Sentencia Nº 2022-00290 de Sala Tercera de la Corte, 18-03-2022

EmisorSala Tercera de la Corte (Corte Suprema de Costa Rica)
Fecha18 Marzo 2022
Número de sentencia2022-00290
Número de expediente14-000739-0076-PE
*140007390076PE*
Exp: 14-000739-0076-PE
Res: 2022-00290
SALA DE CASACIÓN PENAL . S.J., a las catorce horas uno minutos del dieciocho de marzo de dos mil veintidós.
Recurso de Casación, interpuesto en la presente causa seguida contra Jorge Alberto Alvarado Retana, mayor, costarricense, cédula de identidad número [Valor 001] , nacido en San José el 24 de setiembre de 1970, hijo de [Nombre 001] y [Nombre 002], casado, oficio administrador; por el delito de homicidio simple en grado tentativa, cometido en perjuicio de [Nombre 011] y [Nombre 012]. Intervienen en la decisión del recurso, los Magistrados y las M.P.S.C., J.A.R.Q., Á.B.M., G.R.A.V. y S.E.Z.M.. Además en esta instancia, el doctor R.Á.S.R. y el doctor F.J.D.´nese R., en condición de defensores particulares de la persona imputada.
Resultando:
1. Mediante sentencia N° 2021-0905 , dictada a las ocho horas veintidós minutos del dieciséis de junio de dos mil veintiuno, el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal del Segundo Circuito Judicial de San José, resolvió: “POR TANTO: Se declaran sin lugar los recursos de apelación de sentencia penal interpuestos por el acusado J.A.R., en escrito autenticado por el Dr. F.J.D.R. y, así como el presentado por el máster F.C.C.. NOTIFÍQUESE.- Elizabeth Montero Mena Edwin Salinas Durán Roy Antonio Badilla Rojas Jueza y jueces de Apelación de Sentencia Penal” (sic).
2. Contra el anterior pronunciamiento, el doctor R.Á.S.R. y el doctor F.J.D.´nese R., en condición de defensores particulares de la persona imputada, interpusieron recurso de casación.
3. Verificada la deliberación respectiva, la Sala entró a conocer del recurso.
4. En los procedimientos se han observado las prescripciones legales pertinentes.
Informa el M.R.Q.; y,
Considerando:
I. Los abogados R.Á.S.R. y F.J.D.R., en su condición de defensores particulares de J.A.A.R., interponen recurso de casación (folios 582 a 596), contra la sentencia N° 2021-0905, de las 08:22 horas, del 16 de junio de 2021, dictada por el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal del Segundo Circuito Judicial de San José, G., que declaró sin lugar los recursos de apelación de sentencia interpuestos por el acusado J.A.A.R., en escrito autenticado por el Dr, F.J.D.R., y el presentado por el máster F.C.C. (folios 552 a 577).
II. Mediante resolución 2022-00020, de las diez horas dieciséis minutos del catorce de enero de dos mil veintidós, esta Sala admitió para su estudio de fondo únicamente el primer motivo del recurso de casación formulado (folios 618-632).
III. En el primer motivo formulado (único admitido para su estudio de fondo), se alega falta de fundamentación de la sentencia. De acuerdo con los artículos 459, 468, en relación con los artículos 142 y 184 del Código Procesal Penal, se admitió por esta Sala para discusión de fondo, el reparo de que el ad quem, omitió pronunciarse sobre la petición realizada en el primer motivo del recurso de apelación planteado por el Dr. DallʼAnese R., de que se escuchara el registro en que constaba la declaración del testigo [Nombre 034], con el fin de constatar que fue enfático al descartar que [Nombre 044] acompañara al imputado, según lo refirieron los ofendidos y testigo de cargo. Estiman que dicho tema no se podía soslayar argumentando que era "periférico" o que no "ocasionaba agravio a la defensa" ya que resultaba relevante al justificarse la pretendida credibilidad otorgada a la prueba de cargo, específicamente, a los testimonios de los ofendidos [Nombre 011], [Nombre 012] y al dicho de quien acompañaba a este último, [Nombre 045], quienes afirmaron que el acusado iba en compañía de dos personas más, uno los cuales se supone que era [Nombre 044]. Este tema, en criterio de los recurrentes resultaba esencial, pues si la Cámara de alzada hubiera considerado que no era necesario escuchar el testimonio de [Nombre 034], debió entonces haberlo indicado con la debida fundamentación para considerar esa decisión. Por esa omisión, se estima que el Tribunal de Apelación de Sentencia incumplió con su deber de motivar su fallo y resolver todos los temas propuestos. D., que el imputado no negó haber peleado con el ofendido [Nombre 011], ni que sacó un arma punzo cortante; no obstante, se reclamó que el acusado actuó en legítima defensa y no con ánimo homicida, aunque pudiera haber existido un exceso de su parte; que él fue atacado, que nunca quiso herir de muerte a los ofendidos y que él no iba acompañado por dos sujetos más, involucrados en el conflicto, estimando así la defensa que la existencia de tesis contrapuestas exigía un análisis exhaustivo de cada argumento planteado por la defensa.
IV. El reclamo se declara sin lugar. Una vez analizados los argumentos planteados por la defensa técnica del justiciable, esta Cámara arriba a la conclusión de que no existe el vicio alegado en cuanto a la vulneración de una norma procesal, en concreto el deber de fundamentación, por las razones que se dirán. En el caso que nos ocupa, los recurrentes alegan que la sentencia es ayuna de fundamentación, por cuanto dejó de resolver lo que se planteó en el primer motivo de apelación suscrito por el licenciado Francisco DallʼAnese Ruiz, en referencia específica a que se escuchara la declaración del testigo [Nombre 034] , quien fue enfático en descartar lo referido por la prueba de descargo sobre la presencia del señor [Nombre 044] acompañando al acusado en la persecución del ofendido, argumento que dejaría sin fundamento la supuesta credibilidad y coherencia de la prueba de cargo atribuida por el Tribunal de Juicio. Del análisis de la impugnación planteada en sede de apelación, se constata que el Dr. DallʼAnese R. alegó en el primer motivo, “ falta de fundamentación por violación de las reglas de la sana crítica e irrespeto de la regla lógica de razón suficiente, concretando la violación del art. 142 del Cód.Pro.Pen.” (folio 429). El argumento central de dicho reclamo consistió en establecer que los tres testigos de cargo faltaron a la verdad para desviar la atención de los jueces y restar valor a lo que en verdad sucedió. En el punto que se enumera como § 2º) (cfr. folios 436-444) , se alega que el Tribunal de Juicio sostuvo que el ofendido [Nombre 090 091] fue perseguido por el encartado J.A., así como por los señores [Nombre 044] y [Nombre 078]; que [Nombre 090] decide correr porque lo vienen persiguiendo esas personas y que es frente de la Clínica de la V. que el imputado lo alcanza y comienzan a pelear entre sí. Este aspecto -ofendido perseguido por el acusado y dos sujetos más-, según la defensa técnica lo utiliza el Tribunal de Juicio para desacreditar a los testigos de descargo, por intentar “suprimir” la presencia en el sitio del testigo [Nombre 044], lo que no es cierto porque el testigo [Nombre 034] declaró que [Nombre 152] desistió de su intento de seguir al ofendido [Nombre 090] y al acusado J., lo que contradice claramente a los testimonios de los ofendidos [Nombre 011], [Nombre 012] y de [Nombre 045 153], quien acompañaba a este último como prueba de cargo, versión que no fue valorada por el Tribunal ad quem, que es el tema que se reclama en casación. En síntesis, el agravio alegado según la defensa, consiste en que el Tribunal de Apelaciones dejó de resolver un aspecto esencial relativo a la valoración del testimonio de [Nombre 034], que incidía en que la condenatoria dictada no se sustenta en un correcto análisis de la prueba testimonial, tanto de cargo como de descargo, y que, además, dejaría sin sustento la supuesta credibilidad y coherencia otorgada a la prueba de cargo, en detrimento del derecho de defensa. Ahora bien, el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal del II Circuito Judicial de San José, sopesó aspectos relacionados con la valoración de la prueba testimonial, la legítima defensa y el dolo en el actuar del acusado. Dicha Cámara consideró que el análisis probatorio consignado en el fallo de primera instancia era acertado, siendo posible acreditar la responsabilidad penal del justiciable. Al respecto, indicó: “Los recurrentes reclaman falta de fundamentación del fallo, por considerar que la prueba testimonial y documental no fue correctamente analizada por el a quo; sin embargo; pese al reclamo que se hace, se ha de ha de indicar que esta Cámara no ha logrado evidenciar el vicio que reclaman los impugnantes, pues de la resolución venida en alzada se logra extraer todo lo contrario, ya que los testimonios de la prueba de cargo y de descargo fueron examinados conforme a las reglas de la sana crítica racional, por lo que se estima que el reclamo versa acerca de una simple inconformidad con la sentencia. En el sub júdice se observa que el Tribunal de Instancia otorgó plena credibilidad al dicho de los ofendidos y sus testigos, estableciendo que su narración era creíble, no así a la prueba aportada por la defensa del encartado, que no resultó conteste, sino que se notó contradictoria en algunos aspectos y parcializada a favor de la tesis defensiva. Lo anterior, es así porqué (sic), el a quo arribó a la convicción de que las víctimas en debate no mintieron, sino que dijeron la verdad, pues su testimonio mostró coherencia, claridad, confianza, exactitud y sin maledicencia contra el imputado; es decir sin la intención de perjudicarlo, estableciendo que ellos relataron lo que recordaron y percibieron con sus sentidos, que fueron seguros, respecto al hecho del que fueron víctimas y testigos, aduciendo que una vez confrontada la prueba testimonial y documental, se concluyó la existencia en el nucleó de las tentativas de homicidio sufridos en su contra. […] N. que la dinámica expuesta por el agraviado [Nombre 011], además es confirmada por los testigos [Nombre 176 166] y [Nombre 164 165], quienes en un primer momento divisan una pelea entre el acusado y el ofendido [Nombre 090], razón por la cual se prestan a ayudarlo, siendo que es [Nombre 164] el primero que se baja de la motocicleta e intenta parar la gresca tomando al acusado por su espalda de los hombros momento en el cual es lesionado de gravedad también por el sindicado, es decir, ambos deponentes refieren hechos que se dan estando todas las partes de pie, con excepción de [Nombre 176] que está sobre la motocicleta, al encartado lo ubican en el suelo, pero una vez que [Nombre 176] interviene y lo derriba con su motocicleta… […] Esa versión del también ofendido [Nombre 012], el Tribunal de mérito la ponderó y, consideró que era coincidente y concordante en los aspectos centrales y periféricos dichos por los demás testigos y coincidente con lo narrado por el perjudicado [Nombre 090], pues el ofendido [Nombre 012] en compañía de [Nombre 045], fue a buscar a [Nombre 011] a pedido de su novia [Nombre 186] y, es en ese momento que se encuentra con la escena descrita, en la cual también termina siendo perjudicado. No está demás indicar que la versión de [Nombre 164] en el sentido de que él toma por detrás, por los hombros al acusado, es lógica y razonable, pues cuando se trata de separar una pelea no necesariamente el interviniente se va a posicionar entre las dos partes en conflicto. Nótese que esta tesis incluso es avalada de alguna manera por la defensa, pues en su argumento defensivo indica que su representado era sostenido mientras los demás sujetos le propinaban golpes, esto estando todos de pie; versión también fue descartada, pues la prueba permitió acreditar que [Nombre 164] y [Nombre 176] llegaron cuando ya la pelea había iniciado, realizando cada uno de ellos acciones tendientes a detenerla, incluso [Nombre 045] indicó que él impactó al imputado con la motocicleta y que es en ese momento que este cayó al suelo y, que casi de inmediato se presentaron [Nombre 198] y [Nombre 152] -testigos de descargo- y retiraron al acusado del lugar. […] No está demás mencionar que la defensa reclama inconsistencias en las declaraciones de los ofendidos y los testigos de cargo, así como contradicciones de estos con la prueba de descargo; al respecto se ha de indicar que en realidad estas no son tales, es decir, el núcleo de la acción se mantiene invariable, que es lo que interesa a efectos de tener por acreditado un hecho, así inconsistencias o contradicciones en aspectos evidentemente periféricos o que no tienen la potencialidad de incidir en los hechos tenidos por probados, en realidad no tienen la capacidad de generar agravio a la parte. En consecuencia, habiéndose descartado la falta de fundamentación de la sentencia, así como la inexistencia de la justificante de legítima defensa, se declaran sin lugar dichos motivos.” (cfr. folios 560 vuelto, 563 vuelto, 564 frente y 573 frente). En cuanto al tema de la justificante de la legítima defensa que mencionan los quejosos, el fallo recurrido señaló: “Con respecto al tema propuesto, referente existencia de una legítima defensa en el actuar del imputado, pues en su criterio este estaba siendo agredido por tres sujetos, mientras se encontraba en el suelo, lo que lo motivó a utilizar la cuchilla que portaba en defensa de su vida, se ha de indicar lo siguiente: El Tribunal descartó la existencia de dicha justificante, en primer término por la credibilidad otorgada a la prueba de cargo, que da cuenta de una dinámica diversa a la que propone el imputado, valga decir que la prueba de descargo no mereció igual grado de confiabilidad, conclusión que esta Cámara avala, pues efectivamente del análisis conjunto de la prueba, no es posible acceder a la versión del inculpado, desde la descripción de la escena según su óptica, donde relató ser objeto de una agresión desproporcionada por parte de tres personas que incluso lo llevó a pensar que su vida corría peligro, que incluso fue herido en la parte trasera del muslo, de ahí la necesidad de la defensa empleada; sin embargo, casualmente no es el acusado quien resulta con lesiones en su cuerpo de consideración y que sena (sic) compatibles con su versión, sino que presenta una única herida pequeña de 2 x 0.5 centímetros, en la parte trasera de su pierna, causada por un objeto punzante y que dicho sea de paso, no tuvo la capacidad de poner su vida en riesgo, la cual pudo ser infligida, tal y como lo refiere el a quo, por alguna parte filosa de la motocicleta o por cualquier otro objeto que estuviera dispuesto en el lugar donde el acusado cayó una vez que fue impactado por la motocicleta que conducía [Nombre 176] , dado que el sitio, según refirieron los testigos era una calle de L., además que no se acreditó que los ofendidos utilizaran un arma blanca en su contra. En consecuencia, no hay mayores elementos que acrediten su versión, en cambió el dicho de los ofendidos gozó de credibilidad.” (folios 564 vuelto y 565 frente). Si bien de la lectura de la resolución se constata que, en efecto, la Cámara de Apelaciones no menciona que valorara expresamente el testimonio de [Nombre 034] y su relato de que [Nombre 044] desistió de continuar detrás del ofendido [Nombre 090] y del acusado J., y por ello no acompañó expresamente al justiciable ni llegó a auxiliarlo como afirmó la prueba de cargo, aprecia esta Sala que la defensa técnica letrada no explica o justifica qué relevancia tiene que se dejara de ponderar ese extremo. T. en cuenta que el núcleo fáctico que se tuvo por acusado y acreditado en sentencia de juicio -avalado en un todo por el ad quem-, consistió primeramente, en una pelea dual entre el ofendido [Nombre 011] y el acusado J.A.A. el cual le propinó múltiples estocadas en el área del abdomen, siendo que [Nombre 164] se aprestó a ayudar a [Nombre 090] tomando a J. por su espalda y hombros, momento en que J. le agrede también en el abdomen con la misma arma punzo cortante, momento en que [Nombre 164] huye en busca de ayuda, interviniendo terceras personas para evitar que el acusado continuara con su actuar delictivo (cfr. folio 306 frente y vuelto). Aunque el marco fáctico acreditado no especifica quienes fueron esas “terceras personas” que intervinieron para detener el actuar delictivo del acusado, tampoco la defensa concreta la trascendencia que tendría considerar que [Nombre 044] no acompañó al justiciable durante la lucha pues supuestamente desistió de seguir a [Nombre 090] y J. según lo indica el testigo [Nombre 034]. Aunque se realice una inclusión hipotética del examen de esa declaración, resulta patente que las conclusiones a las que arribó el ad quem no habrían variado, por cuanto el defecto atribuido a la sentencia condenatoria es inexistente por ausencia de fundamentación, por cuanto los Jueces de Apelación estimaron que, tal y como lo declaró el a quo, la prueba de cargo que se presentó al debate tenía la contundencia suficiente para acreditar la responsabilidad penal del acusado, lo que descarta cualquier tesis alterna. Ha de señalarse que la motivación de los fallos no se mide por su extensión, sino por su sustancia, su razonabilidad, su coherencia y por abarcar todos los aspectos jurídicamente relevantes. Resulta claro entonces que el defecto atribuido al voto de segunda instancia no generó agravio alguno a la defensa, pues si la intención era de cuestionar la credibilidad y coherencia otorgada por el Tribunal de Juicio a la prueba de cargo, se trata de un punto que expresamente sí abordó el Tribunal de alzada, tal y como se expuso supra en esta resolución. Baste indicar que en nuestro sistema procesal no es posible declarar la nulidad por la nulidad misma, por cuanto el numeral 439 del Código Procesal Penal establece que “Las partes sólo podrán impugnar las decisiones judiciales que les causen agravio, siempre que no hayan contribuido a provocarlo”. Aunque formalmente se constata la ausencia de pronunciamiento sobre el tópico reclamado por la defensa, sustancialmente no se genera ninguna afectación en la esfera de derechos del imputado, por lo que no es factible declarar la ineficacia del fallo, como lo pretenden los recurrentes. Así las cosas, de conformidad con los numerales 468 y 473 del Código Procesal Penal se declara sin lugar el recurso de casación formulado por los abogados R.Á.S.R. y F.D.A.R., defensores particulares del acusado J.A.A.R..
Por Tanto:
Se declara sin lugar el recurso de casación formulado por los abogados Rafael Ángel Sanabria Rojas y F.D.A.R., defensores particulares del acusado J.A.A.R.. N..
Patricia Solano C.
Jesús Alberto Ramírez Q.
Álvaro Burgos M.
Gerardo Rubén Alfaro V.
Sandra Eugenia Zúñiga M.
RVILLEGASH
0876-1/2-1-21

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