Sentencia nº 00022 de Sala 1ª de la Corte Suprema de Justicia, de 27 de Enero de 2005

PonenteCarmen María Escoto Fernández
Fecha de Resolución27 de Enero de 2005
EmisorSala Primera de la Corte Suprema de Justicia
Número de Referencia01-000368-0387-AG
TipoSentencia de fondo
Clase de AsuntoProceso ordinario

SALA PRIMERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA.-

S.J. a las diez horas cinco minutos del veintisiete de enero delaño dos mil cinco.

Proceso ordinario, establecido en el Juzgado Agrario de Liberia, por M.J.V.O., ciudadano colombiano con pasaporte de su país número 8234746, ganadero; contra la “AGROPECUARIA EL PEDREGAL LIMITADA”, representada por su gerente con facultades de apoderado generalísimo sin límite de suma, M.A.M., agrónomoagricultor. Figura como apoderada especial judicial del actor, la licenciada V.C.T., divorciada, vecina de San José y como defensora pública de la demandada, la licenciada A. B.Y.. Las personas físicas son mayores de edad y con las salvedades hechas casados, abogados y vecinos de Liberia.RESULTANDO

  1. -

    Con base en los hechos que expuso y disposiciones legales que citó, el actor estableció demanda ordinaria, a fin de que en sentencia se declare: “a) Con lugar en todos sus extremos la presente demanda. b) La resolución judicial del Contrato de Arrendamiento de Fincas Ganaderas suscrito entre las partes en octubre del 2000. c) Se condene a la accionada al pago de los daños y perjuicios determinados y cuantificados en el acápite correspondiente de esta demanda. d) Se condene a la accionada al pago de ambas costas de esta acción”.

  2. -

    La parte accionada contestó negativamente la demanda, e interpuso las excepciones de falta de legitimación activa y pasiva, falta de derecho y la genérica de sine actione agit.

  3. -

    El Juez, L.. C.M.B., en sentencia de las 8 horas del 19 de setiembre del 2002, resolvió: “De conformidad con lo expuesto, los artículos 1, 2, 6, 26, 54, 55, 79 de la Ley de Jurisdicción Agraria, y demás citas legales invocadas supletoriamente en materia agraria, jurisprudencia y doctrina consultadas se ACOGEN LAS EXCEPCIONES DE FALTA DE LEGITIMACIÓN ACTIVA Y PASIVA, FALTA DE DERECHO. Parcialmente la DE CONTRATO NO CUMPLIDO omitiéndose por carecer de importancia, razonamiento sobre la GENÉRICA DE SINE ACTIONE AGIT que de todas formas es comprensiva de la anteriores. Se declara SIN LUGAR EN TODOS SUS EXTREMOS LA PRESENTE DEMANDA ORDINARIA DE M.J.V.O. contra AGROPECUARIA EL PEDREGAL LIMITADA. Son ambas costas del proceso a cargo del accionante. Se advierte a las partes de su derecho a apelar lo aquí resuelto.”

  4. -

    Inconforme con la sentencia, la parte actora apeló y el Tribunal Agrario del Segundo Circuito Judicial de San José, integrado por los Jueces, D.V.V., A.D.C. y R.A. R., en sentencia 651-F-03 de las 14 horas 50 minutos del 26 de setiembre del 2003, dispuso: En lo queha sido objeto de apelación, se confirma la sentencia.”

  5. -

    La Licda. C.T., en su expresado carácter, formuló recurso para ante esta Sala, con indicación expresa de los motivos en que se apoyo para refutar la tesis del Tribunal de instancia.

  6. -

    En los procedimientos se han observado las prescripciones legales. No se notan defectos ni omisiones capaces de producir indefensión.

    Redacta la Magistrada E.F. CONSIDERANDO

    1. El 29 de octubre del 2001, el actor, M.J.V.O. presentó demanda ordinaria agraria contra la empresa Agropecuaria El Pedregal Limitada. Según indicó, en lo medular, se instaló en Costa Rica con el fin de dedicarse a la actividad ganadera, a efecto de establecerse económicamente en el país; así, trató de buscar y negociar un inmueble lo suficientemente amplio y apto para desarrollar su empresa. En el mes de octubre del 2000, continúa, realizó varias visitas a la finca denominada “Las Animas”, nombre del terreno ofrecido por la empresa demandada para dárselo en arrendamiento. Preguntó al señor M.A.M., Gerente de la sociedad Agropecuaria El Pedregal, Limitada, el estado de las cercas en virtud de que estas se encontraban cubiertas por maleza y pasto; quien aseguró estaban en buen estado faltándole solo algunos alambres. Basado en la buena fe de concretaron el negocio jurídico de arrendamiento bajo condiciones muy específicas. Posteriormente, dice, el 29 de octubre Agropecuaria El Pedregal Limitada a través de su gerente, M.A.M., y el señor V.O. suscribieron un contrato de arriendo sobre las fincas matrículas números 49143-000, 27343-000 y 49445-000 todas del Partido de Guanacaste, juntas corresponden a 551 hectáreas; así como el predio no inscrito de 151 hectáreas, conformando en su conjunto la unidad productiva arrendada.Las reparaciones a las cercas y la limpieza de los potreros expone, no se realizaron, tampoco las que debieron hacerse y entregado, como se pactó para diciembre del 2000, sea entre otras, sobre los corrales, manga bañadera y embarcadero, habiéndose pactado originalmente de que la totalidad de la finca estaba en buen estado. La propia demandada asegura, reconoció los reiterados incumplimientos, esencialmente en la colocación y mantenimiento de cercas, mediante un ajuste del monto del arrendamiento mensual de los meses de setiembrey octubre del año en curso en ¢100.000 colones, lo cual no es suficiente para cubrir los daños causados por el reiterado incumplimiento de sus obligaciones. En febrero del 2001, insiste, en virtud de que no se habían terminado el embarcadero ni la manga , tuvo que llevar en lugar de ganado adulto, 24 terneros, los cuales debió mantener en un pequeño potrero allegado a la casa de los peones, mientras se construía una cerca, pues estos se escaparon al no haberse aún construido ante la negligencia de la accionada, teniendo como resultado la recaptura del ganado, en lo que se tardó 12 días de búsqueda y reubicación. Posteriormente, asegura, en virtud de que no se realizaban las reparaciones le reclamó verbalmente al representante de la sociedad demandada, quien acogió su queja y acordaron trasladar los pagos de la renta correspondientes a los meses de diciembre 2000, enero y febrero 2001; imputándolos a los meses de marzo, abril y mayo de ese año, condonándose el pago del arriendo de aquellos meses. Luego en esa misma transacción se le indicó que estaban terminando de construir las cercas del primer potrero, razón por la cual y; creyendo en la buena fe comercial, trajo más ganado, exactamente 30 terneros, lo cual saturó el inmueble porque, nuevamente como las cercas no estaban reparadas, mermó la capacidad de instalación de ganado bovino; contrario a lo pactado al inicio donde se le indicó la finca poseía una capacidad para 300 cabezas de ganado adulto o 600 pequeñas. Relata que también en febrero del 2001 se escaparon los 24 terneros que adquirió para engorde de la misma manera como había sucedido con los otros. El señor A.M. según refiere, reconoció su responsabilidad y se comprometió a cumplir con sus obligaciones, sugiriéndole que metiera más ganado, por lo cual introdujo 30 cabezas. Y fue hasta en marzo de este año, afirma, se iniciaron las reparaciones necesarias para que la finca se encontrara en las condiciones pactadas; según acuerdo verbal entre las partes, por lo cual asevera contrató a peones para que ayudaran a agilizar los trabajos de reconstrucción, descontando el gasto del pago del mes de renta. Sin embargo, la manga bañadera y el embarcadero que según el contrato debieron estar reparados desde diciembre, se encontraban inconclusos. El ganado, menciona, se quedó sin vacunar contra “septicemia hemorrágica”, murieron 10 terneros con un valor promedio de ¢90.000,00 cada uno. En virtud de la ausencia de cercas en los diferentes pastizales, fundamenta, no pudo traer más ganado, fallando en sus expectativas de 600 cabezas, a sólo las 200 que pudo ubicar, lo cual constituyó una serie de daños y perjuicios patrimoniales que dieron al traste con la “azienda” y empresa agraria. El 8 de agosto del 2001, continúa, recibió una carta de Agropecuaria El Pedregal, Ltda., donde exigía el pago de una serie de rubros, presuntamente adeudados a aquella por él. En octubre, dice, el representante de la arrendadora, no obstante continuaba violando el espíritu del artículo 1022 del Código Civil, tal Sociedad le solicitó verbalmente firmara una carta donde se mencionaban ciertas condiciones en las cuales se encontraba una quebrada posiblemente contaminada cerca de la propiedad; y de que el ganado no había bebido agua de ahí. Ante su negativa por tratarse de hechos falsos, los cuales no estaba dispuesto a avalar, ante la furia del arrendante, este le pidió sacar los animales del inmueble, aún sin cumplirse a esa fecha el plazo contractual, según la cláusula V lo cual violaba con su incumplimiento los términos del acuerdo y, resolvía de pleno derecho y arbitrariamente la empresa agraria. Con base en la relación de hechos recién descrita, en lo esencial, solicita en sentencia se declare: 1- la resolución judicial del contrato de arrendamiento de fincas ganaderas suscrito entre las partes en octubre de 2002; 2- se condene a la accionada al pago de los daños y perjuicios que cuantifica y determina en ¢41.012.340,00, así como por lucro cesante, los intereses legales desde la interposición de la demanda y hasta la resolución definitiva y; 3- ambas costas del proceso a cargo de la demandada. Agropecuaria El Pedregal Ltda., contestó negativamente, opuso las excepciones de contrato no cumplido, falta de legitimación activa y pasiva, falta de derecho y la expresión genérica “sine actione agit”. El Juzgado acogió las excepciones planteadas de falta de legitimación en sus dos modalidades así como la de falta de derecho, parcialmente la de contrato no cumplido y omitió pronunciamiento sobre la expresión genérica de “sine actrine agit”; al estimarla contenida en las anteriores, declaró sin lugar la demanda y condenó al actor al pago de ambas costas. El Tribunal confirmó la sentencia en lo que fue objeto de apelación.

    2. El actor interpone recurso de casación y alega los siguientes siete motivos por razones de fondo, que para una mejor comprensión se ordenan de la siguiente manera. Primero: asegura, se violó lo establecido en el numeral 1022 del Código Civil, en virtud de que la demandada incumplió sus obligaciones contractuales, incluyendo entre estas el plazo en el que debía satisfacer una serie de condiciones específicas. En noviembre del 2000, afirma, depositó la suma de $800 correspondientes al Depósito de Garantía; sin embargo, para enero del 2001, los arreglos que debían hacerse a la finca aún no se realizaban, incurriendo la sociedad en incumplimiento, por faltar a lo establecido en las cláusulas VII, VIII, IX y X del contrato, donde se indica que la sociedad arrendante debía reparar a satisfacción los corrales, la manga bañadera, el embarcadero, la casa denominada “El Lecherito” entre otras, y estos arreglos estarían terminados para el 1 de diciembre del 2000; situación que se da mucho antes de la supuesta cesación de pagos. Señala, que el representante de la empresa aseguró no acordarse si para esa fecha (diciembre) las obras estaban finalizadas, pero si lo fue para enero del año siguiente; lo cual denota falta en sus obligaciones. Apoya su tesis en los testimonios de los señores V.A.R. y J.F.M. M.. De haberse cumplido con lo pactado, asegura, no hubiera tenido que salir del país, pues hubiera podido iniciar su “empresa agraria”. Segundo: acota, que a pesar de que la actora no había reparado los corrales, él en muestra de su buena fe, pagó por adelantado el mes de diciembre del 2000, aproximadamente el 29 de octubre del mismo año, sea casi tres meses antes, quedándose sin dinero, afirma, para arreglarlos, así como para la restauración de la casa en la cual tenían que vivir los peones; según lo establecido en la cláusula X del Contrato de Arrendamiento, la cual trascribe. Señala, según prueba documentalaportada por la propia demandada a los autos y testimonio de V.M.A.. Agrega que no demostró la demandada la existencia de un “presunto acuerdo verbal” en sentido contrario; que permitiera el quebranto de la cláusula X del convenio. Apoya este argumento en la apreciación hecha por el Juzgado en el reconocimiento judicial, cuando consignó en dicha acta que la casa localizada en el potrero denominado “El Lecherito” se encontraba en estado de abandono y una especie de corral en mal estado. En consecuencia, concluye, la demandada incumplió y violó expresamente lo estipulado en la cláusula del contrato que recién citó. Por lo anterior, estima inaceptable que tanto el Juzgado como el Tribunal le atribuyan más bien al recurrente las pérdidas, cuando es evidente que se requería de todas las reparaciones expuestas para poder ejercer la actividad agropecuaria. Por la hermenéutica jurídica se exige al juzgador utilizar la lógica y la racionalidad al analizar las pruebas. Tercero: se demostró, asevera, mediante prueba testimonial, que en octubre del 2001 la demandada solicitó le firmara una carta donde se indicaba que su ganado no había bebido agua de una quebrada, posiblemente contaminada. Ante su negativa, sostiene, la arrendante le exigió desalojar la finca, aún y cuando no se había vencido el plazo contractual, violándose el aparte V del mismo; resolviendo de pleno derecho y en forma arbitraria la empresa agraria; según se puede corroborar del testimonio de señor V.A.R. el cual en parte transcribe. Cuarto: de las facturas de pago, sostiene, se desprende claramente que no se le adeuda ninguna suma de dinero a Agropecuaria El Pedregal Ltda. en concepto de arrendamiento; por el contrario esta no ha devuelto los $800 correspondientes a la garantía, los cuales se le enviaron desde Colombia en diciembre del 2000. Esta sociedad, continúa, ha alegado en su defensa un supuesto incumplimiento en los pagos de los meses de enero y febrero; cuando lo cierto es que para esas fechas se había cancelado, además de la garantía, las mensualidades de noviembre y diciembre del 2000. Se encontraba al día con sus obligaciones; mas no así la demandada, quien mediante su personero afirmó estar realizando reparaciones en las cercas desde enero del 2001 y hasta agosto siguiente, sin que lo impuesto en la cláusula X fuese satisfecho. A esto agrega la prueba testimonial y confesional, que así lo confirma, sin indicar propiamente cuál. Quinto: erróneamente, reprocha, el Tribunal en el considerando VIII del fallo dedujo que los arreglos omitidos o faltantes no constituyeron un obstáculo para que a finales de enero se continuara con el proyecto e iniciara la actividad ganadera. Esto, insiste, no fue así y se demuestra con la testifical del señor J.F.M.M. y V.M.A.R., aunado al reconocimiento judicial. De allí, dice que lo realmente deducible es que no se podía impulsar el desarrollo bovino en aquel terreno, en virtud de las limitaciones que se presentaban, dadas por la irresponsabilidad de la dueña. Sexto: menciona, el Tribunal ya en resolución de las 15 horas 35 minutos del 20 de junio del 2003 correspondiente al voto número 392-F-03, en proceso de desahucio interpuesto en su contra por la demandada sobre la misma finca en cuestión, hizo un breve análisis sobre las particularidades del arrendamiento agrario, determinando que los incumplimientos afectaron “el inicio de la actividad agraria del arrendatario”; de allí que resulte extraño que tres meses después cambien de opinión, resolviendo de forma disímil y contradictoria, lo que crea un grado de inseguridad jurídica en perjuicio de las partes litigantes. Es inaceptable, dice, que el Tribunal determine que todas las pérdidas son atribuibles al actor. Invoca jurisprudencia de esta S., resoluciones del Tribunal Superior Agrario y doctrina, así como cita de los principios generales de los contratos agrarios; de los cuales, asegura, se violaron el del deber de lealtad y buena fe. Concluye, entre las partes se dio una relación contractual de carácter agrario, esta feneció por evidente incumplimiento, es clara la negligencia e irresponsabilidad de la sociedad respecto de la entrega de la cosa en el plazo pactado; de conformidad con los ordinales 692 del Código Civil y 462 del Código de Comercio, por lo que está facultado para solicitar la resolución judicial del contrato, más el pago de los daños y perjuicios ocasionados, en virtud de habérsele privado de su hacienda agraria. Para reforzar su argumento, refiere, el incumplimiento fue aceptado por el representante de la compañía demandada y transcribe parte de la prueba confesional. Séptimo: se ha demostrado, refiere, que a través de todo este proceso ha litigado de buena fe y lo ha hecho con suficientes motivos, con lo cual al tenor del numeral 55 de la Ley de la Jurisdicción Agraria solicita se le exonere del pago de las costas en caso de no prosperar este recurso.

      III.Los primeros seis agravios se resolverán en conjunto por tratarse de inconformidades referentes al mismo punto en debate: el incumplimiento contractual y violación del artículo 1022 del Código Civil. Basado en jurisprudencia de esta Sala, el Tribunal hace un análisis del arrendamiento como negocio jurídico y su cumplimiento; del estudio concluye que el actor es realmente quien falta a lo pactado dentro de la relación contractual; en virtud de que el arreglo de las cercas, la manga bañadera, el embarcadero y la casa ubicada en el repasto llamado “El Lecherito”, entre otros, en ningún momento le impidieron desarrollar su empresa agraria.Según consta a folio 203 y 204 vuelto el señor V.M.A.R. dijo“...don M. me dijo que tenia (sic) que ayudarle a levantar las cercas porque no habia (sic) cercas... Yo entiendo que el ganado se puso a este lado donde hubo que arreglar las cercas porque al otro lado no estaban listas las cercas y fue hasta mes o mes y medio que el ganado se pasó a la finca del frente... Recuerdo que se murieron once terneros porque no habia (sic) donde vacunarlos, el bañadero si estaba pero no se podía usar por falta de los corrales... llegó a tener don M. doscientos cincuenta novillos.No se podia (sic) tener más ganado por cuanto solo se podia (sic) utilizar cuatro potreros, la plazuela, Dos Ríos, La Caña Brava y el Ojoche.Como nunca se reparó la casa Lecherito nunca se pudo usar ni se pudo llevar ganado a ese potrero... Como las cercas tenian (sic) el alambre demasiado oxidado en una ocación (sic) el mismo ganado lo revento (sic) ... cuando ya estubo (sic) el ganado en esos potreros de esa finca fue que se comenzó a reparar el corral en el embarcadero.Las cercas de este potrero de La Plazuela se comenzaron a componer cuando ya el ganado sea los veinticuatro terneros estaban aquí...”. Este testimonio es ambiguo ya que pareciera, hay algunas cosas que le constan y otras no, como por ejemplo cuandoseñala “yo entiendo”, es decir no es información que haya adquirido de primera mano.Ahora bien, contrapuesto a este testimonio, compareció don G.Á.E.R. (folio 205 vuelto), quien entre otras cosas expresó: “Cuando don M. trajo el primer ganado que era poquito ya el desembarcadero, la manga, el corral estaban listos para que él pudiera trabajar únicamente al corralito pequeñito hubo que ponerle una regla porque eran terneros muy pequeñitos.Cuando don M. trajo ganado los potreros de la finca en arriendo ya tenian (sic) las cercas en buen estado únicamente en la parte de los portillos donde el ganados se remolina habia (sic) que reforzarlos.Las cercas estaban con sus taquisales, pero también se compró alambre para añadir... Cuando esos terneros se salieron (sic) V.A. trabajaba en esta finca pero en esos días no estaba porque había dio a Nicaragua... Me consta que en una ocación (sic) don M. vedio (sic) cincuenta o cincuenta y tres novillos de los mejores y eran de los primeros que trajo los demás se dejaron para que se desarrollaran un poco más... No se cual fue la razón por la cual se murieron los terneros... Cuando don M. vino ya los corrales estaban listos... Cuando se hecho (sic) el ganado en la finca en arriendo habian (sic) cercas reparadas en tres potreros, a como venía ganado se fueron reparando las cercas poco a poco...”.Igualmente el señor J.F.M.M. (folio 207) señaló:“Yo fui contratado por don M. para que me encargara de la reparación o reconstrucción de este corral... por (sic) ahi del mes de octubre del dos mil uno... Yo considero que todo el trabajo a mi cargo estuvo listo para mediados del mes de enero del año siguiente... Cuando don M.V.O. trajo el primer ganado ya el corral estaba terminado, también estaba lista y para usar la manga y el desembarcadero porque el primer ganado que él trajo lo desembarcó en la manga de este corral.De arreglar o reparar todas las cercas de la finca en arriendo se terminó creo que fue en junio del dos mil uno... El Lecherito me consta que se chapeaba y se limpiaba ahí pero no me consta si la casa fue reparada o no...”.De lo dicho por los testigos, se logra apreciar que la mayoría coinciden en que las condiciones de la finca eran optimas para que el aquí actor llevara a cabo su empresa ganadera, con lo cual, pierde mérito lo dicho por el señor Ampié.No logra don M. demostrar que se le haya ocasionado un problema tal, que de haber adquirido los animales para el primero de diciembre del 2000, fecha que según su dicho era la acordada por las partes para tener por concluidas las obras, estos no pudiesen permanecer en la finca; tan es así que introdujo las primeras cabezas cuando aún no se habían llevado a cabo todas las reparaciones. Coincide esta S. cuando en el fallo se indica:“...Aunado a lo anterior, considera este Tribunal no se trató delincumplimiento de prestaciones fundamentales, que impidiesen la implementación de la actividad ganadera ni la continuidad de la relación contractual. Se concluye así, las omisiones de la parte demandada referidas en este aparte no constituyeron ni constituyen un incumplimientograve como para tener a la parte demandada como incumpliente...”. En otro orden de ideas, es importante mencionar que el ordinal 692 del Código Civil (el cual se aplica por remisión del artículo 6 de la Ley de la Jurisdicción Agraria), establece: “En los contratos bilaterales va siempre implícita la condición resolutoria por falta de cumplimiento. En este caso la parte que ha cumplido puede exigir el cumplimiento del convenio o pedir se resuelva con daños y perjuicios”. Sobre tal tema, esta S. en reiteradas ocasiones ha referido: “...no es cualquier incumplimiento el que autoriza la resolución de un contrato, pues ésta sólo puede ser el resultado de un incumplimiento grave, no siendo procedente la resolución, aún demostrado el incumplimiento, si carece de la importancia necesaria para aplicar la sanción más grave contemplada por el ordenamiento civil, sea la terminación de una relación contractual nacida válida y eficaz, con los efectos retroactivos y la lógica consecuencias restitutorias y resarcitorias. En tales casos, es más conveniente exigir la ejecución forzosa del contrato y no su resolución, pues carecería de sentido dar por terminada una relación contractual ante el incumplimiento de aspectos que siendo secundarios no pueda considerarse como grave...”. (Resolución de las 15 horas 30 minutos del 30 de noviembre de 1993, correspondiente al voto número 80). A su vez ha estimado: “...En caso de incumplimiento -artículo 692 del Código Civil- de una de las partes, la otra puede, a su escogencia, pedir el cumplimiento, o la resolución del contrato, con daños y perjuicios. Es necesario eso sí, que el incumplimiento reclamado tenga importancia la cual depende de los intereses de las partes, pues se pretende tutelar una situación de equilibrio de un sistema de intereses. En ciertos casos de excepción, la resolución opera de pleno derecho, como en el caso de la cláusula resolutoria expresa y el término final...”. (Sentencia de las 14 horas 15 minutos del 27 de diciembre de 1991, voto 227). En el presente asunto, durante todo el proceso el actor no pudo demostrar el pago efectivo del arriendo correspondiente a los meses de enero y febrero del año 2001, lo cual constituye un incumplimiento a sus obligaciones contractuales como arrendatario.Es justamente, este el fundamento que no desvirtuó en esta sede; siendo que no aporta prueba fehaciente que indique que el pago se efectuó, o bien que se haya dado una condonación del alquiler de estos meses. En lasentencia se realiza todo un estudio pormenorizado de las facturas aportadas y concluye “...Por consiguiente, de acuerdo con lo probado en autos, solo se tiene por cancelado a la fecha de interposición de la demanda el mes de diciembre del 2000, por haber consignado expresamente las partes tal fue pagado cuando se suscribió el contrato de marras... Los meses de enero y febrero 2001 no se probó hayan sido oportunamente cancelados, ni tampoco condonados como lo afirma el actor. A lo sumo, lo que se deriva de los autos, es el hecho de haber la parte demanda (sic) tolerado el no pago en tiempo de esos dos meses del 2001, dado lo aceptado por éstas en la contestación...,y en la documental que la parte actora aportó…”. Bajo esta tesis, es claro que si el demandante fue el primero en incumplir por falta de pago, no puede pretender la ejecución forzosa o resolución contractual. En todo caso eventualmente, quien lo podía reclamar es el aquí demandado. Sin embargo, no logra demostrar lo contrario en esta vía, con lo cual no resulta de recibo su inconformidad. Está de acuerdo esta Sala con la apreciación del Tribunal respecto de la desconfianza que produce el testimonio del señor V.A.R., al no tener credibilidad alguna, según indica: “... por complaciente con los intereses de la parte actora y contradictorio a la luz de lo tenido por demostrado de acuerdo con el resto de los elementos probatorios evacuados y aportados...”, lo anterior en virtud, de que contrasta con lo dicho por los demás testigos J.M. M., G.E.R. y la misma confesional del actor, específicamente respecto de las fechas en que se realizaron las reparaciones de las cercas, la estadía y muerte del ganado en aquel predio. Del elenco probatorio contenido en el expediente, resulta contundente que la parte actora no logró probar los hechos fundamento de su demanda. Tampoco consigue combatir lo razonado por el Tribunal conforme a la supuesta petición del desalojo del fundo solicitado por lasociedad, resultado de la negativa del actor de firmar una carta que, según su parecer contenía hechos falsosÉl mismo afirmó, tal y como consta en nota enviada a la demandada en fecha 25 de octubre del 2001, que lo fue por motivos de ubicar su empresa agropecuaria en otra área, decisión que ya había tomado con anterioridad siendo esta la verdadera razón por la cual desalojaba el inmueble; y no como ahora pretende afirmar, que el abandono del fundo se debe a consecuencias directas de no suscribir aquella carta. Por ello, al no combatir eficazmente el punto medular fundamento de la sentencia y; no encontrarse razones suficientes para quebrar el fallo, los agravios deberán rechazarse.

    3. Respecto de su inconformidad por la condenatoria en costas, se debe indicar que aunque el recurrente haya expresado en la petitoria de la apelación se revocara la sentencia en todos sus extremos, no fundamentó el tema que aquí pretende discutir, con lo cual resulta ser este un aspecto no debatido en la etapa procesal oportuna, por consiguiente, al tratarse de un punto precluido, la Sala está impedida para entrar a su análisis por así establecerlo el numeral 608 delCódigo Procesal Civil, el cual reza: “Limitación del recurso. No podrán ser objeto del recurso de casación cuestiones que no hayan sido propuestas ni debatidas oportunamente por los litigantes. La sentencia que se dicte no podrá abrazar otros puntos que no sean los que hubieren sido objeto del recurso.”, razón por la cual el reproche se deberá rechazar.

    4. Con base en las razones expuestas, procede desestimar losagravios formulados y confirmar, en todos sus extremos, el fallo impugnado.

      POR TANTO

      Se confirma la sentencia recurrida.

      AnabelleLeón Feoli

      Luis Guillermo Rivas LoáicigaRomán Solís Zelaya

      Óscar Eduardo González CamachoCarmenmaría Escoto Fernández

      Rec: 620-03

      gdc.-

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