Los operadores moviles virtuales en Espana ?habra posibilidad para ellos en Costa Rica?

Author:Castro Monge, Edgar
Position:Report
Pages:219(21)
 

CONTENIDO Resumen Abstract Introducción Concepto y aspectos generales de los OMV tipos y modelos de negocio de los OMV Los OMV en el mercado europeo Los OMV en España Futuros proyectos de OMV en el mercado español En Costa Rica Conclusiones Referencias bibliográficas INTRODUCCIÓN

Las comunicaciones móviles en el mundo se han constituido en una tecnología determinante para los negocios, la comunicación y el intercambio de información. Son diversos estudios los que demuestran que el acceso a la telefonía móvil constituye una importante herramienta para el mejoramiento del bienestar en las sociedades modernas. Es por ello que dicho acceso es ampliamente reconocido como parte del conjunto de servicios que los gobiernos aspiran a garantizar universalmente.

La telefonía móvil no es solo un fenómeno tecnológico y económico, también es un fenómeno socio-cultural de importancia, cuando menos, equivalente a la de otras tecnologías de la información y la comunicación. En función de su fuerte implantación y de su condición estrechamente vinculada a la persona, el desarrollo de la telefonía móvil permite, en más de un sentido, hablar de una segunda revolución digital. La telefonía móvil se ha instalado en la vida de las personas, pasando a formar parte de ellas, ya sea como herramienta de trabajo, de comunicación o de ocio. En otro sentido, se puede decir que este brillante negocio ha generado miles de empleos directos y cientos de miles de empleos indirectos en cada país que se ha implantado y que ha prestado una utilidad indescriptible a muchas personas. La telefonía móvil se caracteriza por la constante evolución y mejora de su tecnología que permite el enriquecimiento de la oferta con nuevos servicios y facilidades. Sin embargo, es relevante subrayar que el auténtico factor dinamizador de estos avances ha sido y sigue siendo la limitación tecnológica para atender el potencial del mercado de telefonía móvil en términos de capacidad de oferta. Ante este dinamismo surge la figura de los Operadores Móviles Virtuales (OMV) que buscan un campo en este mercado, tratando de ofrecer mayor competencia y buscando como objetivo primordial ofrecer mejores servicios y precios más bajos.

En España, dentro del mercado global de las telecomunicaciones, el sector más relevante ha sido sin duda el de la telefonía móvil. No solo por su fuerte crecimiento económico, que ha contribuido de forma sustancial a la economía española en los últimos años, sino también porque ha representado el paradigma de la liberalización de las telecomunicaciones, siendo un motor de cambio económico y social muy importante en los últimos tiempos. El negocio de la telefonía móvil en España representa una nueva Era en lo económico, en lo tecnológico y en lo social y supone un cambio fundamental tanto en las relaciones sociales, como en el mundo de los negocios. Partiendo de este escenario se pretende en este ensayo dar a conocer la importancia que están teniendo los OMV en el mercado español y de ahí preguntarse si esta nueva figura tendrá posibilidad en el mercado costarricense de telefonía móvil con la apertura de las telecomunicaciones.

CONCEPTO Y ASPECTOS GENERALES DE LOS OMV

Uno de los aspectos más importantes de la regulación en los mercados de telefonía móvil en el mundo está relacionado directamente con los Operadores Móviles Virtuales (OMV). Un debate muy fuerte se ha dado en varios países sobre la competencia en los mercados de telecomunicaciones móviles, y la importancia de los OMV, considerando sobre todo que el espectro radioeléctrico es un recurso escaso que limita el número de Operadores Móviles con Red (OMR) (Foros, Hansen y Sand, 2002).

Las discusiones sobre la definición apropiada de un OMV son también resultado de la carencia de cualquier definición oficial en la legislación de la mayor parte de jurisdicciones (Kiesewetter, 2002; Detecon, 2005). Hay una amplia gama de definiciones ofrecidas en la literatura. De hecho, las preguntas de qué constituye un OMV y cómo definirlo parece ser una cuestión importante de debate, al menos en la literatura de negocios (Maitland, Bauer y Westerveld, 2002; Anderson y Williams, 2004).

Entre varias definiciones de los operadores móviles virtuales ofrecidas en la literatura, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU, 2001) ha definido un OMV como un operador que proporciona servicios de comunicaciones móviles a usuarios sin tener red propia y bajo licencias otorgadas por los gobiernos. En el Reino Unido, OFTEL, (1999) los ha definido como una organización que provee a los clientes servicios de telefonía móvil sin poseer cualquier tipo de infraestructura relacionada con este servicio; y para la Oficina de Telecomunicaciones de Hong Kong, OFTA (2002), un OMV es una entidad que proporciona servicios de telecomunicaciones móviles a clientes gracias a la interconexión y acceso a la infraestructura de radiocomunicaciones de un operador móvil con red propia. Por su parte, Detecon (2005) define un OMV como una empresa que no posee una licencia de espectro móvil pero vende servicios móviles bajo su propia marca, código de red y tarjetas SIM y que usan la radiodifusión de un OMR.

En resumen, se puede decir que los OMV son entidades que ofrecen servicios de telecomunicaciones, operadores que, sin poseer una red de acceso móvil propia ni concesión de espectro radioeléctrico, pueden ofertar servicios de telefonía móvil a sus clientes por medio de sus propios centros de conmutación, transmisión y facturación, o simplemente utilizando la red y la infraestructura de otro operador. La figura del OMV abarca distintos estadios o niveles, desde el más bajo, que corresponde a las compañías dedicadas a la simple reventa de telefonía móvil, los cuales no solo no disponen de concesión de espectro, sino que tampoco de los centros de conmutación, elementos de transmisión y facturación, hasta el OMV completo, que únicamente alquila la transmisión de la señal a través de las antenas a los operadores móviles de red tradicionales y que tienen su propia tarjeta SIM, que es independiente de la tarjeta SIM del OMR. También pueden tener sus propios recursos de numeración y alguna infraestructura, su propia marca y esquemas de acción para poner el precio en sus servicios móviles (OFTEL, 1999; Anderson y Williams 2004; Kiesewetter, 2002; Kiiski, y Hãmmãinen, 2004; Pérez, et al., 2005; Ministry of Transport and Communications Finland, 2005; García et al., 2006; ENTER, 2006).

En general, un OMV es una compañía que trabaja independientemente del Operador Móvil con Red propia (OMR) y puede establecer su propia estructura tarifaria (Abinader, 2007). La figura del OMV como proveedor de servicios en la telefonía móvil se ideó para comercializar el servicio cuando se pensaba que los operadores, acostumbrados a un régimen monopolista, no serían capaces de invertir en comercializar sus propios servicios, ya que no disponían de redes de distribución (Lada, 2001). Los OMV son ya una realidad que se ha desarrollado en varios países y con la que hay que contar. Los ritmos de crecimiento experimentados o las rentabilidades obtenidas han aumentado el atractivo del mercado de móviles, tanto para empresas del sector como para empresas externas al sector de telefonía móvil (ENTER, 2006).

En diferentes países, el mercado de telefonía móvil ha exigido cuantiosas inversiones por parte de los OMR para desplegar la infraestructura necesaria a fin de ofrecer el servicio (ENTER, 2006). Estas circunstancias ayudan y capacitan a un OMV para limitarse no solo a la compra de minutos sino también para cubrir todo el rango de servicios de valor añadido que un cliente puede llegar a solicitar (Moreno et al., 2006).

Para Montero (2000), la implantación de los OMV en los mercados aportaría ventajas importantes, ya que incrementaría la diversidad de la oferta, la introducción de nuevos servicios y potencialmente llevaría a una reducción de los precios. No obstante, este modelo requiere una intervención pública bastante agresiva que podría desincentivar la inversión en redes. Al aumentar el número de competidores de un mercado parece natural pensar que el mercado estará menos concentrado y, por tanto, se podrían dar las condiciones para una mayor pluralidad de ofertas (ENTER, 2006).

El objetivo de conferir el acceso a los OMV puede aumentar la competencia y, como una consecuencia los precios, pueden disminuir y la penetración móvil y la cantidad de servicios deberían aumentar (Ergas, Waters y Dodd, 2005). Igual piensa la Comisión Europea (2006), que argumenta que los OMV puede aumentar la competencia con ventajas tangibles para los consumidores en términos de precios inferiores. Por otro lado, los OMV presentan además una atractiva propuesta para los OMR, ya que proveen un creciente ingreso maximizando la capacidad de espectro y ampliando el atractivo de la cadena de valor del servicio. Esta característica es especialmente verdadera con los nuevos operadores que ingresan al mercado y los operadores que necesitan buscar nuevas formas para incrementar el tráfico de sus redes (Otero, 2003).

En definitiva, a la vista de lo anterior, es natural que los mercados competitivos tiendan a desarrollar OMV como parte de su búsqueda de nuevas oportunidades y que el desarrollo de los OMV y su potenciación no son, en sí mismos, un factor que explique el grado de concentración de la industria, aunque sí puede actuar como catalizador. Asimismo, existen otros mecanismos que favorecen más la competitividad como los son la portabilidad (2), el acceso a terminales y la segmentación de oferta. Así pues, los efectos en los precios con la entrada de OMV serán más visibles en mercados poco penetrados, allí donde se encuentre un hueco que efectivamente aumente el consumo y se instrumentalice con variables de negocio distintas (ENTER, 2006).

Los OMV se presentan ante los OMR como una oportunidad y una amenaza a la vez, el interés que puede tener un operador de red en dar servicio a un...

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