El rol de la política energética en las emisiones por generación eléctrica de América Latina.

Author:Zilio, Mariana
Pages:109(24)
 

ÍNDICE 1. Introducción 2. Los datos 3. Análisis descriptivo 3.1. Análisis de dispersión 3.2. Análisis no paramétrico 4. La composición de la matriz energética y el sendero de emisiones 5. Consideraciones finales Referencias

ANEXOS

  1. INTRODUCCIÓN

    El estudio de la relación entre las emisiones de dióxido de carbono (C[O.sub.2]) y el producto ha concentrado la atención de gran parte de la economía ambiental empírica en los últimos treinta años. El reconocimiento de que el fenómeno del cambio climático existe, y de que hay evidencia cierta de que la temperatura media de la tierra se está elevando gradualmente por encima de los niveles habituales con marcados efectos económicos y ambientales (IPCC, 2007), ha acentuado aun más el interés en establecer sus determinantes.

    En este contexto, cobra especial relevancia el análisis de la relación entre el producto y las emisiones de C[O.sub.2], motivada principalmente por tres factores. En primer término, el C[O.sub.2] es uno de los principales gases de efecto invernadero (GEI) responsables del fenómeno del cambio climático. En efecto, el Protocolo de Kyoto (UNFCCC, 1997) establece metas de reducción de emisiones para seis GEI, entre los cuales pueden distinguirse aquellos plausibles de ser hallados de manera originaria en la naturaleza (C[O.sub.2], metano (C[H.sub.4]) y óxido nitroso ([N.sub.2]O)) y aquellos puramente antropogénicos (hidrofluorocarburos, perfluorocarburos y hexafloruro de azufre), con un poder de calentamiento global mucho mayor que los del grupo anterior, pero derivados únicamente de procesos industriales y químicos específicos.

    En segundo lugar, existe una elevada correlación entre el crecimiento en las emisiones de C[O.sub.2], su concentración atmosférica y los cambios en la temperatura de la tierra (IPCC, 2007), lo que convierte a este gas en uno de los principales responsables del fenómeno del cambio climático a nivel global.

    Por último, las emisiones de C[O.sub.2] son plausibles de ser reducidas tanto a gran escala (a través de la transformación de las matrices energéticas de carbono intensivas a esquemas con mayor participación de energías renovables), como a muy pequeña escala. En efecto, los cambios en el uso de la tierra, la adaptación de las técnicas de producción y las formas básicas de generación de calor, el ajuste de los sistemas de transporte, e incluso la concientización sobre la problemática ambiental, pueden contribuir ostensiblemente a la disminución de las emisiones de C[O.sub.2] a pequeña escala.

    En este contexto, se han multiplicado los estudios que aplican una amplia variedad de enfoques y técnicas econométricas al análisis de la relación entre emisiones de carbono y producto, en su mayoría relacionadas con la hipótesis de la Curva de Kuznets Ambiental definida a partir de los trabajos de Grossman y Krueger (1991, 1995), Shafik and Bandopadhyay (1992) y Panayotou (1993). En el caso puntual del C[O.sub.2], dicha hipótesis--renombrada Curva de Kuznets de Carbono (CKC)--sostiene que la relación entre emisiones y producto sigue en el largo plazo un patrón en forma de U invertida, de modo tal que la relación entre ambas variables es positiva hasta un nivel de ingreso o turning point a partir del cual aumentos en el producto se asocian con niveles de contaminación progresivamente menores.

    De la aceptación de esta hipótesis puede inferirse que la mejor, y probablemente la única vía para mejorar las condiciones ambientales es el crecimiento económico (Beckerman, 1992), volviéndose irrelevante la implementación de política ambiental. Para los países en desarrollo, esta recomendación tiene fuertes implicancias, ya que una situación de trampa de pobreza generaría automática y paralelamente una trampa ambiental (Zilio, 2007). En este sentido, el análisis de la validez de la CKC en las economías en desarrollo cobra especial relevancia, fundamentalmente en atención a su elevada vulnerabilidad ante los avances de los efectos del cambio climático (Zilio, 2011).

    En términos empíricos, la hipótesis de la CKC ha sido sometida a numerosos enfoques y múltiples especificaciones, llegando a resultados no sólo no coincidentes, sino en muchos casos notoriamente disímiles acerca de la relación entre ambas variables (2). En concordancia con lo expuesto por Wagner (2008) en su análisis temporal y Harbaugh, Levinson y Wilson (2000) para otros contaminantes, la relación hallada entre C[O.sub.2] y producto es marcadamente sensible no sólo a variaciones en los datos sino también a permutaciones razonables en la especificación econométrica.

    En el caso particular de los países en desarrollo, la evidencia empírica no es muy extensa, principalmente en atención a los problemas de disponibilidad de datos. No obstante esto, los resultados reportados para este tipo de economías son también mixtos (Bhattarai y Hammig, 2001; Bulte y Van Soest, 2001; Martínez-Zarzoso y Bengochea-Morancho, 2003; Song, Zheng and Tong, 2008; Narayan y Narayan, 2009; Poudel, Paudel y Bhattarai, 2009), indicando que la desigualdad en la distribución del ingreso, la debilidad institucional y los problemas de enforcement podrían ser determinantes cruciales del sendero de emisiones en este tipo de economías (Pargal y Wheeler, 1996; Bimonte, 2002; Dasgupta et al, 2002; Dinda, 2004).

    Sin embargo, existe otro factor que podría contribuir a explicar tal variedad de resultados en la contrastación empírica de la CKC. En efecto, el origen de las emisiones de C[O.sub.2] contabilizadas en las series bajo estudio no ha sido objeto de análisis en este contexto, y resulta fundamental al momento de analizar la validez de la hipótesis en aquellos países menos avanzados. La razón primordial de esto es el hecho de que en atención al grado de desarrollo alcanzado y ciertos factores estructurales--e incluso institucionales--, las economías tendrán una diferente participación de cada una de las posibles fuentes emisoras.

    De este modo, economías con un mayor grado de desarrollo--que presentan asimismo una mayor tasa de electrificación--exhibirán mayores emisiones provenientes del sector de generación de energía y la industria, mientras que en economías más atrasadas, basadas mayormente en la agricultura y con amplia dotación de recursos naturales, serán más significativas las emisiones derivadas de cambios en el uso de la tierra (3). Asimismo, dado que las emisiones derivadas de la generación de energía eléctrica dependen directamente de la composición de la matriz energética, se espera que economías con un mayor grado de desarrollo ostenten menor dependencia de combustibles fósiles y cierta participación de energías renovables o tecnologías menos intensivas en carbono --en el marco de un proceso de sustitución entre combustibles fósiles de menor calidad ambiental a combustibles de mayor calidad--.

    Por otra parte, y dado que sólo una pequeña porción de la literatura empírica sobre CKC ha verificado la existencia de una relación estable de largo plazo entre las series de emisiones de carbono y producto para algunos países y regiones en particular (Perman y Stern, 2003; Richmond y Kaufman, 2006; Dinda y Coon doo, 2006; Galeotti, Manera y Lanza, 2009), es altamente probable que el sendero de emisiones se encuentre claramente influenciado por otros factores ajenos al producto. En este sentido, Panayotou (1997), Torras y Boyce (1998), Suri y Chapman (1998), Agras y Chapman (1999), Bhattarai y Hammig (2001) y Bimonte (2002), entre otros, han avanzado en la incorporación de regresores adicionales con el objetivo de hallar estimaciones más robustas sobre la relación entre degradación ambiental y producto. Este enriquecimiento de los modelos de CKC no sólo reduce el sesgo de especificación, sino que permite incorporar diferencias estructurales--sociales, políticas e institucionales--que pueden afectar en forma directa o indirecta la relación entre emisiones contaminantes y...

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