Sentencia Nº 2022-000630 de Sala Segunda de la Corte, 18-03-2022

EmisorSala Segunda de la Corte (Corte Suprema de Costa Rica)
Número de expediente18-001125-0505-LA
Número de sentencia2022-000630
Fecha18 Marzo 2022
*180011250505LA*
Corte Suprema de Justicia
SALA SEGUNDA
Exp: 18-001125-0505-LA
Res: 2022-000630
SALA SEGUNDA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. S.J., a las nueve horas treinta y cinco minutos del dieciocho de marzo de dos mil veintidós.
Proceso ordinario establecido ante el Juzgado de Trabajo de H., por [Nombre 001], casada, guarda dormilona y vecina de Heredia; contra [Nombre 002], casado, agricultor y vecino de Heredia. Figura, como abogada de asistencia social de la accionante, la licenciada Idania Arteaga Monge, de estado civil y domicilio desconocidos; y, como apoderado especial judicial del accionado, el licenciado C.S.C., de estado civil y domicilio desconocidos. Todos mayores y abogados, con las excepciones indicadas.
Redacta el Magistrado O.Á.; y,
CONSIDERANDO:
I.- ANTECEDENTES: La accionante manifestó en su demanda que laboró como guarda dormilona de la finca del señor [Nombre 002], desde el 31 de diciembre de 2007 hasta el 19 de mayo de 2018, cuando fue despedida con responsabilidad patronal. Solicitó el pago de vacaciones y aguinaldo de toda la relación laboral, preaviso, cesantía, intereses e indexación, ambas costas y que se notifique el proceso a distintas instituciones públicas. La representación de la accionada negó todos los hechos de la demanda e interpuso las excepciones de falta de derecho y falta de legitimación activa. El Juzgado de Trabajo de H., mediante sentencia No. 1038- 2019, dictada a las dieciocho horas y tres minutos del doce de junio del año dos mil diecinueve, declaró sin lugar la demanda en todos sus extremos, sin especial condenatoria en costas.
II.- AGRAVIOS: La representación de la parte actora muestra disconformidad con lo decidido y acusa vicios de fondo, alega una incorrecta valoración de la prueba. A su juicio, todos los testigos presentados fueron contestes en declarar respecto de “la existencia de una prestación personal del servicio de recolección de café por parte de la actora en beneficio del demando en la temporada de recolección de café” (sic). Aduce que incluso en el hecho probado 7 de la sentencia, se indicó: “Que en la época de cogidas de café desde noviembre a finales de enero, el señor [Nombre 013] , buscaba 5 o 6 personas para que colaborarán en la cogida del café, se les pagaba de mil quinientos colones la granea de cajuela de café, la actora forma parte del grupo a quien se le cancelaba de igual manera, la cajuela. (Ver contestación en imágenes 17 y 18 en expediente electrónico, declaración de parte de la actora, los testimonios de [Nombre 009] y [Nombre 013] en audio de audiencia incorporado el 11 junio 2019 (...)". Por lo que la accionante le reprocha a la juzgadora, que a pesar de que se acreditó que entre la actora y el demandado, existió un contrato de temporada para recoger café, haya declarado sin lugar la demanda en todos sus extremos.
III.- RECURSO POR EL FONDO. RESPECTO DEL PRINCIPIO DE CONGRUENCIA Y EL PRINCIPIO DE PRECLUSIÓN: Para el caso bajo estudio, la parte actora en el ejercicio de su derecho y conforme al impulso procesal que le acompaña, planteó una demanda en la que delimitó el marco fáctico, al indicar que había laborado entre el 31 de diciembre de 2007 y el 19 de mayo de 2018 para el demandado. Señaló que desempeñó el puesto de Guarda Dormilona por lo que indicó que ella “cuidaba la finca y le ayudaba a coordinar las cogidas de café e[n] Santo Domingo, [se] encargaba de la limpieza de los patios y [del] salón de eventos, cogía café”. Resalta que laboró siete días por semana, en un horario de “6am a 8am (sic) del día siguiente”. Y que devengó un salario de 20.000 colones por mes, además de que se le otorgaba una casa dentro de la finca para residir con su familia. Por ello, solicitó en sus pretensiones -entre otras-, el pago de los extremos correspondientes a una liquidación al haber sido despedida con responsabilidad patronal. Al respecto, la parte demandada, conforme al principio de contradicción, contestó la demanda planteada, negando todos los hechos y ofreció los elementos probatorios que estimó convenientes. La juzgadora tras analizar la prueba en autos así como la evacuada durante el juicio, consideró que no se acreditó la hipótesis fáctica de la actora y declaró sin lugar la demanda. Como parte de su análisis la juzgadora consideró “[r]especto a las últimas dos declaraciones de los testigos aportados por el demandado, ambas merecen credibilidad para esta autoridad, por cuanto fueron muy claros y concretos en señalar en primer lugar las características de la finca propiedad del demandado, la actividad a la que se dedica la misma como lo es la cogida del café en la época que corresponde en el año, en segundo lugar que se le dió en préstamo un rancho de dos piezas de zinc al señor [Nombre 011] para que viviera ahí con su hijo y que posteriormente llegó a vivir la actora quien es la esposa. En tercer lugar, que la actora no laboró como guarda dormilón, ni tampoco realizó actividades de cuido de la finca, ya que existe un peón desde hace años encargado de la misma, y no contrató a nadie como guarda dormilón, por cuanto no hay nada que cuidar. Teniendose por contestes entre todos los testigos que al tener la finca la actividad de recogida de café en un periódo aproximado de noviembre a febrero, el cual no es siempre continuó, el señor [Nombre 013] contrataba personas para la cogida del café, y la actora y su familia participaban de la cogida del café, y se le cancelaba conforme a las cajuelas de café que recogiera” (sic). En consecuencia, la sentencia se decanta por afirmar que, contrario a lo sostenido por la actora, ésta estuvo en la finca por un lapso menor a los cinco años, y que llegó a la misma, en atención a que por tolerancia le habían permitido a su esposo (quien es un taxista informal), ocupar el rancho dentro de la propiedad. No se probó que la actora laborase como guarda dormilona para el demandado, pues constituía una finca sin mayores elementos para tutelar. Tampoco se acreditó que se le hubiese encomendó la limpieza de los patios. No existió un salón de eventos sino que había un rancho de asar carne que se usaba dos o tres veces al año por la familia del dueño. Asimismo no se comprobó que la actora ayudara a coordinar el cultivo de café, pues el encargado -desde hace 34 años- era el peón ([Nombre 013]), y más bien, a él le correspondía buscar 5 o 6 personas para recoger el café en la finca, por lo que en ocasiones se contrató a la actora. A pesar de esto, la recurrente, alega que la a quo incurrió en una indebida valoración de la prueba para declarar sin lugar la demanda. No obstante, tras analizar sus argumentos, se denota que el yerro que alega la accionante, reside en que reprocha que la juzgadora no tuvo por acreditado un marco fáctico distinto del planteado en su demanda, a saber, que a la trabajadora se le adeudan los extremos pretendidos, por una relación laboral distinta, que configura “un Contrato de Temporada cuya finalidad era la cogida de café” con fechas de acaecimiento, salario y horario que difieren de los plasmados en escrito inicial. En esta instancia, la actora sostiene en su recurso, que se probó que ella laboró como recolectora de café por temporada para el demandado, devengando un salario de mil colones por cajuela (sin poder determinar la cantidad aproximada de salario diario o mensual) y que no se acreditó el pago de los extremos correspondientes a un despido con responsabilidad patronal. Por consiguiente, la accionante solicita que se debe anular la sentencia dictada, y se declare con lugar la demanda en todos sus extremos. No obstante, esta Sala no comparte los argumentos de la recurrente, pues no es posible en este estadio procesal venir a variar el marco fáctico de la demanda. Al respecto, “[e]ste Despacho ha explicado que la litis posee un contenido resultante de la forma en que ha quedado trabada, de acuerdo con la actividad procesal de los contendientes, estableciéndose así las cuestiones sustanciales que constituyen el objeto del debate, que el administrador de justicia está obligado a dirimir. Es decir, con la demanda y su contestación queda trabada la litis y fijados los hechos sobre los cuales versará el debate (numerales 461 y 464 del Código de Trabajo). En consecuencia, en la materia laboral corresponde al actor determinar sus pretensiones en la demanda y, al accionado, dentro del emplazamiento, excepcionarse, invocando los hechos o bien situaciones de hecho que impedirían otorgar el derecho. No es posible permitirle a la parte actora introducir otras pretensiones o argumentaciones fuera del momento procesal oportuno, como tampoco a la demandada omisa, en cualquier etapa del proceso, alegar hechos impeditivos del derecho del demandante, como si nos rigiéramos por un derecho procesal elástico, en materia de pretensiones y de oposiciones; lo que legalmente no es así (consúltense nuestros votos 149-2006 y 321-2016)" (Voto N° 288, de las 9:30 horas del 14 de febrero de 2018). Por consiguiente, no es atendible el reclamo de la recurrente, de que la juzgadora debió entrar a analizar la actividad probatoria desarrollada a efectos de acreditar una relación laboral que no fue oportunamente propuesta en la demanda, ni debatida por las partes. No es posible pretender crear una nueva relación de hechos, conforme a los elementos que la parte estima probados en el debate, y más aún, sin permitirle a los demás pronunciarse al respecto. Tal pretensión violentaría el derecho de defensa, y además, haría incurrir a la juzgadora en un vicio conforme al principio de congruencia. En este sentido, la Sala ha explicado que: “II.- El derecho a la congruencia, integrante del debido proceso, exige que las sentencias sean armoniosas en sí mismas y que se ajusten a los términos de la litis, de tal manera que resuelvan todas las cuestiones propuestas y tan sólo éstas. Obliga, por lo tanto, al órgano jurisdiccional a no omitir pronunciarse sobre alguno o sobre varios de los extremos debatidos durante la sustanciación del proceso (incongruencia infra petita), a no conceder más de lo solicitado en el petitum (incongruencia ultra petita) y a no otorgar uno o más derechos no reclamados, teniendo en consideración aspectos fácticos que no estuvieron comprendidos en la causa de pedir (incongruencia extra petita)” (Voto N° 322, de las 14:30 horas, del 17 de diciembre de 1997; y, también se pueden consultar los números 42, de las 16:40 horas del 19 de febrero de 1997, y 156 de las 9:40 horas del 12 de abril de 2002). En consecuencia, no comparte esta Sala, la apreciación de la recurrente de que existió una omisión de la juzgadora a la hora de valorar la prueba a efectos de comprobar una relación laboral que no estaba implícita en su demanda. Más aún, tampoco podría este Tribunal proceder conforme lo solicita la recurrente. Al respecto, el artículo 589 del Código de Trabajo, establece: “No podrán ser objeto del recurso de apelación o casación cuestiones que no hayan sido propuestas ni debatidas oportunamente por los litigantes y la sentencia que se dicte no podrá abrazar otros puntos distintos de los planteados en el recurso, salvo nulidades, correcciones o reposiciones que procedan por iniciativa del órgano. Se prohíbe la reforma en perjuicio”. Esta norma comprende el principio de la preclusión, el cual conceptualiza al proceso como una serie de actos concatenados que avanzan de forma sucesiva. Cada etapa tiene su propio objeto, y por ello, existe un momento procesal oportuno para que las partes dispongan de la oportunidad de desarrollar su posición en igualdad de condiciones, planteando sus alegatos y contestando los de la contraparte. Por ende, el principio de preclusión supone que, “(…) el paso de un estadio al siguiente supone la clausura del anterior, de tal manera que los actos procesales cumplidos quedan firmes y no puede volverse sobre ellos. Esto es lo que constituye la preclusión: el efecto que tiene un estadio procesal de clausurar el anterior (…)” (ALSINA, H.(.s.f.), Tratado Teórico Práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial, Buenos Aires: Compañía Argentina de Editores, tomo I, pp. 262 y 263). Bajo esta tesitura, el principio mencionado zanja un límite a la actividad recursiva, pues a través de la misma no es posible introducir elementos que no fueron previamente planteados en el momento procesal oportuno, y por ello, respecto de los cuales las partes no tuvieron oportunidad de ejercer su derecho de defensa y contradicción. En atención a que sus reproches respecto a una relación laboral distinta son novedosos, el análisis que solicita se encuentra procesalmente precluido y por ello, resulta inatendible para esta Sala.
IV.- CONSIDERACIONES FINALES: De conformidad con lo expuesto, lo procedente es declarar sin lugar el recurso interpuesto por la parte actora. Devuélvase el expediente al Juzgado.
POR TANTO:
Se declara sin lugar el recurso.
Orlando Aguirre Gómez
Julia Varela Araya Luis Porfirio Sánchez Rodríguez
Jorge Enrique Olaso Álvarez Roxana Chacón Artavia
Res: 2022-000630
MARMIJO/DMENESES
1
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