Las desigualdades intrarregionales y la reducción de la pobreza en la región Chorotega.

Author:Sauma, Pablo
Position:Datos estad
Pages:366(30)
 

2.3.2. Análisis distrital

El análisis de las correlaciones a nivel distrital (cuadro 10), en términos generales, reproduce los resultados obtenidos para los cantones, en lo referente al signo y magnitud de los coeficientes de correlación. Debe recordarse que el IDH solamente fue calculado a nivel cantonal, por lo que este índice y sus dimensiones no fueron considerados en este análisis.

Se destacan a continuación algunos aspectos relevantes relacionados con las conclusiones anteriores. Entre las pocas diferencias que hay, se tiene, en primer lugar, que el tamaño de la población (en el distrito en este caso) si bien se correlaciona--tal como se esperaba--inversamente con el porcentaje de hogares con carencias críticas y positivamente con el IDS total, la magnitud de los coeficientes no es elevada, por lo que se excluye de las conclusiones. Sin embargo, sigue siendo relevante la vinculación de esas dos dimensiones con la densidad poblacional.

Un nuevo resultado que fortalece las conclusiones anteriores es que el IDS total se correlaciona inversamente con el porcentaje de ocupados en actividades primarias en los distritos (coeficiente de correlación -0,52) y directamente con el porcentaje de ocupados en servicios (0,60), lo cual no sucedía a nivel de cantón.

Resaltan nuevamente aquí las correlaciones entre los porcentajes de hogares con carencias críticas y de ocupados en el sector primario (0,76) y en el sector servicios (-0,60). De gran relevancia para el presente estudio, es la confirmación de que a nivel de territorios (distritos) hay un alta correlación inversa entre el porcentaje de hogares con carencias críticas y el IDS (0,60).

Por último, conviene destacar que al correlacionar los valores distritales de los indicadores de infraestructura escolar y de acceso a programas educativos especiales considerados en la medición del IDS 1999, se reproducen las conclusiones obtenidas para los cantones en el caso de los programas educativos especiales (con las mismas aclaraciones realizadas previamente), pero además, en el caso de la infraestructura educativa aparecen resultados importantes, especialmente que esta infraestructura se relaciona inversamente con el porcentaje de hogares con carencias críticas (coeficiente de correlación -0,68) y con el porcentaje de ocupados en actividades agropecuarias (-0,71), y directamente con la densidad poblacional (0,57) y con el porcentaje de ocupados en actividades terciarias (0,66). Es decir, que los estudiantes que residen en territorios con mayor incidencia de la pobreza o con menor densidad poblacional, asisten a centros educativos con más problemas de infraestructura.

  1. OTRAS DESIGUALDADES RELEVANTES

    Hay cinco dimensiones adicionales que son especialmente relevantes desde la óptica de las desigualdades al interior de la región Chorotega: la distribución del ingreso, la distribución de la tierra, el acceso al agua, el índice de competitividad cantonal y la gestión municipal. En esta sección se analiza cada una de ellas.

    3.1. Distribución del ingreso

    La desigualdad en la distribución del ingreso solamente se puede aproximar a nivel de la región en su conjunto, utilizando información de la encuesta de hogares. Este encuesta, como se indicó en la sección 2.1., mide principalmente los ingresos laborales, y algunos no laborales (pensiones, transferencias, etc.).

    Sobre la medición que es posible realizar a partir de esa encuesta hay que tener presentes dos aspectos. En primer lugar, que la encuesta generalmente no capta los ingresos de las familias de mayores ingresos, ya sea por subdeclaración, como por el rechazo a responder la entrevista por parte de esa población. Pero además, debe tomarse en cuenta que la encuesta capta la información en el lugar de residencia de las personas, de forma que si algunos de los propietarios de empresas ubicadas en la región no residen en ella, aún en el caso en que declaren adecuadamente sus ingresos, los mismos serán registrados en el lugar de residencia. En segundo lugar, que la muestra de la encuesta de hogares para cada una de las regiones es pequeña, y en el caso de la región Chorotega ha sido de menos de 1.500 hogares con ingreso conocido en los años 1994-2009. Para disminuir la imprecisión en las mediciones por el reducido tamaño de la muestra, se optó por hacer el análisis a partir de quintiles de hogares, es decir, grupos de 20% de los hogares ordenados según su ingreso per cápita (en orden creciente).

    En el cuadro 11 se presentan dos indicadores de desigualdad en la distribución del ingreso para la región Chorotega, en el período 1994-2009. El primero es la relación del ingreso promedio de los hogares del V quintil (es decir, el de mayores ingresos o relativamente más ricos) respecto a los del I quintil (los de menores ingresos o relativamente más pobres). El segundo indicador es el coeficiente de Gini de la distribución del ingreso familiar, el cual asume valores entre 0 y 1, correspondiendo el primero a la menor desigualdad y el segundo a la mayor.

    Como se aprecia en ese cuadro, luego de que se mantuviera relativamente estable entre 1994 y 1998 (coeficiente de Gini cercano a 0,37), a partir de 1999 se da un aumento en la desigualdad, con valores de ese coeficiente muy elevados para los años 2000, 2002 y 2003. En 2004 y 2005 se reduce nuevamente (hasta 0,37 en este último año), luego se incrementa en el 2006, decrece de nuevo en 2007 y 2008--alcanzando el coeficiente de Gini un valor mínimo de 0,36 en el último de estos años (respecto al período considerado)--, y luego aumenta hasta 0,40 en el 2009.

    En términos generales, esos resultados no permiten afirmar que la región Chorotega esté enfrentando un proceso de concentración del ingreso, como sí sucede a nivel nacional. Combinando estos resultados con los de pobreza por insuficiencia de ingresos a largo plazo, se tiene entonces que la región en su conjunto ha vivido un proceso de reducción de la pobreza sin aumentos significativos en la desigualdad.

    3.2. Distribución de la tierra

    Generalmente se asocia Guanacaste con una estructura agraria en la que predominan grandes propiedades que coexisten con unidades de producción campesina. El censo agropecuario de 1984 confirmaba esa situación, aunque con respecto al censo de 1973 se registraba un incremento en la mediana propiedad. Se debe esperar que la tendencia al aumento de la mediana propiedad haya proseguido en el tiempo, pero la inexistencia de un censo agropecuario reciente impide comprobarlo.

    En Programa Estado de la Nación (2000) se realizó un esfuerzo interesante por aproximar la situación de la gran propiedad. Para ello, estudiaron las propiedades inscritas en el Catastro Nacional y el Registro Público, con extensiones mayores de 500 hectáreas. Los resultados obtenidos, mostrados en el cuadro 12, ratifican la existencia de cantones con un alto porcentaje de concentración en fincas de este tamaño (Liberia, Bagaces y Carrillo); así como cantones que muestran un porcentaje intermedio (Cañas, Abangares y La Cruz); y otros donde este porcentaje es bajo (Nicoya, Santa Cruz, Nandayure, Hojancha y Tilarán). Este resultado es consistente con la zonificación destacada en la sección 1.3 de este estudio.

    3.3. El acceso al agua

    El acceso al agua por parte de toda la población y su disponibilidad futura para sus diferentes usos alternativos (uso doméstico, actividades turísticas, actividades agropecuarias, y otras actividades productivas, así como para conservación), constituyen uno de los principales retos que enfrenta la región Chorotega.

    Según el Programa Estado de la Nación (2000), las aguas superficiales constituyen la principal fuente de agua de la región, abarcando aproximadamente 11.020 [Km.sup.2], de los cuales un 38,3% corresponde a las cuencas y subcuencas de la península de Nicoya, 30,9% a la cuenca del río Tempisque, 18,6% a la del río Bebedero y 12,4% al río Abangares. La segunda fuente importante de agua en la región son los acuíferos, la mayoría de los cuales se encuentra a lo largo del río Tempisque, especialmente su margen derecha, y en el norte de la región. La tercera fuente en importancia es el embalse del Arenal, que conforma el Distrito de Riego Arenal-Tempisque en los cantones de Cañas y Bagaces. Este último es clave para las actividades productivas de una amplia zona (casi 20.000 hectáreas), favoreciendo la producción de arroz, caña de azúcar, melón, la ganadería y la acuicultura, entre otros, realizada por cerca de 800 productores.

    La Chorotega es una de las regiones con menor riqueza hídrica en el país, y además, una de las más secas. Entonces, aunque buena parte de su territorio está regado por ríos, el caudal de los mismos se reduce considerablemente durante la estación seca. Ello, aunado a la escasez de aguas superficiales en algunas zonas, ha obligado en muchos casos a recurrir a las aguas subterráneas (mapa 6). Sin embargo, gran parte de la península de Nicoya tiene poca agua subterránea, especialmente la zona costera. Por ejemplo, desde hace varios años los acuíferos costeros de Tamarindo y Flamingo han presentado problemas de sobre-explotación, que se hacen evidentes en la disminución de los niveles del acuífero, de los caudales de extracción de los pozos o la salinización de pozos por efectos de intrusión marina.

    No obstante, el creciente desarrollo turístico--especialmente en las costas--sigue aumentando la demanda por agua, compitiendo con la también creciente población que la requiere para uso doméstico, y con la actividad productiva, principalmente la agropecuaria. Por ello, el aprovechamiento de las aguas, particularmente las subterráneas, se torna cada día más complejo.

    En abril del 2010, mes previo a la finalización de la administración del presidente Arias (2006-2010), se creó una comisión de alto nivel para la coordinación y apoyo en la ejecución del programa "Agua para Guanacaste" (Decreto Ejecutivo No. 36.008), con el cual se pretende dar una solución a ese problema. Entre las...

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