Análisis de los procesos de dirección, planificación gubernativa, políticas públicas y reforma del Estado en Costa Rica.

Author:Meo
Pages:13(29)
 

TABLA DE CONTENIDO Resumen Summary Antecedentes de obligada referencia para el lector: ¿para qué sirve la planificación? Dirección y planificación del desarrollo: lo sustantivo y lo administrativo. El sistema de dirección y planificación gubernativas a reivindicar en Costa Rica: lo orgánico, lo funcional y lo político del sistema El enfoque costarricense surgido con fundamento en la ley No. 5525 de mayo de 1974 y mejor sustentado jurídicamente en la ley No. 6227 de mayo de 1978 Dirección y planificación del desarrollo Planificación socio-económica. Características Política socio-económica y planificación Planificación del desarrollo El proceso integral de dirección y planificación Dirección y planificación global, regional, sectorial e institucional; planificación administrativa Fase de dirección y Planificación Global Fase de dirección y Planificación Regional Fase de dirección y Planificación Sectorial Fase de dirección y Planificación Institucional Planificación administrativa El sistema orgánico-funcional derivado de y delimitado por, la ley No. 5525 de 1974 así como por la ley No. 6227 de 1978 Sistema de dirección y planificación Marco Institucional del Sistema de Dirección y Planificación Marco Institucional correspondiente a la fase de Dirección y Planificación Global. Marco Institucional correspondiente a la fase de Dirección y Planificación Regional Marco Institucional correspondiente a la fase de Dirección y Planificación Sectorial Marco Institucional correspondiente a la fase de Dirección y Planificación Institucional Marco Institucional correspondiente a la función o actividad de Planificación Administrativa La planificación administrativa, actividad coadyuvante y condicionante de la efectividad de los procesos de conducción gubernativa para el desarrollo integral del país Planificación administrativa: proceso y elementos Los planes de desarrollo: ¿para planificar o dirigir? Políticas gubernativas a consagrar en ellos: metas y tipos de medios según LGAP, art. 99 Conclusiones: la solución normativa/conceptual autóctona para superar tantos devaneos conceptuales en materia de planificación y políticas públicas, partiendo de la noción mayor de dirección. O: ¿realmente se necesita depender de conceptos forjados en la literatura universal, para dirigir y planificar exitosamente en Costa Rica? Bibliografía ANTECEDENTES DE OBLIGADA REFERENCIA PARA EL LECTOR: ¿PARA QUÉ SIRVE LA PLANIFICACIÓN?

Este Proyecto empieza donde termina el anterior intitulado Planificación del desarrollo en Costa Rica. Lecciones de la Experiencia, el cual fue entregado a la Dirección de la Escuela como Informe Final el 14 de marzo próximo pasado.

Constituyó el mismo, un recuento crítico de lo que como protagonistas y estudiosos del proceso de planificación del desarrollo de Costa Rica, hemos analizado y sistematizado desde 1974, año en que ingresamos a trabajar a la entonces Oficina de Planificación Nacional y Política Económica, OFIPLAN, hoy MIDEPLAN.

Se trató, en suma, de un abordaje que no deja lugar a dudas de cómo Costa Rica ha malversado una excelente Ley, la No. 5525 de 1974, que normó con gran clarividencia y sentido de la oportunidad válido en aquel momento al igual que hoy, la actividad y competencia de planificación nacional.

También arroja dicho estudio, evidencia de cómo desde mayo de 1978 el país ha malversado igualmente la otra excelente Ley General de la Administración Pública No. 6227, la cual vino a ordenar al menos normativamente hablando, el régimen para una conducción gubernativa eficaz y transparente, pues vía la noción de dirección política o gubernativa se podía dar direccionalidad a la competencia y proceso de planificación gubernativa en formas que esclarecían de manera absoluta la responsabilidad que competía al Presidente de la República y a sus ministros en el ejercicio directo e insoslayable de esa conducción. Esta, la entendíamos y entendemos aún hoy día en el marco de esa Ley General, como el medio extraordinario para hacer realidad el modelo país constitucionalmente configurado vía derechos de los habitantes, en prestaciones reales que hicieran saltar a Costa Rica al tan ansiado ranking de las naciones de Primer Mundo.

Creemos haber proporcionado un análisis cuasi-histórico en el que se demuestra incuestionablemente cómo dicha Ley 5525 incorporó las fortalezas de la experiencia mundial de la planificación y enfrentó y conjuró, normativamente hablando, las debilidades que sobre todo en el mundo subdesarrollado la planificación gubernativa mostraba, en una época en que se dieron los más ricos planteamientos teórico-conceptuales e instrumentales en este campo, sobre todo en Europa, y las más ricas experiencias que se consolidaban de manera ejemplar en este Continente, y en materia de planificación urbana sobre todo en los Estados Unidos.

En efecto, las hasta entonces inéditas sistematizaciones que Albert Waterston hizo en su trabajo para el Banco Mundial publicado en 1965 bajo el nombre de "Planificación del Desarrollo: lecciones de la experiencia", implicó un extraordinario e inigualado recuento de la situación en 100 países, algunos ricos, algunos socialistas y otros en proceso de desarrollo, alrededor de esta significativa actividad de racionalización de la toma de decisiones gubernativas para el desarrollo de los países.

El estudio de Waterston desnudó, tal y como lo develamos en esa investigación de marzo del presente año aunque también en varios de nuestros textos anteriores,

i. la común desarticulación que se daba en el mundo--la cual sigue siendo plenamente real hoy--entre la planificación básicamente macroeconómica frecuente de aquella época, y la planificación social practicada incipientemente por pocos profesionales en la mismos países;

ii. el divorcio entre los planificadores economicistas con aquellos otros planificadores de otras áreas que laboraban aisladamente entre sí,

iii. todos los cuales en conjunto ignoraban a su vez las realidades y los requerimientos en materia organizativa y gerencial de las instituciones públicas, factor o disociación que al final de cuentas hacía que los planes económicos y otros, fueran inviables por cuanto se formulaban sin tener el menor interés ni idea sobre cómo medir y prever la incidencia de la capacidad administrativa y gerencial en la ejecución de tales planes. Había, asimismo,

iv. un divorcio conceptual y metodológico entre políticos y planificadores, de manera que los productos de éstos se usaban básicamente para justificarse los gobiernos ante los organismos internacionales y el Gobierno USA sobre todo, pero no para comprenderlos y aplicarlos. Y, una última gran inconsistencia caracterizada por

v. el divorcio entre los planes y procesos de planificación reales que se daban en esa década, y la elaboración de los presupuestos del Gobierno y de las instituciones autónomas o empresas estatales que pululaban por doquier en el mundo, sobre todo subdesarrollado, un problema particularmente real al día de hoy en muchos países, y en particular en Costa Rica donde los ministros de Hacienda y de Planificación no actúan mancomunadamente en ambas vertientes de la Hacienda Pública, o sea en las prioridades del gasto, en gran parte por estar ingresos y gastos en manos de Hacienda, y planes de desarrollo en manos del otro Ministerio, a pesar de innovadores soluciones que se dieron en la Ley No. 5525 para articular ambas actividades o factores tal y como se verá párrafos abajo.

El factor sustancial que diferenciaba a unos países exitosos de otros subdesarrollados, sigue siendo válido hoy día. Esto significa que estos últimos no han aprendido esas lecciones de la experiencia que surgen de lo que es la realidad jurídica en un país, y el comportamiento sociopolítico real de sus principales operadores políticos y sociales, o sea de los individuos como tales, sean ellos líderes políticos, jerarcas, funcionarios o ciudadanos particulares. En los países desarrollados, lo usual es que la norma escrita determina o guía de manera significativa el comportamiento real de los individuos, mientras que en los países subdesarrollados hay una brecha enorme entre ambas, de manera que las normas escritas muchas veces son de alta buena intención, usualmente copiadas de los estándares de esas naciones desarrolladas, pero el comportamiento real de la colectividad e individuos va por un lado distinto.

Costa Rica no es excepción. Tal y como registramos en la introducción de ese Informe Final de marzo 2011, la planificación aquí fue introducida en 1963 con una primera Ley de alcances muy tímidos y economicistas, producto de las condicionalidades del Gobierno norteamericano--como en casi toda América Latina- para ejecutar el Programa Alianza para el Progreso de la fallida Administración Kennedy (62-63), o sea para evitar que la irracionalidad, la improvisación, la indisciplina financiera y presupuestaria, y la corrupción de gobiernos autoritarios prevalecientes en América Latina en esos años, malograran totalmente las buenas intenciones de aquel Programa.

En mayo de 1974 se promulgó una nueva Ley de Planificación Nacional de grandes alcances, muy moderna pues creó un sistema de planificación bajo la dirección superior de la entonces Oficina de Planificación Nacional, OFIPLAN, oficina asesora del Presidente de la República que debía preparar para su aprobación y bajo sus lineamientos, el Plan Nacional de Desarrollo, misión para la cual la Ley le asignó competencias orientadoras, articuladoras y autorizativas nunca antes previstas para un organismo del Poder Central: aprobar inversiones y programas de cooperación internacional de ministerios y entes autónomos nacionales, formular el presupuesto de la República, promover constantemente la modernización administrativa de las instituciones.

La Ley también previó una inteligente organización sectorial de ministerios y entes autónomos, con oficinas sectoriales que pudieran adquirir y dar una visión realmente interinstitucional a la...

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