación de reglas de la sana crítica en la apreciación de la prueba. Caso del ofendido J.L.A.P.. Expresa la defensora, en resumen, que el hecho de que el cheque apareciera en poder del imputado tan solo a cuatro días después del cierre de la cuenta corriente, no establece que fuera él quien lo falsificó, o que maliciosamente lo utilizara a sabiendas de ello. Que conforme a su tráfico normal, la "traditio", de acuerdo al Código de Comercio, el cheque ya confeccionado y endosado por el supuesto beneficiario, pudo haber llegado al imputado de mil formas diversas, sin conocer su ilegitimidad, presumiéndose su buena fe. Que el cheque aparece girado a una persona jurídica, no al encartado. Que solo por no haberla encontrado el ofendido, no puede afirmarse que el girado: Iglesia Episcopal de Desamparados, no exista. Y, que, por no ser la firma del cheque la de Y.S.S. (dueño de la cuenta), ello no señala al imputado como autor de la falsificación, ni como conocedor de ella. Sin embargo, los argumentos de la recurrente son inadmisibles. Tal como lo advierte la representante del Ministerio Público (f. 247), los alegatos se formulan de partes de la sentencia según se las extrajo, pero obviándose sus fundamentos íntegros, los cuales comprenden un enlace lógico y derivado del proceder (modus operandi) del acusado, así como de los indicios vinculantes de su actividad delictual. Ahora bien, frente a los argumentos, en su conjunto congruentes de la sentencia no es posible aceptar la tesis de la recurrente, y por el contrario, solo procediendo la Sala a revalorar la totalidad del elemento probatorio, podría entrar a analizar las objeciones propuestas, esto es así aunque la impugnante diga que no interfiere en aspectos de valoración, pues sus planteamientos promueven tal revaloración. No obstante, en cuanto al hecho que nos ocupa, los fundamentos del Tribunal son plenamente aceptables como derivados de la prueba y apegados a las reglas de la sana crítica. Así, se obtiene del fallo que el señor Y.S.S. declaró que el 21 de mayo de 1989 le fue sustraído su talonario de cheques, cuenta corriente N° 131382-4; al día siguiente comunicó el hurto al Banco Nacional de Costa Rica. El 26 de agosto de dicho año el encartado, al ser las 19 horas, se presentó al negocio del ofendido en el Porvenir de Desamparados, con la fórmula del cheque N° Av 455214, de dicha cuenta corriente, ya confeccionado a máquina de escribir, por un monto de ¢ 7.500.00 y a la orden de la Iglesia Episcopal de Desamparados, solicitando a su propietario le vendiera mercadería varia para una fiesta de dicha Iglesia, pidiendo factura, pagando con ese cheque, aceptando el ofendido por tratarse de una Iglesia, recibiendo el imputado el respectivo importe a su favor, siendo luego devuelto el título valor por el Banco con la leyenda de cuenta cerrada. Sobre la base de esos hechos el Tribunal concluyó, correcta y legalmente, en la existencia de los delitos atribuidos al acusado. La defensora pretende, a través del análisis fraccionado de los fundamentos de los Jueces y como quebranto de las reglas que indica, esencialmente que la Sala concluya en que el documento pudo haber llegado al imputado de mil maneras y ya confeccionado, "sin que tuviera conocimiento de su ilegitimidad", ello tan solo con apoyo en la simple "traditio", debiendo, incluso, presumirse la buena fe del tenedor. Sin embargo, tales pretensiones desbordan las potestades relativas al análisis de las acusadas reglas, toda vez que aspectos determinantes y esenciales como los pretendidos, para al menos bastantearlos (que no concluir en ellos y menos en puntos de exclusión de responsabilidad penal como se intenta) tendría la Sala que proceder a revalorar la prueba sin remedio, obviando incluso los restantes razonamientos del fallo (como lo hace la recurrente) conducentes a la conclusión acertada de los Jueces. Por tales razones, los alegatos cabe declararlos sin lugar. Luego, la recurrente, en cuanto al caso del ofendido E.J.A., acusa iguales violaciones de dichas reglas. Para una mejor orientación del objeto de los reproches (siempre la defensora --al igual que en el punto anterior-- sobre la base del análisis y extracto aislado de los criterios del a-quo, como con nitidez se aprecia de sus planteamientos, y no sobre la base del contexto armonioso del pronunciamiento), en esencia, formula lo siguiente: que no es posible concluir en la responsabilidad del acusado de la frase "aprovechaba la hora del cierre": que el imputado pudo recibir los cheques de buena fe; que del aserto del Tribunal de que el dueño de la cuenta no le giró al imputado, a quien no conoce, tampoco puede desprenderse culpabilidad; que es ilógico lo afirmado por el Tribunal, porque el cuenta-correntista no le ha girado cheque alguno al acusado y el cheque aparece girado a una persona jurídica; que si el encartado realiza un segundo endoso a un cheque que ya viene lleno y hasta endosado por el supuesto beneficiario, debe presumirse la buena fe, pues pudo recibirlo de mil maneras; que es ilógico tener por inexistente a la Iglesia Episcopal, aunque en este caso no se diga, porque un ofendido no la encontró, pues ¿qué sucedería si la Iglesia existe?; que el reconocimiento del imputado, frente a la simple transmisión de los cheques, nada nos dice en cuanto a su responsabilidad penal, pues el cheque ya venía confeccionado y hasta endosado por el supuesto beneficiario; y, que la portación por el imputado de un cheque y una cédula falsificadas, de ello no se deriva responsabilidad, ni en este caso ni en el anterior. En forma similar al caso ya analizado, indudablemente la recurrente excede --e incluso confunde y propone situaciones propias de análisis de fondo: conclusión sobre responsabilidad penal-- el ámbito de los poderes contralores de la Sala en cuanto a correcta aplicación de las reglas de la sana crítica racional, pues lo que hace, en realidad, es provocar un nuevo examen crítico de los elementos probatorios, con evidente prescindencia del contexto armónico de los fundamentos de la sentencia, lo cual --por otra parte-- contribuye a que sus reclamos no sean completos o totales, esto es, sin omitir fundamentos centrales o esenciales del fallo (como en efecto lo hace). De acuerdo a la doctrina y a la jurisprudencia de esta Sala, hay incursión en la valoración probatoria, tan solo "cuando se discuten las conclusiones de hecho del Tribunal de juicio ... o un disentimiento con la valoración de la prueba efectuada en el mérito o discutiendo su valor, o incidiendo de otro modo en el criterio de apreciación sobre su eficacia, o discrepando con los motivos de hecho expresados por la sentencia." (así: De la Rúa, F.. El Recurso de Casación en el Derecho Positivo Argentino. V.P. de Z., editor, Buenos Aires, 1968, pág. 178). La sana crítica supone un sistema de amplia libertad de convencimiento de los juzgadores, aunque exigiendo a la vez que sus conclusiones sean el fruto racional de las probanzas que utiliza. En Casación, tal sistema funciona sin limitación alguna respecto de la admisibilidad lógica de los elementos probatorios, no así en cuanto a la valoración de la fuerza de convicción de los elementos seleccionados. Ahora bien, no obstante lo que viene expuesto, en aras de la logicidad y legitimidad del fallo, veamos si las conclusiones del a-quo (especialmente no objetadas), en este caso, suministran bases idóneas, apegadas a la sana crítica, según los reclamos. El pronunciamiento acredita --en síntesis-- que el imputado con la fórmula del cheque N° Av 455223 (en idéntica forma que en el caso del ofendido A.P.: cheque de la misma cuenta corriente sustraída, confeccionado a máquina de escribir, por igual monto, con igual fecha: 26/8/89, a la orden de la misma Iglesia, y a la hora del cierre del negocio ofendido, ubicado en el mismo lugar que el negocio del otro ofendido: el Porvenir de Desamparados), al ser las 19 horas del 29 de agosto de 1989, se presentó al negocio el Granero N° 3, portando una biblia debajo del brazo, y bajo el mismo argumento: que era para dicha Iglesia, solicitó al ofendido y a un empleado le vendieran unos pollos, como el dinero que traía no cubría el valor de la compra le aceptaron el cheque, mostrando el acusado su cédula N° 7-066-501, endosó el cheque y consignó ese número, todo en presencia de aquellas personas (y así declarado por ellos), recibiendo el respectivo cambio o vuelto. El cheque fue devuelto por el banco por estar la respectiva cuenta cerrada. Del examen de la valoración conjunta de los respectivos elementos probatorios y de las circunstancias concurrentes en este --y en el anterior caso del ofendido A.P.--, racionalmente, no ve la Sala cómo los fundamentos y conclusiones del Tribunal sean violatorios de las reglas de la sana crítica, o arbitrarios en su sentido de interpretación o que de otra forma la prueba que los sustenta fuere inidónea o falsa. Por el contrario, los fundamentos de la sentencia se presentan claros, derivados y congruentes, sin posibilidad alguna de interpretarlos de modo diferente, menos como se objeta: que el imputado pudo recibir, por la simple traditio, el cheque de buena fe, ya confeccionado y endosado, lo que en modo alguno --también como en el caso precedente-- se advierte de los términos de la sentencia. No participa la Sala del criterio de la recurrente de que es ilógica la afirmación del Tribunal en cuanto a que el dueño de la cuenta no le giró al imputado, porque el cheque aparece girado a una persona jurídica, toda vez que ni en el caso del cheque aquí analizado, ni en el caso del ofendido A.P., el cuenta-correntista (Y. S.S. dijo haber girado a nadie (persona física o jurídica), de ahí que lo afirmado por el Tribunal no sea ilógico, menos que tuviera incidencia influyente dentro de los restantes fundamentos del fallo, y además, se trata tan solo de un reproche (como los demás formulados) que la recurrente aisló, sacándolo de contexto como se ha dicho. En virtud de lo expuesto, cabe declarar sin lugar este otro reclamo, como también lo pide la representante del Ministerio Público (f. 247), con algunas razones similares a las aquí expuestas. Y no sobra expresar, además de que sobre ello hay algún cuestionamiento, que el criterio de los Jueces de mérito en sentido de que "La portación por parte del imputado de una cédula y un cheque falsificados

    --aunque nada tenga que ver con los hechos investigados-- constituye un indicio de culpabilidad.", no resulta fuera de la lógica aplicada, pues esa especial circunstancia (indicio) se valoró no aisladamente con los demás fundamentos del fallo, sino paralelamente a ellos, sin que descalifique esa apreciación

    --como se alega-- que el Tribunal señalara que aunque aquella portación nada tuviere que ver con estos hechos, sea que no por ello el valor otorgado al indicio perdía validez.

  2. Segundo motivo. Falta de correlación entre acusación y sentencia. Al efecto manifiesta la defensora que la acusación atribuye a su defendido el haberse presentado a los negocios A. el Porvenir y al Granero N° 3, con sendos cheques ya falsificados y, a sabiendas de ello, los hace efectivos, sea que no se le acusó de haber falsificado esos títulos. No obstante, señala, el Tribunal varió sustancialmente el hecho acusado originalmente, pues incluyó que en las dos ocasiones el imputado falsificó directamente los cheques. En criterio de esta Sala, la expositora no lleva razón. El problema estriba puramente en aspectos de redacción en el requerimiento de elevación a juicio, pero que esa misma pieza se encarga de desvanecer al realizar la calificación legal provisional, esto es, como de "tres delitos complejos e independientes de falsificación de documento equiparado a público y uso de documento falso con ocasión de estafa, en daño de ..., ... y ... (el último caso no recurrido), calificación jurídica a la postre, con las respectivas modificaciones legales en cuanto a su concurso, adoptada en la sentencia de instancia, cuyos fundamentos jurídicos, están basados en un correcto análisis del substrato probatorio y su valoración racional dentro de las reglas de la sana crítica. En tal virtud, debe declararse sin lugar este último motivo, pues ninguna de las normas invocadas por la recurrente, ni el debido proceso, se vulneraron, al no haberse producido ninguna circunstancia sorpresiva perjudicial para la defensa, ni variarse en sentencia, en su esencialidad intrínseca, los hechos acusados.

    POR TANTO:

    Se declara sin lugar el recurso interpuesto.

    Daniel González A.

    Jesús Alb. R.Q. M.A.. Houed V.

    Alfonso Chaves R. Rodrigo Castro M.

    dig. imp. rbr

    Exp. N° 165-1-94

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