EMPAREJAMIENTO ENTRE COMPETENCIAS Y EMPLEO EN EL MERCADO LABORAL COSTARRICENSE.

Author:Blanco, Laura C.
Pages:7(35)
 

SKILL MISMATCH IN THE COSTA RICAN LABOR MARKET

  1. INTRODUCCION

    El mercado laboral costarricense sufre una serie de problemas estructurales que explican la creciente desigualdad en el pais, entre ellos: una alta concentracion del empleo formal en pocas empresas, marcadas diferencias salariales entre las actividades productivas y un mayor crecimiento del empleo informal y de mala calidad (Programa Estado de la Nacion, 2019). Estos problemas estructurales se manifiestan en indicadores economicos desalentadores, tales como tasas de desempleo superiores al 11%, tasas de ocupacion cercanas al 50% y una baja participacion laboral (cercana al 60%), asi como un nivel de informalidad superior al 46% para la poblacion ocupada (INEC, 2019).

    Detras de esta dualidad en el mercado laboral, donde un pequeno grupo tiene acceso a empleos formales de calidad mientras la mayoria enfrenta empleos de baja calidad, se halla una considerable disparidad educativa: en promedio, la poblacion en edad de trabajar apenas reporta 8 anos de escolaridad, 70% no concluyo secundaria y apenas 11% cuenta con estudios universitarios (INEC, 2018). Es de esperar que estas disparidades perpetuen la dualidad observada en el mercado laboral y que una mayoria de personas se inserte a este mercado sin haber desarrollado las habilidades basicas para los puestos de trabajo a los que aspira. Este mal emparejamiento entre las habilidades requeridas por el puesto de trabajo y las poseidas por la persona que ocupa dicho puesto constituye una ineficiencia adicional en el mercado.

    En este articulo se estima el porcentaje de la poblacion ocupada mayor de dieciocho anos en Costa Rica que se encuentra subcalificada y sobrecalificada, en relacion con su puesto de trabajo para el periodo 2011-2017. El principal resultado es que, efectivamente, existe un considerable porcentaje de la poblacion ocupada que no se encuentra debidamente empatada con su puesto de trabajo. Particularmente, el porcentaje de subcalificacion es elevado. Se encuentra que los resultados varian considerablemente segun el metodo de estimacion. Utilizando un criterio normativo, se obtiene un porcentaje de subcalificacion de 28,9%, una aparente sobrecalificacion de 13,3% y una sobrecalificacion de apenas 0,8%. Asimismo, los resultados muestran que la subcalificacion se encuentra asociada a un premio de aproximadamente 30% en el ingreso, mientras que la aparente sobrecalificacion y la sobrecalificacion real presentan un castigo que ronda el 35% y 47,5% del ingreso, respectivamente. Estos resultados perfilan un mercado laboral dominado por una oferta de mano de obra con baja calificacion, sumandose asi a la literatura existente que pone en evidencia las deficiencias del sistema educativo costarricense (OCDE, 2017; Schleicher, 2017) y senalan la necesidad de mejorar las politicas publicas en torno a la educacion, para lograr una mejor coordinacion de las estrategias de desarrollo.

  2. ANTECEDENTES

    Existe una vasta literatura sobre los rendimientos de la educacion utilizando ecuaciones de Mincer (vease, por ejemplo, Blau, 1999; Blau y Kahn, 2007; Chevalier, 2011; European Commission, 2005; Montenegro & Patrinos, 2013; Mumford y Smith, 2009) que presenta robustez en los resultados: en promedio, los rendimientos de la educacion oscilan entre 8% y 12%. Las mujeres tienden a presentar rendimientos mas elevados que los hombres, en parte porque se les exige niveles de productividad mas elevados para poder competir, dados los ambientes con presencia de discriminacion. Las economias menos desarrolladas tambien presentan rendimientos superiores que reflejan la escasez de mano de obra calificada y los rendimientos marginales decrecientes asociados a la inversion. Asimismo, los rendimientos de la educacion primaria y terciaria tienden a ser superiores a los de la educacion secundaria, reflejando las ventajas de la especializacion, pues la educacion secundaria es mas bien una etapa de transicion (Montenegro & Patrinos, 2013). Por su parte, la educacion tecnica vocacional exhibe rendimientos individuales y sociales mas elevados que la educacion secundaria (Bennell, 1996). Esta, ademas, produce arraigos mas fuertes hacia el mercado laboral y permite capacitar a una poblacion que tiene mayores posibilidades de desercion y menores habilidades para tener exito en el sistema educativo (Eichhorst, Rodriguez-Planas, Schmidl & Zimmermann, 2005).

    Si bien lo anterior senala la necesidad de contar con educacion tecnica y universitaria, sus rendimientos resultan tambien sensibles a las posibilidades de empleo existentes, al depender de la capacidad de las personas para ocupar los puestos vacantes en el mercado laboral (European Commission, 2005). Asi, es usual encontrar que un porcentaje de la poblacion se encuentre laborando en puestos de trabajo que no concuerdan con su nivel de capital (emparejamiento vertical) o con su area de entrenamiento (emparejamiento horizontal) (Boll, Leppin, Rossen & Wolf, 2016). Algunas personas se ubican en puestos de trabajo que exigen un nivel educativo superior al que ellas poseen (subcalificacion), lo que les obliga a capacitarse en el trabajo o a exhibir productividades laborales inferiores a quienes si cuentan con las calificaciones requeridas. En contraste, quienes no encuentran trabajo podrian aceptar puestos con requerimientos inferiores a los correspondientes con su nivel educativo (sobrecalificacion).

    Freeman (1976, citado en Ortiz & Kucel, 2008; Kucel, 2011, Chevalier, & Lindley, 2009) es quien primero analiza el problema de la sobreeducacion universitaria y propone que esta obedece a una imperfeccion temporal del mercado laboral: el exceso de oferta de personas universitarias generaria una disminucion de los retornos de la educacion. Esto, a su vez, reduciria el numero de personas graduadas de la universidad, lo que terminaria por reestablecer el equilibrio de mercado. No obstante, los retornos a la educacion no han disminuido a lo largo del tiempo, en parte por la creciente demanda por mano de obra calificada y al desarrollo tecnologico (Quintini, 2011), asi como por el creciente requerimiento de habilidades para un mismo puesto de trabajo, debido a las tareas mas demandantes asociadas a la ocupacion (Gallie & White, 1993, citado en Alpin, Shackleton, & Walsh, 1998).

    La incidencia de la sobreeducacion lejos de ser un fenomeno transitorio, tal y como lo predecia Freeman, parece ser permanente. En el Reino Unido, por ejemplo, se estima que los malos emparejamientos afectan a alrededor de la mitad de las personas graduadas de educacion tecnica y universidades (Allen & van der Velden, 2001) y al 38% de la poblacion ocupada (Sutherland, 2012); entre el 15% (Dolton & Silles, 2001) y 30% (Battu, Belfield, & Sloane, 1999) de las personas graduadas de universidades nunca llega a tener un trabajo que requiera de un titulo universitario y encontrarse en un puesto para el cual se tiene una sobrecalificacion aumenta la probabilidad de volver a encontrarse en esta condicion en el siguiente trabajo (Dolton & Silles, 2001). Ademas, la sobrecalificacion se concentra en personas con bajos niveles de habilidades (Groot & van den Brink, 2000). Las tasas de sobreeducacion tambien varian entre paises. En Estados Unidos, las tasas de sobreeducacion para la poblacion con titulo universitario fluctuan entre 15% y 40%; en Belgica, son alrededor del 50% (Kucel, 2011); en Paquistan, 30% (Farooq, 2011); en Espana, 17% (Alba-Ramirez, 1993); y en Australia, se estima que el 11,5% de la poblacion ocupada se encuentra sobrecalificada (Mavromaras, McGuinness & Fok, 2009). En general, el promedio de sobreeducacion asciende a 23,3% y el de la subeducacion, a 14,4% (Groot & van den Brink, 2000), aunque en paises como Espana o Belgica, esta ultima puede superar el 20% (Alba-Ramirez, 1993 y ILO, 2014). En algunos lugares, tales como Finlandia, la subeducacion incluso puede ser un problema mas recurrente que la sobreeducacion (Jauhiainen, 2011).

    Estos malos emparejamientos introducen ineficiencias en el mercado laboral y afectan en mayor medida a las personas sobrecalificadas (Boll, Leppin, Rossen & Wolf, 2016). Estas tienen rendimientos de la educacion inferiores a sus pares en trabajos empatados con sus habilidades (Alpin, Shackleton, & Walsh, 1998; Verhaest & Omey, 2006), i.e., en general, ganan menos que personas con su mismo nivel de calificacion que se encuentra en un trabajo acorde con esta, aunque mas que las personas en el mismo puesto de trabajo, cuyo nivel de calificacion concuerda con el requerido para el trabajo (Sloane, Battu, & Seaman, 1999; Quintini, 2011). Ademas, participan menos de capacitaciones laborales que quienes poseen su mismo nivel de calificacion (Alpin, Shackleton, & Walsh, 1998; Verhaest & Omey, 2006; Quintini, 2011), reportan niveles de satisfaccion laboral por debajo de sus pares (Alpin, Shackleton, & Walsh, 1998; Allen & van der Velden, 2001; Verhaest & Omey, 2006; Quintini, 2011), menores productividades (Verhaest & Omey, 2006; Quintini, 2011), menores ascensos y experiencia como supervisores (Sloane, Battu, & Seaman, 1999; McMillen, Seaman, & Singell Jr., 2007), mayor ausentismo (Alpin, Shackleton, & Walsh, 1998), rotacion en el trabajo (Alba-Ramirez, 1993; Verhaest & Omey, 2006; Quintini, 2011), despidos y desempleo debido a su menor calidad laboral (Sloane, Battu, & Seaman, 1999) y mayor obsolescencia de habilidades (Dolton & Silles, 2001) y deterioro cognitivo (de Grip, Bosma, Willems, & van Boxtel, 2008); ademas de salarios de largo plazo, riqueza e incluso clase social inferiores a las de sus pares (Kucel, 2011).

    Por su parte, las personas subcalificadas ganan mas y participan mas de capacitaciones que las personas con su mismo nivel de calificacion que se encuentran bien empatadas, pero menos que las personas en su puesto de trabajo que cuentan con la calificacion requerida para el puesto (Sloane, Battu, & Seaman, 1999, Verhaest & Omey, 2006, Quintini, 2011). Reportan...

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