Abandono se convierte en 2.ªcondena para menores en prisión

RESUMEN

Es el mediodía de un jueves, Miriam, de 16 años, deja de lado sus tareas habituales para recibir a su mamá, a quien ha estado esperando durante las últimas dos semanas.

 
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Es el mediodía de un jueves; Míriam, de 16 años, deja de lado sus tareas habituales para recibir a su mamá, a quien ha estado esperando durante las últimas dos semanas.

Desde hace poco más de un año Míriam está recluida en el Centro de Formación Juvenil Zurquí, en Heredia, y, desde entonces, su madre viaja cada cierto tiempo desde San Ramón, Alajuela, para poder estar con su hija.

Ese jueves, comparten un almuerzo y hablan de sus alegrías y preocupaciones. Luego, la señora se marcha del centro y Míriam ?nombre ficticio utilizado para este reportaje?, vuelve a su celda, en la que deberá estar por unos siete años más.

Aunque sabe que aún falta mucho recorrido para obtener su libertad, ella sabe que es afortunada, pues muchos de sus compañeros deben afrontar solos el encierro.

Según el Ministerio de Justicia y Paz, 25 jóvenes reclusas no reciben visitas ni de familiares ni de amigos desde que cayeron en ese centro, el cual es el único en el país para menores entre los 12 y 18 años. Allí también hay un espacio dedicado a adultos jóvenes, que tienen edades entre los 18 y 21 años.

Esa cifra representa el 26% de la población total de esa cárcel juvenil, que a mayo, era de 94 personas.

Cifra preocupante. Según Kattia Góngora, directora de la prisión, es preocupante esa cifra de 25 jóvenes sin visitas, ya que, en su criterio, eso tiene un impacto negativo en la parte emocional.

'El vínculo con su familia siempre les hará bien y, si no lo tienen, lo extrañarán. Saber que cuentan con alguien que los apoya es importante.

'Tener adolescentes encerrados ya es una tragedia. Poner límites cuesta; tenerlos encerrados todo el día es terrible y, si a eso se añade la falta de familia, quedan muy afectados'"', dijo.

Más allá , también esto afecta en su reinserción a la sociedad, puesto que, al no contar con recursos familiares, no pueden optar por una sanción alternativa, sobre todo los jóvenes de entre los 18 y 21 años.

'Esta lejanía de sus parientes les provoca no tener un estímulo para superar esta etapa. Algunos se esfuerzan por salir adelante, otros se cansan y se meten más de lleno en ese círculo vicioso de la delincuencia', acotó la directora.

Se intentó conocer un criterio del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) sobre el impacto que esto tiene en los menores, pero declinó a dar entrevistas al alegar que es un tema que compete únicamente a Justicia.

También se le pidió una posición al Juzgado de Ejecución de las Sanciones Penales Juveniles, pero...

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