Hacia un nuevo sistema politico cuasi-parlamentario y cuasi-federal en Costa Rica: tamano versus eficacia del sistema democratico.

Author:Meo
Position:Report
Pages:13(34)
 

ÍNDICE Resumen Summary INTRODUCCIÓN PRIMERO ESLO PRIMERO: ¿PARA QUÉ CAMBIAR? LA REFORMA AL ARTÍCULO 170 DELA CONSTITUCIÓN: ¿HARÁ EL MILAGRO? EL PROYECTO DE REFORMAS PARA UN NUEVO SISTEMA POLÍTICO Y UNA DESCENTRALIZACIÓN INTEGRAL DEL PAÍS UN ESQUEMA GLOBAL EXPLICATIVO DELAS REFORMAS ESQUEMATIZACIÓN DELA NUEVA INSTITUCIONALIDAD REGIONAL QUE PERMITIRÁ MÁS REPRESENTACIÓN, PARTICIPACIÓNY EFICACIA SOCIOPOLÍTICA BREVE EXPLICACIÓN DEL ARTICULADO ANEXO 1 INTRODUCCIÓN

En noviembre del 2008 presentamos el Informe Final del Proyecto Descentralización integral para el desarrollo de Costa Rica, que tenía como subtítulo Fundamentos teórico-prácticos para valorar la viabilidad política de los ámbitos territoriales no-centrales, hacia un mejor gobierno.

El lector puede ubicarlo en la página Web del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Facultad del mismo nombre, en la página Web de la Universidad de Costa Rica junto con otros informes de investigaciones nuestras realizadas en dicho Instituto desde el 2002.

El tema no nos es extraño pues lo hemos abordado sistemáticamente desde nuestra incorporación a la entonces Oficina de Planificación Nacional y Política Económica, OFIPLAN, desde setiembre de 1974. En libros de nuestra autoría, y en documentos oficiales que motivamos en nuestra condición hasta 1984 como Director de la División de Planes y Política Administrativa, luego denominada de Reforma del Estado, hemos proporcionado análisis críticos y novedosos para sus días. Siguen siendo, sin embargo, análisis que aun día son válidos por cuanto hay una falta notoria de análisis semejantes que, reconociendo la importancia estratégica del régimen municipal para la funcionalidad del sistema político democrático de Costa Rica, hayan abordado la temática desde una óptica más global y estratégica como es el de la descentralización integral del país con incorporación del ámbito regional o provincial.

Más aún, no ha sido abordada esa discusión desde la óptica de las necesarias reformas sopesadas y contrapesadas de frente a nuestra debilitante cultura política de origen colonial, del sistema político e institucional en su total conjunto. Menos, de frente a lo que ha sido desde 1949 un modelo-país solidario y de bienestar claramente configurado en la Constitución Política, y que exige reconocimiento para, precisamente, no caer en simplismos como ha sido usual, en diagnósticos y en diseños que nunca llegan a confrontar en forma de conceptos y mecanismos que superen o confronten los muchos factores negativos que nos han impedido saltar al primer mundo del desarrollo teniendo una Constitución y un enjambre de leyes de excelente corte y contenido... si sólo se les viera y administrara con realismo, reconocimiento pleno y visión unitaria e integral.

Nuestro abordaje del tema, sin embargo, ha sido consistentemente fundado en una premisa o tesis muy clara que no ha sido compartida por la mayoría de municipalistas en este país ni por una mayoría de analistas o investigadores de toda disciplina y vinculación institucional que se han resistido a reconocer la importancia para un país--Costa Rica en este caso--de que cualquier descentralización efectiva de poder y competencias así como de recursos hoy centrales o nacionales, debe contemplar para ser plenamente viable, el ámbito regional o provincial pues es el que permitirá que, en una transferencia real y muy integral a las municipalidades, las regiones o provincias no pierdan su sentido o razón de ser como ámbitos territoriales autocontenidos que garantizarán que siempre se mantenga una visión unitaria e integral del desarrollo del país, cosa que no podría lograrse transfiriéndolo "todo" simplemente a 81 gobiernos cantonales. La agregación de 81 planes o visiones de desarrollo municipal, nunca permitirá constituir una válida y solida estrategia de desarrollo nacional que materialice el modelo-país en la Constitución Política y en las leyes nacionales en todo campo.

El año 2010 ha sido prolífico para el régimen municipal, no así para la descentralización integral que este investigador considera indispensable para el país, en el mejor espíritu y reconocimiento de la praxis que muestran diversos países de América Latina que han ido mucho más allá de Costa Rica--aunque sin solucionar los problemas de gobernabilidad, corrupción y combate a la pobreza que los han motivado--en cuanto a transferencias asociadas a profundas transformaciones político-electorales e institucionales, como en Argentina, Brazil, México y venezuela, formalmente federalistas desde hace más de un siglo pero más funcionales desde hace dos décadas con la elección directa de gobernadores y de gobiernos subnacionales, y Colombia desde 1990 así como Bolivia, Ecuador y Chile en distintos grados y modelos no plenamente federales.

La eficacia del modelo de descentralización integral sobre la base de gobiernos subnacionales funcionales y eficaces, además del cantonal, hay que verla en Europa y en Estados Unidos, naciones que como dijimos en el Informe Final de noviembre del 2008 nacieron de abajo para arriba, al contrario de América Latina que nació de estructuras monárquicas sólidamente centralizadas por razones histórica y económicamente entendibles según los objetivos de conquista y colonización por parte de España, y en menor grado de Portugal sobre Brazil. Enfrentaron todas estas naciones la disyuntiva de consolidarse luego de su independencia, como naciones-estado, organizándose internamente en unidades territoriales menores, o sea de arriba hacia abajo, sin resolverlo de manera plena y eficaz como sus Constituciones Políticas lo enunciaron formalmente desde un inicio, lo cual ha significado que los gobiernos centrales han continuado ejerciendo una influencia y condicionalidad sobre municipalidades, estados o provincias que gozan de supuesta autonomía política y administrativa, que no se da en las naciones altamente desarrolladas referidas al inicio de este párrafo.

Esto fue ampliamente discutido en el Capítulo 3 del Informe Final referido del 2008, intitulado ün contexto geopolítico para entender mejor y superar los mitos sobre la materia en Costa Rica: las disímiles pero convergentes enseñanzas de Alemania y de América Latina. El presente estudio-propuesta busca convencer sobre la conveniencia de darle viabilidad plena a un esfuerzo de envergadura de descentralización integral del país, reconociendo los factores de cultura política de origen colonial que aun nos gobiernan en toda América Latina y que hace que tantas adopciones formales o legales de conceptos y modelos norteamericanos y europeos, no funcionen aquí como lo hacen allá. El problema sigue siendo que muy pocos parecen reconocer que dicha cultura política de origen colonial en efecto impide actuar con la visión académica o intelectual realista que permita vislumbrar el círculo vicioso en que en nuestros países, intelectuales y profesionales se siguen desenvolviendo: o sea, asumir que emulando aquellos conceptos o modelos, se hará el milagro de cambiar visiones y comportamientos radicalmente como para que "actuemos" como colectivos altamente racionales según esas pautas copiadas de países exitosos desde hace siglos.

Hemos profundizado mucho sobre este tema en todos nuestros escritos, pero hemos sido desoídos. Este esfuerzo presente busca, decíamos, convencer de que aplicando en el diseño de un nuevo modelo político los antídotos o contrapesos indispensables para superar los problemas de visión y comportamiento individual, grupal y colectivo de los costarricenses, partidos políticos y gobierno incluidos, sería posible superar esas rigideces históricas de comportamiento sociopolítico y lograr transformaciones realmente significativas e impactantes para el desarrollo integral del país.

En Costa Rica en particular, el abordaje del tema de "descentralización" ha sido errático, sin siquiera contarse con un modelo global y estratégico del régimen municipal deseado y justificado sobre bases sólidas que permitan predecir que por tal vía, el Estado funcionará mucho mejor que hoy, o sea que lo hará mejor a través de muchas más acciones municipales que ministeriales y de entes autónomos nacionales como hasta el día presente. Esta prédica la hemos sustentado desde hace más de tres décadas, y constituyó parte orgánica y continua de nuestros aportes intelectuales en los diversos planes de reforma administrativa del Estado que propiciamos en OFIPLAN hasta el momento de nuestra separación funcional de ésta en 1984. Pero allí están, en tres ambiciosos y bien logrados planes de reforma estatal, desde el primero producido en 1975-76, pasando por el segundo aprobado por las nuevas autoridades gubernativas en 1978, y el tercero aprobado también por las nuevas autoridades en 1982.

Nos resulta significativo permitir que el lector tome nota de lo que también planteamos oficialmente en el entonces Programa de Reforma del Estado cuando fungimos como Ministro sin Cartera de esta materia en la Administración Calderón Fournier, en el año 1990, de manera que se tenga claro que en este país hay temas en los que se avanza muy poco por falta de estudio profundo y serio, o de reconocimiento de planteamientos que algunos hacen con clarividencia y originalidad teórica-conceptual, sin depender de enfoques o fórmulas exitosas en países altamente desarrollados. El siguiente extracto lo tomamos de nuestro libro del 2001

Crisis nacional, estado y burocracia. ¿Cómo superar nuestra rígida cultura política?, publicado por la Editorial Tecnológica de Cartago.

Tómese nota del amplio, claro y novedoso escenario que en 1990 planteábamos en el documento oficial de la entonces APRE (Autoridad Presidencial de la Reforma del Estado), a inicios de la Administración Calderón Fournier, intitulado Estrategias y acciones político-institucionales para la reforma del Estado, páginas 7 y 8, el cual se derivó del Plan de Reforma del Estado de producción nuestra cuando fungimos como Ministro sin Cartera...

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