Lobbystas de los derechos humanos en clave género

Autor:Jorge Scala
Páginas:143-198
143Lobbystas de los derechos humanos en clave de género
1. Diferentes corrientes contemporáneas en la
interpretación de los “derechos humanos”
Existen en la actualidad en América Latina tres
grandes corrientes de interpretación de los denominados
“derechos humanos”. Dos de ellas provienen de posturas
ideológicas y, por ende, son interpretaciones
reduccionistas que toman la parte por el todo. La otra,
que sintetiza la rica tradición jurídica americana, es la
única corriente de interpretación que engloba todos los
aspectos de la temática.
1.1. La corriente clásica: Cronológicamente, la
primera interpretación del derecho de los derechos
humanos es la que corresponde a lo más granado de la
elaboración jurídica clásica del derecho americano. Su
expresión más acabada es la “Declaración Americana
de los Derechos y Deberes del Hombre”, completada
luego por la “Convención Americana sobre Derechos
Humanos”, también conocida como el “Pacto de San
José de Costa Rica”. Recoge toda la tradición jurídica
del iusnaturalismo clásico, del cual la doctrina de los
III
LOBBYSTAS
DE LOS DERECHOS HUMANOS
EN CLAVE DE GENERO
144 Jorge Scala
derechos humanos es –simplemente– su expresión
volcada al lenguaje jurídico contemporáneo. Los
derechos humanos son –por igual– de todos los
individuos pertenecientes a la especie humana, a los
cuales se les reconoce per se, y durante toda la duración
de su vida, el atributo jurídico de “persona”, que resulta
indisponible tanto para cada ser humano, como para el
resto de los hombres, la sociedad, el Estado, y la propia
Comunidad Internacional. En definitiva, los derechos
humanos son los principales y fundantes, originados en
la común naturaleza y, por ende, en la común dignidad
humana. Son universales, inalienables e indisponibles,
y la legislación positiva sólo puede reconocerlos, jamás
crearlos. El principal y fundante es el derecho a la
inviolabilidad de la vida humana. No abundo en la
descripción de esta línea de pensamiento, pues ya ha
sido sucintamente descripta en la primera parte del
capítulo anterior. Como bien puede comprenderse, toda
persona de buena voluntad –especialmente quien por
pobreza o enfermedad está en una situación de
indigencia–, aún sin ninguna formación jurídica, adhiere
intuitiva y espontáneamente, a esta corriente del derecho
de los derechos humanos. Sin embargo, tiempo después
surgieron dos vertientes de cuño ideológico que están
cuestionando esta acepción ya acrisolada.
1.2. La corriente marxista: Durante las décadas
de los años 60, 70 y comienzo de los 80, casi todas las
naciones de Latinoamérica fueron asoladas por diversas
bandas de guerrilleros marxistas, cuyo objetivo fue la
toma del poder en cada Nación, y su conversión en un
país marxista. Eran los años de la “guerra fría”, en un
145Lobbystas de los derechos humanos en clave de género
mundo bipolar. De estos hechos históricos, me parece
importante subrayar que tales grupos se alzaron contra
las autoridades nacionales –de iure o de facto–, y
respondieron a intereses extranjeros; lo que encuadró
en el delito de lesa majestad, llamado “traición a la
Patria”. La mayoría de esas organizaciones subversivas
respondían al marxismo ruso, a través de la Cuba de
Fidel Castro, que se encargó del entrenamiento,
armamento y financiación de estas bandas de terroristas;
otros grupos fueron maoístas, y fueron financiados por
el gobierno de Pekín.
Los medios utilizados para la toma del poder
comprendieron: 1°) por un lado la lucha armada –con
asesinatos, atentados con bombas, secuestros extorsivos
para obtener dinero, destrucción de propiedad pública y
privada154, cortes de rutas, creación de “zonas liberadas”
154 Para tener una idea del volumen de actos terroristas, en la
República Argentina y sólo durante los años 1969 a 1979,
hubo 21.642 atentados guerrilleros, desglosados de la
siguiente manera: 1.501 asesinatos; 1.748 secuestros de
personas; 2.213 intimidaciones armadas; copamientos: 45
de unidades de fuerzas de seguridad, 20 localidades, 80
fábricas, 22 medios de masas y 5 locales de espectáculos
públicos; atentados: 5.215 con explosivos, 1.052 incendiarios
y 54 contra medios de masas; robos: 2.042 de armamentos,
551 de dinero, 589 de vehículos, 36 de explosivos, 40 de
documentos, 17 de uniformes, 73 de material sanitario, 19
de equipos de comunicaciones y 151 de materiales diversos;
261 repartos de víveres robados; 3.214 actos de propaganda
con armamentos; secuestro de materiales: 1.511 artefactos
explosivos y 132 de material incendiario; 866 actos de
intimidación y 157 izamientos de símbolos subversivos en
reemplazo de los nacionales. La presente información se

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