Estimación de los determinantes de la desigualdad en los ingresos laborales de Costa Rica para el período 2001-2009.

Author:Fern
Pages:229(17)
 

ÍNDICE Resumen Abstract Introducción I Parte: Desigualdad en los ingresos laborales Medición de la desigualdad en los ingresos laborales Determinantes de la desigualdad en los ingresos laborales II Parte: Evolución de ladesigualdad en los ingresos laborales de Costa Rica. 2001-2009 III Parte: Datos y metodología Ecuación de ingresos laborales Técnica de descomposición de FIELDS Técnica de descomposición de YUN limitaciones del modelo IV Parte: Análisis del cambio de la desiguladad en los ingresos laborales de Costa Rica 2001-2009 Conclusión Bibliografía INTRODUCCIÓN

Costa Rica ha sido un país ampliamente elogiado a nivel mundial por la decisión de invertir en educación en lugar de direccionar el gasto al financiamiento de un ejército, como era lo usual en la región centroamericana. Este mayor esfuerzo por mejorar la educación de sus pobladores ha contribuido a un avance económico y social en el país superior a los demás países de Centroamérica. Tasas mayores de alfabetismo, mayor acceso y cobertura en la salud, trabajos mejor remunerados, mayores índices de desarrollo humano y estabilidad política, son algunos de los temas que ponen a Costa Rica por encima de países como Honduras, Nicaragua y Panamá.

No obstante, aunque el país brille cuando se compara con estos países y con varios de la región latinoamericana, a lo interno se notan disparidades, especialmente en lo que respecta a la distribución del ingreso, al tema de la pobreza y al de la exclusión social.

La desigualdad y su medición es un tema que ha reavivado interés en el debate económico en las últimas décadas, porque esta es un fenómeno invasor, que caracteriza a cada aspecto de la vida como el acceso a la educación, la salud y los servicios públicos, el acceso a la tierra y a otros activos, el financiamiento de los mercados de crédito y labores formales y la participación política.

Dados los niveles relativamente altos de desigualdad social en nuestro país (3), puede ser importante ir más allá de la producción y diseminación de indicadores agregados de desigualdad, poniendo énfasis en la relación entre la desigualdad y otras variables sociales como la educación, género o ubicación geográfica para entender de una manera integral el fenómeno de la desigualdad. Propiamente en el caso de las políticas orientadas a reducir la desigualdad de ingresos laborales, es necesario entender cuáles son los determinantes de esta desigualdad, así como su contribución a las diferencias entre los ingresos de los individuos, para aumentar la eficacia de dichas políticas.

En este artículo se analizarán los determinantes de la desigualdad en los ingresos laborales de Costa Rica en la última década, cuantificando el peso relativo de cada uno de estos factores en la explicación de la desigualdad y analizando cuáles de éstos han sido los que más han influido en el aumento de la desigualdad en los últimos años.

El periodo de tiempo comprende desde el año 2001 hasta el año 2009. Se realizan análisis tanto para el periodo completo como en dos subperiodos: 2001-2005 y 2005-2009. Lo anterior a razón de que a partir del año 2005 se da un cambio en la tendencia en el comportamiento de la desigualdad: disminuye desde el año 2001 y hasta el 2005 y comienza a crecer en los años posteriores.

I PARTE: DESIGUALDAD EN LOS INGRESOS LABORALES

Medición de la desigualdad en los ingresos laborales

Los ingresos laborales constituyen una de las dimensiones fundamentales en el análisis de la distribución de los ingresos y en la investigación de las causas que hacen que esa distribución sea inequitativa. Según la CEPAL (2007), en América Latina los pagos recibidos por los hogares como retribución a su trabajo son su fuente de recursos más importante, por lo que resulta natural examinar en detalle las características de la desigualdad distributiva que se originan en esta variable económica.

Desde el punto de vista del bienestar, el ingreso se puede asumir como proxy para medir el bienestar individual aunque el consumo puede ser una variable más apropiada para medirlo (4). De la misma manera, hay que tener en cuenta que la medición del ingreso personal deja por fuera beneficios derivados del disfrute de bienes y activos públicos como los parques municipales, las librerías, la seguridad, beneficios sociales, entre otros.

La medición de la desigualdad se refiere principalmente a la comparación de distribuciones de la renta personal en términos cuantitativos. Para medir el grado de desigualdad en la distribución del ingreso, existen un grupo de indicadores disponibles, con propiedades distintas entre sí; en la mayoría de los casos, estos índices varían entre 0 y 1, donde 0 representa perfecta igualdad y 1 indica perfecta desigualdad. En este artículo se utiliza la Varianza del Logaritmo Natural del Ingreso Laboral, el Coeficiente de Gini y el Índice de Theil. Si bien cada uno de estos indicadores responde a una metodología de cálculo diferente, y existe la posibilidad de que generen distintos ordenamientos de las distribuciones, este ordenamiento solamente puede considerarse definitivo si no varía sea cual sea el índice utilizado; de ahí la importancia de utilizar los índices de desigualdad de manera complementaria y analizar sus resultados en forma conjunta, ya que cada uno por sí solo proporciona información diferenciada de la distribución total de ingresos: la Varianza del Logaritmo del Ingreso es más sensible a las transferencias en la parte baja de la distribución, el Coeficinete de Gini en el centro de la distribución y el Índice de Theil en la parte superior de la misma.

Determinantes de la desigualdad en los ingresos laborales

La teoría económica y la evidencia empírica basan el análisis de la desigualdad en los ingresos laborales en la Teoría del Capital Humano: los gastos en educación y formación que eleven la productividad y las futuras ganancias de una persona en el mercado de trabajo pueden concebirse como una decisión de inversión en capital humano.

Los beneficios de esta inversión adoptan la forma de futuras ganancias adicionales. Por lo tanto, es de esperar que haya una relación positiva entre la inversión en capital humano y el salario de los individuos. Se puede considerar a cualquier actividad que mejore la calidad (productividad) del trabajo como una inversión en capital humano. De esta manera, tal inversión no se limita solo a los años de educación formal sino que también abarca cualquier tipo de formación específica, e idiomas adicionales que mejoren la productividad del trabajador.

Otro componente al que habitualmente se alude para analizar los factores que explican la formación de los salarios es la experiencia que las personas acumulan a lo largo de su vida laboral. Muchas de las cualificaciones que pueden utilizarse en el mercado laboral y que poseen los trabajadores no se adquieren por medio de la educación formal sino que se obtienen a través de la formación en el trabajo. Los trabajadores pueden realizar un programa estructurado de formación o pueden "aprender por la experiencia" en un proceso más informal de capacitación. Este tipo de aprendizaje se puede ver como inversión en capital humano ya que eleva la productividad de los trabajadores. Por lo tanto, es de esperar que la experiencia esté relacionada positivamente con el ingreso que reciben los trabajadores.

El tipo de jornada laboral o variabilidad de horas trabajadas puede incidir en la desigualdad y es importante analizar el peso de las horas trabajadas en el salario si se quiere estudiar la distribución del ingreso. La jornada laboral está condicionada por diversos factores, como el tiempo que necesitan los individuos para cuidar de sus hijos, escasez de trabajos con la jornada laboral deseada u otras necesidades que limitan el tiempo disponible de las personas para poder trabajar.

Esta teoría básica de las disparidades de ganancias basada en el capital humano puede no explicar suficientemente bien los determinantes de la distribución de los ingresos. McConnell, Campbell; Brue, Stanley; Macpherson, David (2003) consideran un enfoque de la distribución de las ganancias basado en múltiples factores además de la educación y la formación, como la discriminación (sea por etnia, género, ideología política o religiosa, entre otros), la movilidad laboral y las diferencias salariales compensatorias.

En este artículo se incorpora la discriminación por género al modelo: existe discriminación económica cuando las mujeres que tienen la misma capacidad, nivel de estudios, formación y experiencia que los varones, reciben un trato inferior en la contratación, el acceso a una ocupación, los ascensos, el salario o en las condiciones de trabajo.

Aunque no se puede descartar la existencia de discriminación pura en el mercado laboral, es importante tener presente que en muchos casos la posición económica inferior de las mujeres se debe principalmente a las decisiones educativas, a la elección de la ocupación, a la interrupción de la carrera y a otras decisiones tomadas voluntariamente por ellas.

Por su parte, la inmigración o movilidad laboral puede tener un impacto en la distribución del ingreso: si el flujo de inmigrantes en edad de trabajar tiene niveles de educación menores al promedio del país, aumenta la oferta de mano de obra no calificada, lo que podría ensanchar la brecha de ingresos y traducirse en un deterioro de los indicadores de distribución del ingreso.

Por último, la teoría de las diferencias compensatorias indica que los aspectos no salariales de los puestos de trabajo varían extraordinariamente y pueden ser la fuente de las diferencias salariales compensatorias: consisten en la remuneración adicional que debe proporcionar un empresario para compensar a un trabajador por una característica particular que no existe en otro trabajo. Estas diferencias salariales se miden al incorporar al modelo variables como la rama de actividad económica, el sector institucional (público o privado), tamaño de la empresa...

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