La relacion ciencia, tecnologia y desarrollo en las politicas publicas del gobierno de Nicaragua.

Author:Vanegas Avil
Position:Report
Pages:107(16)
 
FREE EXCERPT

ÍNDICE Resumen Summary Introducción Hacia un esclarecimiento de la relación ciencia, tecnología y desarrollo Revisión de la situación de Desarrollo Humano en Centroamérica Radiografía de la sociedad nicaragüense en relación a ciencia, tecnología y desarrollo ¿Ciencia y tecnología sin desarrollo? Conclusiones Bibliografía INTRODUCCIÓN

El estudio de las políticas para la ciencia, la tecnología y el desarrollo, es creciente en los países desarrollados, no así en el caso de la mayoría de los latinoamericanos, donde no pasa de ser mera retórica; la política científica, al igual que la política tecnológica, no trasciende del discurso que en cada determinado período los candidatos al gobierno presentan en sus Planes de Campaña, bajo el lema del desarrollo humano necesario para alcanzar la democracia.

Esta problemática no es nueva. Desde hace algunos años, los organismos internacionales han realizado sendas declaraciones en el sentido de la necesidad de lograr el conocimiento científico como un requisito para poder alcanzar el desarrollo de las diferentes sociedades. Entre estas declaraciones encontramos las siguientes:

--La Conferencia Naciones Unidas sobre Ciencia, Tecnología y Desarrollo, realizada en Viena en 1979.

--El Banco Mundial (1999) que dedica parte de su informe 1998-1999 al problema del conocimiento.

--La UNESCO en la Conferencia de Budapest de 1999.

--Los documentos de la UNCTAD; LATINEC II con la Nueva Agenda para la cooperación tecnológica como empresa de las Universidades en América Latina, celebrada en Ginebra en 1997.

Estas declaraciones; sin embargo, muestran un cúmulo de buenas intenciones, la necesidad de compartir los conocimientos y la experiencia de los países desarrollados en dicha materia con los países del tercer mundo en orden a alcanzar sus metas de desarrollo definidos en los respectivos planes de acción nacional. Como ejemplo de lo anterior, el texto de la conferencia de Naciones Unidas de 1979, señala:

"... Es un hecho ampliamente reconocido que la estructura de las relaciones internacionales en materia de ciencia y tecnología es imperfecta y refleja profundas diferencias entre las naciones. Refleja una situación en que unos pocos países asumen el dominio tecnológico y determinan la dirección y el desarrollo de la tecnología en sectores cruciales, dejando a la mayoría de los países en situación de crítica dependencia tecnológica, pese a sus vastos recursos humanos y materiales ..." (ONU, 1979).

Esta misma declaración agrega:

"... Las actuales estructuras internacionales de información son sumamente inadecuadas para los países en desarrollo. Además, debe tenerse en cuenta que el suministro de información no tiene el efecto automático de crear una demanda y que, a menos que se asegure una utilización adecuada de la información por los países en desarrollo, las estructuras internacionales de información cumplen una función escasamente útil ..." (Ibíd.).

El bloque socialista de entonces, solicita que se incluya lo siguiente:

"... el vínculo existente entre la reestructuración de las relaciones económicas internacionales sobre una base justa y democrática y la lucha por la paz, la distensión y el desarme, lo que proveerá una fructuosa cooperación internacional en distintas esferas; entre ellas, la ciencia y la tecnología en beneficio de todos los pueblos del mundo (Ibíd.).

Posterior a esta declaración, en el documento producido en 1999, veinte años después, en Budapest por la UNESCO, se señala la necesidad de un debate democrático vigoroso sobre la producción y aplicación del saber científico. Destaca que los esfuerzos deben ser interdisciplinarios y resalta nuevamente la necesidad de compartir el conocimiento (Albornoz, 2001, 5).

Estas declaraciones sellan el reconocimiento de la desigualdad existente en materia de conocimiento científico y tecnológico ente las naciones del mundo y se enmarcan en la temática del conocimiento como parte de las relaciones de poder en el mundo de finales del siglo XX, situación que se mantiene hasta el día de hoy. No obstante, dichos enfoques se centran en que el problema es externo a los países del tercer mundo; los presentan, como receptores de conocimientos y no como productores del mismo. Con ello están indirectamente solapando la existencia de causas internas que impiden el desarrollo de la ciencia y la tecnología en los países subdesarrollados, tales como la corrupción, los conflictos bélicos internos y el sistema educativo que no promueve capacidades tecnológicas en la mayoría de ellos, por mencionar solamente algunas de ellas. (Camacho, 2005,149-150).

Así, la ciencia moderna no puede verse separada de la política, dado que en muchas ocasiones, es utilizada como un instrumento de poder y un eje central sobre el que se transforma la estructura social en la actualidad. Como evidencia de lo anterior, basta con recordar las consecuencias de la explosión de la bomba atómica el 16 de julio de 1945, como prueba de la viabilidad del artefacto atómico de plutonio desarrollado por Robert Oppenheimer. El uso militar de la bomba contra los japoneses se efectúa el 6 de agosto sobre la ciudad de Hiroshima y el 9 de agosto sobre Nagasaki. La primera y tercera bomba emplean como material fisionable el plutonio y la segunda el uranio (Coronado, 2002, 134)

Después de la Segunda Guerra Mundial, el mapa geopolítico se adecuó a una nueva realidad, en bloques y el comercio internacional se enfrentó con dificultades crecientes para beneficiarse de los flujos no sólo económicos del mismo sino también de los flujos de información y adelanto del conocimiento. De hecho es en la potencia occidental de la época (Estados Unidos de Norte América), en donde surge por primera vez está combinación.

Es entonces cuando los países de América Latina tomaron conciencia de la necesidad de las políticas de ciencia y tecnología e instalaron el problema del desarrollo en la agenda de temas prioritarios empiezan así las experiencias como la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) los procesos de industrialización, los mercados comunes y toda la puesta en marcha de políticas modernizadoras de la realidad latinoamericana.

Así, Latinoamérica inició el proceso de la búsqueda del planeamiento y promoción de políticas científicas y tecnológicas, en las cuales se difundían las pautas tanto de la UNESCO como de la OEA, sembrando la idea de que ciencia y tecnología eran un paso necesario para el logro del crecimiento, la modernización y el desarrollo.

Pese a ello, no es sino hasta abril de 1979, cuando de acuerdo a Martínez (1990, 7), se inicia el proyecto de "Instrumentos de Política y Planificación Científica y Tecnológica en Centro América y Panamá", (IPPCT-CAP), con el financiamiento del Centro de Investigación para el Desarrollo Internacional (CIDI), del gobierno de Canadá, con aportes de la Secretaria de Educación, Ciencia, Tecnología y Cultura de la OEA y, de los gobiernos del istmo centroamericano.

Sin embargo, es un período donde aún puede apreciarse el faltante del estudio del sector interno dado que tal y como lo señala Camacho (2005, 150):

"... En la mitología e ideología que alientan habitualmente el pensamiento de países subdesarrollados, el subdesarrollo es a veces visto como una enfermedad semejante a una infección: producida por agentes externos que existen independientemente del organismo afectado, se puede combatir eficazmente solo si empleamos agentes también externos. (...), se habla entonces de inyecciones de inversión externa, de préstamos, de ayuda técnica y, sobre todo, de la Ciencia y la Tecnología, (...) como pareja indisoluble que constituye la panacea de nuestros males después de que (...) se ha visto comprobado en otras partes.

Y agrega el autor:

"... así, elsubdesarrollo no parece tener relación alguna con la malversación de fondos públicos, con la mediocridad bien pagada y protegida de funcionarios oficiales, con la burocratización de la administración pública y la protección oficial a la ineficiencia de la empresa privada, con la situación legal en la que las leyes permiten enriquecerse a los profesionales pero impiden la aplicación de justicia ni con una perenne falta de coordinación entre las instituciones y organismos estatales, que lleva a que unas destruyan lo que otras hacen ..." (Ibíd.)

Lo anterior nos parece un diagnóstico sombrío pero muy claro de la situación que se vive en Nicaragua en cuanto a la necesaria vinculación entre Ciencia, Tecnología y Desarrollo, de ahí que nazca el deseo de realizar el presente análisis, el cual busca dar respuesta a la interrogante: ¿es la relación ciencia, tecnología y desarrollo un tema prioritario en las políticas públicas del gobierno nicaragüense como para permitir alcanzar un desarrollo humano acorde con la realidad del país?

HACIA UN ESCLARECIMIENTO DE LA RELACIÓN CIENCIA, TECNOLOGÍA Y DESARROLLO

La época en la que vivimos en la actualidad, requiere de una constante revolución en el conocimiento, especialmente en los campos de la ciencia y la tecnología. Este proceso repercute con fuerza en los países en desarrollo traduciéndose hasta el momento en una interrogante hacia las políticas necesarias para alcanzar el mejoramiento de las condiciones de vida. Dado que las tendencias globales en la información y el conocimiento generan la necesidad de una nueva agenda de desarrollo y nuevas políticas para el conocimiento, es necesario plantearnos qué se debe entender por "ciencia", "tecnología" y "desarrollo".

La promoción de la ciencia y la tecnología como medios para alcanzar el desarrollo, es un tema fundamental a considerar en el marco de la filosofía de la ciencia dado que presenta un problema tanto epistemológico como ontológico, para lograr establecer la relación entre estos conceptos. Mismos que; si bien es cierto, son necesarios para alcanzarlo, no son los únicos a considerar para lograr un desarrollo que transfiera todos sus beneficios a la población.

Por ello es conveniente recordar que la...

To continue reading

REQUEST YOUR TRIAL