¿Cuánto vale un parque nacional? Economía experimental y método de valoración contingente.

Author:Adamson-Badilla, Marcos
Pages:5(33)
 

Resumen: Este artículo realiza un aporte al área de economía experimental, en particular aplicado a la valoración económica ambiental, através del Método de Valoración Contingente. El trabajo estima los beneficios económicos individuales derivados de la visita turística al Parque Nacional Manuel Antonio. Para ello utiliza un formato closed-ended en un nivel, realizando una aplicación rigurosa del método (focus groups, pretest, identificación de ceros protesta, outliers, tamaño de muestra adecuado, etc.) para valorar cerca de la mitad del área de dicho parque, El experimento usa cuatro diferentes modelos: tres derivables a partir de la teoría económica utilizando funciones indirectas de utilidad y uno ad hoc ampliamente reportado en la literatura.

Los hallazgos evidencian que los beneficios económicos derivados por conservación, de los extranjeros, como grupo, es mayor que la de los nacionales, situación contraria a la reportada en otros trabajos empíricos para Costa Rica. Además, se encuentra evidencia empírica sólida que señala que, en el grupo de extranjeros, la especificación de la función de utilidad no es relevante para determinar si las diferencias en nacionalidad afectan significativamente la medición de los beneficios económicos individuales por conservación. De esta forma, el artículo evidencia que cuando se efectúan con rigurosidad las diferentes fases metodológicas recomendadas en la aplicación MVC se puede contribuir exitosamente en la toma de decisiones en el área ambiental en países en vías de desarrollo.

  1. INTRODUCCIÓN

    La conservación de recursos naturales impone a los países en desarrollo un importante costo de oportunidad en términos de beneficios perdidos del desarrollo (Adamson, 1994). Estos países cuentan con estructuras productivas que dependen de manera importante del acervo natural, pues en su mayoría son países principalmente agrícolas o agroindustriales; y participan en el comercio exterior exportando principalmente productos intensivos en recursos naturales (Adamson y Montiel, 1991).

    Por lo tanto, las decisiones de conservación de los activos naturales deben balancearse en términos de los beneficios y costos presentes y futuros. (2) En particular, esto cobra relevancia en las decisiones de conservación y uso de recursos naturales, dado que una importante cantidad de los beneficios económicos que se derivan de estos, la mayoría de las veces, se presentan bajo la forma de externalidades ambientales.

    Para analizar elecciones y estimar dichos beneficios económicos la economía experimental ha contribuido con una variada gama de alternativas, las cuales se argumenta inician con el artículo de Lacanster (1966), así como la Teoría de la Utilidad Aleatoria o los Modelos de Utilidad Aleatoria (Random Utility Theory, RUT y Random Utility Models, RAM, respectivamente) con los trabajos de Thurstone, 1927; McFadden, 1973; Bishop y Heberlein, 1979 y Hanemann 1984, respectivamente.

    El Método de Valoración Contingente (MVC) es uno de los métodos que mayor auge ha adquirido durante los últimos años para estimar los beneficios económicos derivados de servicios y recursos que no cuentan con un mercado, como es el caso de muchos de los beneficios ambientales que se derivan de las áreas de conservación. (3) A pesar del importante avance de la economía experimental por un lado, y el desarrollo teórico y empírico del MVC, su aplicación en países en desarrollo ha sido escasa y lamentablemente en algunos casos inadecuada.

    Este artículo presenta un experimento económico de elección, a través de una cuidadosa aplicación del MVC para estimar la disponibilidad de pago por conservar 356 hectáreas, que representan el 46% del Parque Nacional Manuel Antonio (PNMA), que están en riesgo de cambio de uso del suelo. Esto debido a una reciente decisión (1991) de la Corte Constitucional del Costa Rica, la cual se pronunció a favor de los dueños originales de terrenos declarados como áreas protegidas (reserva forestal), a los cuales el Gobierno aun les adeuda dichas tierras. Por lo tanto, el Sistema Nacional de Areas de Conservación (SINAC) enfrenta el reto de pagar por esos terrenos. En el caso del PNMA esta situación es extremadamente delicada, no sólo por la amenaza ambiental que eso representa, sino que este es el segundo parque más visitado del país, del cual depende una importante actividad turística en la región. En el cuatrienio: 1994-97 este parque recibió cerca de un 18 a 20% de la visitación total a las áreas de conservación de ese país.

  2. DESCRIPCIÓN DEL PARQUE (4)

    El Parque Nacional Manuel Antonio está ubicado en la costa pacífica de Costa Rica, en la provincia de Puntarenas, aproximadamente a 157 km al sur de San José por carretera y 7 km al sur de la ciudad de Quepos. Esta área silvestre fue declarada Parque Nacional en 1972. Tiene una extensión de 779 hectáreas en la parte terrestre y 55.000 hectáreas en la parte marina y pertenece al Area de Conservación del Pacífico Central.

    Este Parque Nacional es una pequeña isla biológica enclavada dentro de una área sometida a diferentes presiones de uso del suelo, como la agricultura, la ganadería y un alto desarrollo turístico sustentado en el parque, el cual está catalogado como uno de los de mayor belleza escénica del país, aspecto que lo ubica dentro de los parques más visitados por los turistas nacionales y extranjeros.

    El parque se localiza en la zona de vida "bosque muy húmedo tropical" en una región de gran precipitación (3.875 mm/año) y de altas temperaturas. Parte del bosque se encuentra en regeneración, ya que en el pasado fue objeto de una extracción selectiva de árboles maderables. El lugar conocido como Punta Catedral, es el resultado de un fenómeno geomorfológico interesante: en el pasado fue una isla que debido a la acumulación de sedimentos se unió a la masa continental, formando una faja arenosa denominada tómbolo. Adicionalmente, el parque incluye doce islas ubicadas a muy corta distancia de sus playas. La mayoría de estas islas presentan vegetación y funcionan como albergue natural de aves.

    Este parque protege zonas de bosque primario, bosque secundario, manglar, vegetación de playa y ambientes marinos, donde habitan especies de flora y fauna, algunas en peligro de extinción.

    Algunas especies de flora que caracterizan el bosque son: el guácimo colorado, el pilón, el cedro maría, el guapinol, el surá, el guapinol negro, árbol maderable en peligro de extinción; el lechoso, el madroño, el cenízaro y el ceiba. En el bosque secundario, que (antiguas áreas de cultivo y pastoreo), sobresalen la balsa, el peine de mico, el guarumo, el guácimo, el capulín blanco y el garocho. El manglar que cubre aproximadamente 18 hectáreas, está constituido por tres especies: mangle colorado, botoncillo y mariquita. En la vegetación de playa sobresale el manzanillo, árbol que posee una sustancia lechosa y frutos venenosos, el almendro, el roble sabana y el coco.

    En relación con la fauna terrestre, se han distinguido 109 especies de mamíferos y 184 de aves. En el primer grupo sobresalen el mapache, el pizote, la guatusa, los perezosos de dos y tres dedos, el mono carablanca, el mono congo y el mono tití, está última subespecie, endémica del parque, se encuentra en peligro de extinción, debido a la destrucción de su hábitat y su captura para uso de mascota. En el grupo de aves, es común avistar el tucancillo, el pelícano o buchón, el guaco, el gavilán pescador, el martín pescador verde y el gallito de agua. Además, se pueden observan iguanas, garrobos, serpientes e infinidad de insectos. Por otro lado, en sus aguas marinas abundan los delfines y se han reportado avistamientos de ballenas, entre otras, cuenta con 19 especies de corales, 24 especies de crustáceos, 17 de algas y 78 especies de peces han sido identificadas.

  3. CONSIDERACIONES TEÓRICAS

    Durante los últimos años, el MVC ha experimentado un importante desarrollo teórico y metodológico. Esto se debe a un creciente interés por el uso del formato closed-ended, donde la pregunta que se le formula al individuo es de la forma ¿estada usted dispuesto a pagar $T por ...? Este formato de pregunta de valoración se conoce como take-it-or-leave-it, es decir tómelo o déjelo (también se denomina pregunta bajo formato referendum), a la cual el individuo brinda dos respuestas: "si" o "no" compra el bien ofrecido al precio T. El método ha recibido un amplio respaldo y tratamiento, mucho del cual se debe a las recomendaciones del conocido panel de la NOAA (Arrow et al., 1993). Este panel recomienda este método, en comparación del formato alternativo, denominado open-ended, donde al individuo se le pregunta ¿cuál es la máxima cantidad de dinero que usted estaría dispuesto a pagar por....? (Cameron y Quiggins, 1994).

    Si bien el formato closed-ended se ha considerado como técnicamente preferible al open-ended, su aplicación es demandante en técnicas estadísticas. A diferencia del formato open-ended, el método closed-ended no obtiene la Disposición de Pago (DP) directamente de las respuestas de los individuos. Es decir, este método no obtiene una cantidad en unidades monetarias; sino, como ya se dijo, sólo un "si" o un "no". Por lo tanto, como las respuestas a este método son binarias, se requiere un modelo estadístico adecuado para variables discretas, que permita asociar esas respuestas con los precios ofrecidos a los individuos (bids) durante las entrevistas (Hanemann y Kaninnen, 1996). (5)

    Como mostró Hanemann (1984), el análisis de la selección discreta es consistente con la hipótesis de maximización de utilidad. La metodología de Hanemann (1984) reconoce la maximización de la utilidad, a través de la elección o respuestas del individuo al experimento. En resumen, las respuestas a elecciones discretas pueden interpretarse como resultado de un proceso de maximización de la utilidad (Jakobsson y Dragun, 1996).

    Sea U(p, q, y; s) la función de utilidad indirecta del consumidor, donde p, es un vector de precios, q la...

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