Ciudades medias: aproximación metodológica, funcionalidades y estructura productiva.

Author:Pasciaroni, Carolina
Pages:399(17)
 

CONTENIDO Resumen Abstract Las ciudades medias: una aproximación a su concepto Las ciudades medias y la globalización: las ciudades intermedias Materiales y Métodos Las Ciudades Medias en la Provincia de Buenos Aires Ciudades Medias: Estructura Productiva y Funcional Reflexiones finales LAS CIUDADES MEDIAS: UNA APROXIMACIÓN A SU CONCEPTO

Los últimos 40 años han sido escenario del creciente protagonismo alcanzado por las ciudades medias. Más allá de su reconocimiento como instrumentos claves de ordenamiento y equilibrio territorial, desde la perspectiva de los países en desarrollo, adquieren relevancia por su capacidad para promover el desarrollo rural y regional, reducir la pobreza y atenuar la migración hacia las grandes urbes. En el caso particular de Argentina, frente a la histórica concentración poblacional en el área metropolitana, desde la década del 60 las ciudades medias constituyeron los asentamientos urbanos de mayor dinamismo poblacional (por Lindenboim y Kennedy, 2004).

Si atendemos a su definición, dos grandes dimensiones se combinan para la identificación de las ciudades medias según la estructura urbana, económica y social de referencia. Por un lado, se distinguen los aspectos de tipo cuantitativo referidos a los umbrales poblacionales que delimitan a una ciudad de porte medio de otros centros urbanos. Por otro lado, se encuentran las consideraciones de naturaleza cualitativa relacionadas con las funcionalidades potenciales que desempeñan las ciudades medias en el territorio, tales como la articulación entre los distintos niveles de la jerarquía urbana, la provisión de bienes y servicios y el alojamiento de niveles de la administración de gobierno local y regional.

Frente a la trascendencia de la dimensión cualitativa, autores como Hardoy y Satterthwaite (1986) y Satterthwaite y Tacoli (2006) consideran que el criterio demográfico no constituye el factor más importante para definir a los centros medios si se tienen en cuenta los múltiples roles y funciones asociados a los mismos. Su definición debería basarse, entonces, en los límites poblacionales establecidos en función de la escala y diversidad de las actividades económicas, la prestación de servicios públicos y la contribución a la producción regional o nacional, siendo características particulares de cada nación o región y con posibles cambios a lo largo del tiempo (Hardoy y Satterthwaite, 1986)

Por su parte, Sposito (2004, en Frago i Clols, 2008) define a las ciudades medias como aquellos asentamientos urbanos contenidos dentro del grupo de las ciudades de tamaño medio que desempeñan determinadas funciones urbanas, tales como la intermediación entre centros de distintos nivel jerárquico. Similar afirmación es realizada por Amorim Filho y Rangel Rigotti (2002, p. 5) al señalar que la noción de ciudad de porte medio no coincide necesariamente con la de ciudad media en el sentido funcional del término: la posición intermedia de las ciudades en la red urbana así como su localización geográfica constituyen atributos de igual o mayor importancia que el tamaño poblacional en la caracterización de las mismas.

Entre los principales antecedentes de la noción de de ciudad media señalada se reconocen a: las políticas de descentralización territorial aplicadas en Francia, a partir de los años 50, concentradas inicialmente en las llamadas "metrópolis de equilibro" para dar paso, en la década del 70, a las ciudades medias como instrumento articulador entre tales metrópolis y las ciudades pequeñas; la teoría de "reversión de la polarización" difundida en la década de 70 por Richardson y la tesis del tamaño urbano optimo (Amorim Filho y Valente Serra, 2001; Marques da Costa, 2002).

Es en base a la experiencia francesa mencionada, que autores como Lajugie (1974, en Marques da Costa, 2002, p. 105) señalan los roles que deberían desempeñar las ciudades medias en el territorio: 1) constituir centros de empleo industrial y terciarios alternativos a las grandes ciudades para la población que migra desde territorios rurales circundantes, 2) ofrecer alojamiento y equipamiento colectivo a la población que llega y reside en la ciudad, 3) disponer de servicios públicos capaces de ofrecer calidad de vida urbana a sus habitantes, 4) poseer medios de comunicación que aseguren su conectividad con los niveles más elevados de la jerarquía urbano y con el espacio rural circundante y 5) asegurar la integración regional, en el sentido de evitar la exclusión del especio rural circundante. Por otra parte y siguiendo los antecedentes franceses, entre los atributos que debe presentar todo centro urbano para ser considerado ciudad media, se destaca la existencia de interacciones constantes y duraderas con los distintos centros de la red urbana; el alcance de un tamaño demográfico y funcional compatible no sólo con la oferta de una amplia gama de bienes y servicios a su entorno próximo, sino también con el desarrollo de las economías urbanas necesarias para el desempeño eficiente de las actividades productivas; junto con la capacidad de recibir y retener a los migrantes de ciudades menores o de las zonas rurales, a través del ofrecimiento de oportunidades de trabajo, funcionando así como puntos de interrupción de los movimientos migratorios direccionados hacia las grandes ciudades Amorim Filho y Valente Serra (2001, p. 8).

Desde la perspectiva de los países en desarrollo y subrayando la especialización productividad de los mismos en actividades primarias, Rondinelli (1983), Hardoy y Satterthwaite (1986), Satterthwaite y Tacoli (2006) conciben a las ciudades no metropolitanas como centros de demanda de producción agrícola proveniente de las áreas rurales próximas; de producción y distribución de bienes y servicios; centros de crecimiento y consolidación de actividades y empleo no-agrícola, y de migración rural-urbana regional mediante la demanda de fuerza laboral no-agrícola. La capacidad de las ciudades pequeñas y medias para desempeñar tales funcionalidades se encuentra condicionada por factores de naturaleza económica, social, institucional, tales como la estructura de tenencia de la tierra, la existencia de intermediarios comerciales, la infraestructura de transporte, entre otros.

LAS CIUDADES MEDIAS Y LA GLOBALIZACIÓN: LAS CIUDADES INTERMEDIAS

Hasta mediados de la década del 80, la vigencia de estructuras urbanas compatibles con la jerarquía rígida y vertical derivada de la Teoría de los Lugares Centrales (Christaller, 1933) posibilitó, más allá de las consideraciones enunciadas respecto a la interacción entre los criterios demográficos y funcional, fundamentar los roles de las ciudades medias a partir de su tamaño poblacional. Según este modelo teórico, la relación entre tamaño y funcionalidad es inmediata, de forma tal que las ciudades de porte medio actúan como centros proveedores de bienes y servicios más o menos especializados a su área de influencia y como nodos intermediarios entre las grandes ciudades y los centros pequeños localizados en su hinterland. Posteriormente, la simplificación de los niveles de jerarquía urbana impuesta por la irrupción de las nuevas tecnologías de transporte y comunicación, dará origen a la aparición de un nuevo concepto de ciudad media, que será analizado luego de la exposición de los siguientes estudios basados en las ciudades de porte medio.

Al respecto, recientes desarrollos teóricos aportaron nuevas consideraciones acerca de la relación entre el tamaño medio de la ciudad y la oferta de bienes y servicios. En su artículo "Medium Sized Cities" Henderson (1997) analiza la estabilidad encontrada tanto en la proporción de la población perteneciente a las ciudades de porte medio como en la especialización productiva de las mismas, para diferentes países durante el período 1970-1990. La interacción entre las economías de localización y las des-economías de aglomeración, derivadas principalmente del aumento del costo de uso del suelo, determina el tamaño urbano de las ciudades medias especializadas en un sector industrial en particular y su estabilidad en el tiempo. Bajo este enfoque, las economías de localización que caracterizan a las ciudades medias explican la concentración de la producción comercializable en un único bien manufacturado, mientras que las grandes ciudades, beneficiadas de las economías de urbanización, diversifican su producción a través de las actividades I + D. La noción de economías de localización, factor determinante del tamaño medio, y su comparación con las economías de urbanización propias de las grandes urbes permite analizar el fenómeno de deslocalización industrial en base a los conceptos de Ciclo de Vida del Producto e Incubación. Mientras que las grandes ciudades se comportan como incubadoras de nuevas firmas y nuevos productos; una vez que la producción se estandariza es deslocalizada hacia las ciudades medias en busca de menores costos de producción. El grado de estandarización del proceso productivo y su carácter trabajo intensivo ampliará las oportunidades de deslocalización hacia centros urbanos medios pertenecientes a regiones más distantes.

Sin embargo, las ciudades de porte medio no se comportan como un grupo homogéneo y diferenciado de las grandes ciudades en función del tipo de externalidades que presentan. Siguiendo el enfoque propuesto por Henderson, Hidtreth (2006) elabora una tipología de ciudades medias según el papel que desempeñan dentro de la jerarquía urbana nacional: ciudad industrial, ciudad acceso o gateway city, ciudad turística, ciudad universitaria, ciudad localizada en la región urbana de una gran ciudad o ciudad capital, y ciudad de servicios regionales. Según el autor, el crecimiento económico de las ciudades medias inglesas y sus posibilidades de estimular el crecimiento regional depende de: 1) la trayectoria económica pasada, 2) el grado de conexión a la redes locales, regionales y nacionales, a través del sistema de transporte, tecnología ICT y redes de contacto...

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