Sentencia Nº 000743-F-S1-2022 de Sala Primera de la Corte, 29-03-2022

EmisorSala Primera de la Corte (Corte Suprema de Costa Rica)
Número de expediente13-000027-0183-CI
Número de sentencia000743-F-S1-2022
Fecha29 Marzo 2022
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Exp: 13-000027-0183-CI

Res. Nº 000743-F-S1-2022

SALA PRIMERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. S.J.é, a las nueve horas cincuenta y cinco minutos del veintinueve de marzo de dos mil veintidos .

Proceso ordinario civil, establecido en el Tribunal Colegiado de Primera Instancia Civil del II Circuito Judicial de Guanacaste (Nicoya) por COUNTRY DAY SCHOOL LIMITED cédula de persona jurídica número 3-102-009768, y COMPLEJO ARENAL DEL PACÍFICO SOCIEDAD ANÓNIMA cédula de persona jurídica número 3-101-258680, representadas por su apoderado generalísimo sin límite de suma, P.B.V., cédula de identidad número 1-0794-0443, además, figuran como apoderados especiales judiciales los licenciados F.T.N., G.C.D.A. y R.M.V., contra TEJA ANTIGUA DE SANTA ANA SOCIEDAD ANÓNIMA, cédula jurídica número 3-101-342947, representada por M.G.A.B., Y EKOROOF PRODUCTS SOCIEDAD ANÓNIMA ECOHOMES SOCIEDAD ANÓNIMA, cédula jurídica número 3-101-596979, representada por su presidente con facultades de apoderado generalísimo sin límite de suma, M.M.ínez C. y por su secretario, J.G.A.B..

Redacta el magistrado R. Loáiciga

CONSIDERANDO

I.- El Tribunal tuvo por probados los hechos que de seguido se exponen. Teja Antigua de S.A. Sociedad Anónima, es una empresa con domicilio en San Antonio de B.én, la cual se dedica a la fabricación, venta e instalación de techos de teja. La sociedad C.D.S.L., quien absorbió a la sociedad CDS Flamingo Sociedad Anónima, es propietaria del centro educativo Country Day School, ubicado en Velas Santa Cruz, Guanacaste, edificado en un terreno que es propiedad de la citada compañía. A finales de 2006, CDS Flamingo S.A., inició la ampliación de las instalaciones del mencionado centro de educación, para lo cual, el 5 de diciembre de 2006, suscribió un contrato de Construcción por Administración con Proyectos y Desarrollos Constructivos Prodeco Sociedad Anónima. El objeto de dicho convenio fue para la fabricación, suministro e instalación de los techos de teja plástica. Prodeco subcontrató a Teja Antigua de S.A.S., empresa que proveyó e instaló los techos de teja plástica en 2007. Las tejas fabricadas por Teja Antigua de S.A.S., fueron colocadas en los techos de las 16 aulas construidas en la ampliación, así como en todos los baños, laboratorios, oficinas, cafetería, bodegas y cocina. Teja Antigua de S.A.S., recibió de Prodeco, por concepto de pago de las tejas, la suma de ¢36.854.584,03. Por concepto de instalación de las tejas adquiridas a Teja Antigua de S.A., en el centro educativo, la empresa C.D.S.L., canceló al señor Emir José R.C., la suma de ¢3.211.967,00. La sociedad Complejo Arenal del P.ífico S.A., es propietaria del H.A.P.ífico, ubicado en Puntarenas, G.. Esas instalaciones fueron edificadas en 2008, para tal objeto, se suscribió un contrato de construcción por administración con Proyectos y Desarrollos Constructivos Prodeco S.A. Dicho pacto tuvo como propósito la fabricación e instalación de los techos de teja plástica, en el restaurante del citado hotel, así como en uno de los edificios de habitaciones. Asimismo, Prodeco subcontrató a Teja Antigua de S.A.S., la cual proveyó e instaló los techos de teja plástica; como pago de los servicios y materiales mencionados, Prodeco pagó a Teja Antigua de S.A.S., el monto de ¢8.906.192,77. En 2009, tanto en el Hotel Arenal del P.ífico, como en Centro Educativo Country Day School, se percataron que los techos de teja plástica colocados dos años atrás, se estaban deteriorando, dado que su color se opacó y oscureció; presentaban huecos, fisuras, desgaste en general y un aspecto avejentado. En 2010, la empresa CDS Flamingo S.A. (hoy C.D.S.L., canceló a G.R.íos Cerdas, la suma de ¢34.844.749,00 atinentes a los costos de reemplazo y reinstalación de los mismos techos colocados por Teja Antigua de S.A.S. En marzo de 2011, Proyectos y Desarrollos Constructivos PRODECO S.A., cedió a favor de CDS Flamingo S.A., (posteriormente, C.D.S.L., la totalidad de los derechos de crédito derivados del convenio celebrado entre PRODECO S.A. y CDS Flamingo S.A. En diciembre de 2011, Proyectos y Desarrollos Constructivos PRODECO S.A., cedió a favor de Complejo Arenal del P.ífico S.A., la totalidad de los derechos de crédito derivados del convenio celebrado entre PRODECO S.A. y Complejo Arenal del P.ífico S.A. C.D.S.L. y C.A.d.P.ífico interpusieron demanda contra Teja Antigua de S.A.S. y E. Products S.A., donde en esencia solicitaron

Se declarara: cualquier compraventa o traspaso que se hubiera efectuado del establecimiento comercial propiedad de la codemandada Teja Antigua de S.A.S., a favor de E. Products S.A., resultaba inoponible a las coactoras; Teja Antigua de S.A.S. y E. Products S.A., son solidariamente responsables frente a las codemandantes, debido a los daños y perjuicios ocasionados por Teja Antigua de S.A.S.. Además, pidieron se condenara: en forma solidaria a las codemandadas a indemnizarlas integralmente por los daños perjuicios sufridos por ellas; solidariamente a Teja Antigua de S.A.S. y E. Products S.A., a cancelar a C.D.S.L., la suma de ¢34.844,749,00 por concepto de indemnización de costos de reparación y mitigación de menoscabos, por desperfectos en las tejas plásticas; en forma solidaria a las co-accionadas a cancelar a la coactora Complejo Arenal del P.ífico S.A., la cantidad de ¢3.211.967,00, concernientes al monto recibido por Teja Antigua de S.A.S., debido a la venta e instalación de las tejas plásticas en las instalaciones del hotel propiedad de Complejo Arenal del P.ífico; solidariamente a las codemandadas a resarcir integralmente a la coaccionante C.D.S.L., el lucro cesante, consistente en los réditos acumulativos que la actora hubiera podido percibir de la reinversión continúa de la suma de ¢34.844.749,00, desde la data cuando la citada coactora erogó esa suma y hasta la fecha de su efectivo pago, a una tasa de rendimiento del 18% anual compuesta o la que fije el Tribunal, lo cual se liquidaría en fase de ejecución del fallo; en forma solidaria a Teja Antigua de S.A.S. y E. Products S.A. a indemnizar integralmente a C.A.d.P.ífico S.A., el lucro cesante consistente en los intereses acumulados que hubiera podido recibir de la reinversión continua de la suma de ¢3.211.967,00, desde la fecha cuando esa coactora erogó tal monto y la fecha de pago efectivo de tal cantidad, a una tasa de rendimiento del 18% anual compuesta o la que fije el Tribunal, a liquidar en fase de ejecución de sentencia; a las demandadas al pago de ambas costas. Subsidiariamente, solicitaron se condenara a las codemandadas a cancelarles: las indemnizaciones, intereses y costas que declarara el Tribunal; en abstracto las indemnizaciones cuya liquidación el Tribunal estimara que habría de ser reservada para la fase de ejecución de sentencia. E. S.A. contestó negativamente e interpuso las excepciones de falta de: derecho, legitimación activa y pasiva. Por otro lado, Teja Antigua de S.A.S. no contestó la demanda, por lo cual se le declaró rebelde. El Tribunal declaró la falta de derecho en cuanto a E. Products S.A.; en consecuencia rechazó en todos sus extremos la demanda; en consecuencia desestimó la condena solidaria. Por innecesario, al admitir la defensa de falta de derecho, omitió pronunciamiento sobre las restantes defensas. En lo tocante a Teja Antigua de S.A.S., declaró parcialmente con lugar la demanda, condenándola a pagar los siguientes montos: ¢34.844.749,00 a la cesionaria Inmobiliaria Académica CR Limitada; ¢3.211.967,00 a C.A.d.P.ífico S.R.ó los perjuicios liquidados como intereses sobre las sumas citadas. Sobre los montos concedidos, dispuso, Teja Antigua de S.A.S. debía cancelar réditos legales, a partir de la firmeza de la presente resolución y hasta su efectivo pago, de conformidad con lo regulado en el artículo 1163 del Código Civil, sea el interés legal, -igual al que pague el Banco Nacional de Costa Rica por los certificados de depósito a seis meses plazo, para la moneda de colones-. De igual forma, condenó a Teja Antigua de S.A.S., al pago de las costas a favor de Inmobiliaria Académica CR Limitada y de Complejo Arenal del P.ífico S.A., a determinar en vía de ejecución de sentencia, una vez que se aprobara la liquidación de intereses sobre la condena por daños. En cuanto a la demanda contra E. Products S.A. las personas juzgadoras fallaron sin especial condenatoria en costas. Inconforme la representación de la parte actora formuló recurso de casación donde desarrolla cuatro motivos de fondo. El último de estos más que una inconformidad contra lo resuelto atiende a una solicitud en el caso que se acogiera la demanda contra la codemandada E. Products S.A, a fin de que se le condenara al pago de las costas.

II.- Primero: acusan quebranto de los artículos 478, 479, 481, 483 y 485 del Código de Comercio (CCo). Alegan, el establecimiento que pertenecía a la codemandada Teja Antigua de S.A.S. fue asumido por E. Products S.A., sin que se hayan cumplido las formalidades dispuestas en el artículo 479 ibid, con el propósito de proteger a los acreedores. Acotan, la primera pretensión se dirigía a que se declara la inoponibilidad de dicho traspaso frente las coactoras. Sin embargo, objetan, aunque las personas juzgadoras dispusieron, el traspaso resulta inoponible ya que no existe, denegó su pretensión por supuesta falta de interés. Se muestran inconformes con lo dispuesto, dado que arguyen, la inoponibilidad del traspaso permite dirigirse contra el establecimiento que le pertenecía al deudor original, debido a las obligaciones que tiene Teja Antigua S.A. con los codemandantes. De ahí, reiteran, el Tribunal infringió los preceptos 478, 479, 481, 483, 485 y 488 del CCo porque se dejaron de actuar. Ello, dicen, dado que se obviaron los requisitos legales -de eficacia frente a terceros- de la enajenación del establecimiento comercial. Aducen, también se aplicó de modo erróneo el cardinal 20 del Código Civil (CC), debido a que las personas juzgadoras expresaron, la parte actora debió basar su demanda en la doctrina de la inoponibilidad de personalidad jurídica por fraude de ley. Explican, pese a que las co-accionantes pudieron optar por dicha vía, no obstante, eligieron alegar la inoponibilidad del traspaso de establecimiento mercantil, lo que les permitiría imputarle a la codemandada E. responsabilidad por las deudas de Teja Antigua S.A.S.. Segundo: alegan, vulnerados los cánones 22 y 1045 ibid por falta de aplicación. Arguyen, en su demanda invocaron dichas estipulaciones como fundamento de la responsabilidad extracontractual solidaria de E. Products por lo que Teja Antigua de S.A. les adeuda, esto por abuso de derecho y culpa aquiliana. De seguido transcriben parte del cuadro fáctico de la sentencia, y apuntan, lo acontecido fue lo que se conoce como un trasvasamiento empresarial, mediante el cual una de las empresas asumió el negocio de la otra sin un procedimiento previo de pago a los acreedores. Califican esa actuación como una maniobra para frustrar el derecho de las actoras a la satisfacción de sus créditos. A., no es necesario desarticular la personalidad jurídica de E. Products S.A. para establecer su responsabilidad civil, pues se trata de un hecho culpable y abusivo que causa responsabilidad como tal. Así, señalan, las citadas normas se dejaron de actuar, pues, a los hechos no se les atribuyó la calificación y consecuencia jurídica correspondiente, a saber, manifiestan, la obligación de resarcirles. Tercero: exponen, se conculcó el principio de reparación integral del daño y, en consecuencia, los artículos 41 constitucional, 22, 702, 706 y 1045 del CC. Objetan, se concedieron los réditos sobre los extremos concedidos desde la sentencia y no a partir de cuando se causó el daño, como lo estiman procedente. Explican, el fallo tiene eficacia declarativa y no constitutiva. De ahí, acusan aplicado de forma indebida el precepto 706 ibid, ya que limita el resarcimiento a la cancelación de intereses únicamente cuando se trata de obligaciones pecuniarias y no de valor como acontece en la especie. Debido a esto, reprochan, el Tribunal descartó los peritajes donde se cuantificaron los detrimentos, pese a que, en su opinión, debieron valorarse de consuno al régimen común de apreciación y, además, argumentan, era necesario establecer una indemnización de conformidad con el principio de equivalencia entre el daño y la reparación. Asimismo, increpan, se aplicó de modo indebido la tasa de interés regulada en el cardinal 1163 del CC, porque lo correspondiente era actuar la tasa mercantil, prevista en el canon 497 del CCo.

III.- De previo a ingresar al examen de los reproches se hace necesario referir a los dispuesto por el Tribunal sobre lo pretendido en cuanto a la empresa E. Products S.A. Las personas juzgadoras explicaron, porque los hechos de la demanda no vinculan a E.; ello dado que, la parte actora dividió las situaciones fácticas de la demanda en dos apartados. De los hechos 1 al 37, concernientes a Teja Antigua de S.A.S. y a C.D.S.L. y la co-accionante Complejo Arenal del P.ífico. Donde aludió a lo pactado, sumas pagadas, menoscabos sufridos, sustitución de techos. Por otro lado, desde el 38 al 61 desarrolló las situaciones fácticas relacionadas con E.S., sea, su vínculo con Teja Antigua de S.A.S. De ahí, dispusieron, los hechos del 1 al 37 no se relacionan con E., por la citada disgregación de situaciones fácticas. Agregaron, esa circunstancia se encontraba precluida, puesto que mediante auto de 9 horas 30 minutos del 21 de noviembre de 2013, se tuvieron por contestados los hechos del 38 al 61 por E., decisión que se encuentra firme. En consecuencia, el Tribunal expresó: Esta circunstancia no resulta baladí, porque, es precisamente de los hechos imputados que la parte accionada debe establecer su teoría del caso o planteamiento metodológico y definir la línea de defensa, así como aportar los elementos probatorios que sustenten tal defensa. De esta manera, venir a cambiar a esta altura procesal los hechos imputados, conllevaría una violación del derecho al contradictorio y dejar en estado de indefensión a la parte accionada. Es importante recalcar que la parte actora es quien redacta la demanda y por ende, quien desde un inicio marca la pauta del proceso con los hechos, pretensión y prueba, por ende, debe ser quien asuma las consecuencias de cualquier error en la redacción o en la forma de plantear sus argumentos. Así las cosas, los únicos hechos que le resultan imputables a E.S., son del treinta y ocho al sesenta y uno, o sea, aquellos que se refieren a que continuaron con la actividad comercial de Teja Antigua de S.A. y que asumieron las que dejó esta última. Es por tal razón que, aunque la parte actora lograra demostrar los hechos treinta y ocho al sesenta y uno, lo relacionado con el negocio suscrito entre las actoras y Teja Antigua de S.A.S., no le generaría responsabilidad a E. Products S.A, al no haber existido el contradictorio de los hechos primero al treinta y siete, tal como se indicó. C) La pretensión: aunado a lo anterior, también se presenta un inadecuado planteamiento de la pretensión, que, como todos sabemos, constituye el límite máximo que puede resolver el Tribunal y si bien es cierto, no se debe limitar la pretensión al apartado que así lo titula, sino que también deben analizarse los hechos de la demanda, en este caso en particular, al haberse desvinculado a E. Products S.A. de los hechos 1 al 37, no es posible incluir estos hechos dentro de la pretensión, al menos en relación con E. Products S.A. Ahora, a folios 146 al 149 del expediente físico, consta la pretensión de esta demanda, de la cual, se extrae el punto primero que indica: "que cualquier compraventa o traspaso que se haya efectuado del establecimiento comercial propiedad de la codemandada Teja Antigua de S.A.S. a favor de la codemandada E. Products S.A., es inoponible a las coactoras C.D.S.L. y Complejo Arenal del P.ífico S.A.", no obstante, estos son hechos que la misma parte actora conoce, por cuanto así lo expone en los hechos 56 al 59, lo que implica que no existe ningún interés en declarar algo que la misma parte sabe que no se ha dado, refiriéndonos a la compraventa o traspaso del establecimiento comercial citado y que al contrario, es un hecho admitido (ver contestación de los hechos número 56 y 57). Debido a esta situación, es claro que una compraventa o traspaso de Teja Antigua de S.A.S. a favor de E.S., al ser inexistente (como es de conocimiento de la actora), resulta inoponible a las coactoras, como bien se indica en la demanda. En este punto, se debe tener claro que de la lectura de los hechos de la demanda 56 al 59, se extrae que la misma parte actora tiene conocimiento que ambas demandadas no son la misma persona, pero se echa de menos una solicitud expresa en la petitoria de que se declare que E. Products S.A., absorbió a Teja Antigua S.A.S.. y que por ende, la primera continuó atendiendo a la clientela de la segunda, así como que mantiene las relaciones contractuales con los mismos proveedores. En otras palabras y para decirlo más claro, no existe una pretensión para que se declare en este proceso, que E. Products S.A., es una empresa ficticia, constituida como mampara con el único propósito de que Teja Antigua S.A.S.., evada sus responsabilidades civiles, pero que ambas sociedades son la misma empresa, por ende, al no poder declararse algo así, en tanto se escapa de las pretensiones, no existiría responsabilidad civil alguna por parte de E. S.A. Entiende este Tribunal que mientras esta declaratoria no esté presente, ambas demandadas constituyen dos entidades jurídicas o centros de imputación diferentes e independientes, no pudiendo esta cámara, entrar a analizar y definir aspectos que no fueron expresamente solicitados por la parte interesada. En relación con las restantes pretensiones, sean de la b) a la g), así como la subsidiaria, estas se relacionan con condenas dinerarias y solidarias, para ambas demandadas, lo cual, como se indicó, al no poderse declarar que E. Products S.A. tiene como fin evadir responsabilidad civil de Teja Antigua de S.A.S., la condena solidaria en contra de la primera resultaría improcedente la parte actora, en su pretensión primera, se refiere a la inoponibilidad, lo que podría generar debate e interpretaciones a que si realmente está solicitando la "inoponibilidad de la persona jurídica", no obstante, esta posibilidad debe ser rechazada, porque, primeramente, implicaría una interpretación muy laxa y hasta complaciente a favor de la parte actora, lo que conlleva a un desequilibrio procesal entre las partes; además, que la parte accionante solicita la "inoponibilidad a las coactoras, de cualquier compraventa o traspaso", o sea, ataca mediante la figura de la inoponibilidad, al acto de la eventual "compraventa o traspaso", pero no al sujeto resultante, que sería la persona jurídica creada en fraude de acreedores, negocio (de compraventa o traspaso), que de todas formas es inexistente, según lo indicado. Este criterio se ve potenciado, cuando se revisan las normas jurídicas que sirven como fundamento de Derecho de la demanda, en tanto, la parte actora solo cita el artículo 22 del Código Civil (del abuso del derecho), pero no se refiere al 20 ibid, que dispone lo correspondiente al negocio en fraude de ley; esta circunstancia es un elemento adicional para considerar que al momento de plantear su teoría del caso, los demandantes no consideraron lo relativo al fraude de la personalidad jurídica, sino que centraron su estrategia en la inoponibilidad de un acto inexistente, como es la compraventa o traspaso de Teja Antigua de S.A.S., a favor de E. Products S.A. En conclusión, al analizar el vínculo entre los hechos de la demanda y E. Products S.A., así como la pretensión planteada, nos da como resultado una falta de derecho en relación con esta parte…”. De lo reproducido se constata, las personas juzgadoras estimaron la actora en su demanda desarrolló una teoría del caso, la cual no podía variar con posterioridad vía modificación de los hechos imputados a la codemandada E.. De igual modo expresaron, es la parte accionante quien fija el marco referido a hechos, pretensiones y probanzas, debido a lo cual, deberá asumir los yerros en su redacción o planteamiento de lo argüido. Consecuentemente, de acuerdo con la causa de pedir consideraron a E. solo la incluían las situaciones fácticas de la 38 a la 61, sea, que fue quien siguió con la actividad mercantil de Teja Antigua de S.A.S.. Así se le desvinculó del negocio pactado entre las demandantes y Teja Antigua de S.A.. Por ende, como corolario de lo expuesto, no resultaba posible contener esos hechos en lo pretendido respecto a E.. En lo concerniente a la pretensión primera, indicaron, lo solicitado fue la inoponibilidad a las coactoras del negocio de compraventa o traspaso entre Teja Antigua de S.A. y E.. Aunque, las propias co-accionantes en los hechos 56 al 59 de la demanda, externaron, no se había producido. En consecuencia, al no existir como lo aceptan, es claro, resulta inoponible. Adicionaron, lo primordial fue no peticionaron se declarara que: E. había absorbido a Teja Antigua de S.A.; siguió atendiendo a los clientes de la segunda; y, mantenía las relaciones contractuales con los proveedores. Aclararon, no existe pretensión alguna en el sentido de que se declarara E. era una empresa ficticia, creada como pantalla a fin de que Teja Antigua de S.A. evadiera sus responsabilidades civiles; dichas compañías eran una misma. Debido a lo cual, al no poderse declarar esto, pues escapa a lo pretendido, entonces no existe responsabilidad civil de E.. En los dos primeros reparos las casacionistas, omiten combatir lo resuelto por el Tribunal, en lo tocante a que ni la causa de pedir, ni las pretensiones involucraron a E. en el sentido de que se hubiera constituido de manera ficticia con el propósito de que Teja Antigua de S.A. eludiera su responsabilidad civil. Tampoco, que tales empresas son una misma, debido a lo cual estos extremos no podían ser declarados, ya que escapa de lo propuesto y debatido, por lo cual no existe ninguna responsabilidad de E.. O.érvese, en el primer cargo sin haber sido un tema planteado ni debatido en el proceso, reclaman, el establecimiento mercantil propiedad de Teja Antigua de S.A. fue asumido por E. sin cumplir las formalidades dispuestas en el cardinal 479 del CCo, e insisten sobre la inoponibilidad. Pero, sin que rebatan lo dispuesto por las personas juzgadoras al rechazar la demanda contra E.. Olvidan se resolvió, existe claridad en lo atinente a que no existió traspaso del establecimiento comercial por lo cual es vano fallar sobre su inoponibilidad, así como sobre la omisión de requisitos legales, ya que es inexistente. En lo concerniente a este último extremo no se ataca lo dispuesto por las personas juzgadoras. Respecto a la segunda inconformidad, aducen se dejaron de actuar los artículos 22 y 1045 del Código Civil, lo cual sustentan en la responsabilidad extracontractual solidaria de E. abuso de derecho y culpa aquiliana. Adicionan lo acaecido fue lo que se denomina un trasvasamiento empresarial, donde una empresa asume el negocio de otra sin un procedimiento previo de pago a los acreedores. Acotan no se requiere desarticular la personalidad jurídica de E. a fin de determinar su responsabilidad civil, pues se trata de un hecho culpable y abusivo que causa responsabilidad como tal. Lo expresado, sin que combatan lo dispuesto por el Tribunal en cuanto a que se obvió referirse a lo normado en el precepto 20 ibid, en cuanto al fraude de ley, con lo que centraron su teoría del caso en la inoponibilidad y dejaron de lado el fraude de la personalidad jurídica. El canon 65.5 del Código Procesal Civil vigente, regula el recurso ha de contar con “…las razones claras y precisas que ameritan la modificación o nulidad de lo resuelto…”. Así, resulta fundamental los argumentos desarrollados en los agravios se encuentren referidos a lo resuelto en el fallo que se impugna, sea, combatan de modo diáfano y preciso lo dispuesto por el Tribunal. Por consiguiente, en el tanto un reproche no se dirija a atacar las bases del pronunciamiento que se quiere se modifique, entonces no puede tenerse como claro y concreto. En el caso de análisis, la Sala estima, lo argüido por las casacionistas no se refiere de manera diáfana al fallo de las personas juzgadoras, lo cual impide su examen, así como quebrar lo resuelto. De ahí, procede desestimar dichos motivos.

IV.- En el agravio tercero objetan, se vulneraron los artículos 41 de la Constitución Política, 22, 702, 706 y 1045 del CC, porque se otorgaron intereses sobre las sumas concedidas a partir de la firmeza de la sentencia y no desde que se causó el daño. Igualmente, recriminan, se les reconocieron réditos de acuerdo con lo regulado en el precepto 1163, cuando lo que procedía era reconocerlos de conformidad con lo dispuesto en el cardinal 497 del CCo. En cuanto a lo primero, este Órgano decisor ha distinguido entre las obligaciones dinerarias y las de valor, así como en lo tocante a la manera como se aplican los intereses en cada caso: En las obligaciones dinerarias, el dinero es lo directamente debido, lo que satisface in natura- el interés del acreedor. Ejemplos de ellas son, entre muchos supuestos, el salario, el precio de compra de bienes o cesión de derechos, la renta, mutuos de dinero, los honorarios de abogado o las deudas fiscales. En estos casos lo debido se mide (cuantifica) en cantidad de especies monetarias. Esto es, se cumple honrando una cantidad líquida. En economías como la costarricense, el poder adquisitivo de la moneda de curso legal disminuye con el paso del tiempo. Por eso, cuanto más tarde el deudor en honrar la deuda, menor margen de maniobrabilidad financiera permitirá el dinero que reciba el acreedor. Este es el motivo por el cual, en este tipo de deudas, se reconocen intereses desde el momento mismo del incumplimiento, pues funcionan como paliativo de esa pérdida del poder adquisitivo del dinero. En relación estable el artículo 706 del CC: Si la obligación es de pagar una suma de dinero, los daños y perjuicios consisten () en el pago de intereses () contados desde el vencimiento del plazo. (El énfasis es suplido). Por el contrario, en las obligaciones de valor, lo exigible es una conducta de hacer, no hacer, o dar (siempre que sean bienes distintos al dinero). No existe, entonces, un interés directamente monetario en el acreedor. Son numerosos los ejemplos que podrían darse al respecto, cabe destacar, el deber jurídico general de no causar daño a otro. El menoscabo derivado de haber desatendido esa conducta exigible genera el deber de reparar, o bien, de indemnizar el interés jurídico lesionado, el cual no se afecta con el paso del tiempo. Por este motivo, no son aplicables réditos a este tipo de deudas, toda vez que no está en juego una cantidad de dinero, sino un interés jurídico, se reitera, que no se devalúa. La forma ideada por el ordenamiento para paliar los efectos nocivos infligidos a ese interés, según se dijo, es indemnizar o reparar. Esto se concretará a través del dinero, el cual interviene como sustitutivo del interés jurídico lesionado con la conducta inobservada (pero no porque sea lo directamente debido). Es a partir de ese momento cuando las deudas, convirtiéndose ahora sí- en dinerarias- sufren los efectos del tiempo y corresponde el reconocimiento de intereses. (Al respecto pueden consultarse las resoluciones de esta Cámara números: 736 de las 14 horas 55 minutos del 8 de octubre de 2007, 1053 de las 13 horas 55 minutos del 8 de octubre, 600 de las 11 horas 12 minutos del 19 de junio y 513 de las 10 horas del 27 de mayo, todas de 2009). De lo reproducido se constata lo que distingue a las obligaciones dinerarias de las de valor es, en las primeras lo adeudado es una suma dineraria, y los réditos se otorgan desde cuando se dio el incumplimiento, cardinal 706 del CC. En las segundas, lo exigido es una conducta de hacer, no hacer o dar; se resarce al determinarse en dinerario, por lo que los intereses se otorgan desde su reconocimiento. En el caso cuando se establecen mediante un fallo judicial, corren a partir de su firmeza. En el subexamine, contrario a lo acusado por las casacionistas, dado que lo concedido son los daños y perjuicios pretendidos, no una suma de dinero liquida (fijada en la base), entonces, los réditos, como lo dispuso el Tribunal, corren a partir de la firmeza de la sentencia aquí recurrida. O.érvese, lo expresado por las personas juzgadoras fue: “…en vista de que es hasta esta sentencia en donde se reconoce el derecho de la parte actora al reclamo, los perjuicios, sean los intereses sobre los montos de daños, deberán ser otorgados a partir de la de la presente resolución, y hasta su efectivo pago, con base en el artículo 1163 del Código Civil, sea un interés legal, que es igual al que pague el Banco Nacional de Costa Rica por los certificados de depósito a seis meses plazo, para la moneda de colones. Esto último, también lo reprochan las impugnantes, pues en su opinión, se le debieron conceder réditos mercantiles canon 497 del CCo. Esta Cámara concuerda con las casacionista por las razones que de seguido se expondrán. Las intervinientes son todas sociedades anónimas, debido a lo cual de conformidad con lo dispuesto en el precepto 5, incisos a) y c) ibid, se consideran comerciantes. Además, los actos por ellas realizados se presumen de comercio, a menos que exista prueba en contrario, por lo que sus actos se rigen por el Código de Comercio (cardinal 1°). En lo que interesa, la norma 497 que se acusa dejada de aplicar, estipula: “…Interés legal es el que se aplica supletoriamente a falta de acuerdo, y es igual a tasa básica pasiva del Banco Central de Costa Rica para operaciones en moneda nacional y a la tasa 'prime rate' para operaciones en dólares americanos…”. En consecuencia, es este tipo de interés legal el que debe aplicarse en el caso de análisis.

V.- Acorde con lo expresado, habrá de declararse con lugar el recurso únicamente en lo referido al tipo de réditos reconocidos a las coactoras. De ahí, se anulará lo resuelto en lo tocante a que los intereses se reconocían “…con base en el artículo 1163 del Código Civil, sea un interés legal, que es igual al que pague el Banco Nacional de Costa Rica por los certificados de depósito a seis meses plazo, para la moneda de colones. En su lugar al fallar por el fondo, se otorgarán los réditos legales con sustento en el canon 497 del CCo, sea el que es igual a la tasa básica pasiva del Banco Central de Costa Rica en las operaciones en moneda nacional. Las costas se impondrán a la codemandada vencida (canon 73.1 del CPC).

POR TANTO

Se declara con lugar el recurso, únicamente en cuanto al tipo de interés reconocido a las codemandantes; se anula lo decidido en lo atinente a que los réditos se reconocieron con base en el artículo 1163 del Código Civil, sea un interés legal igual al que paga el Banco Nacional de Costa Rica por los certificados de depósito en colones a seis meses plazo, en su lugar, fallando por el fondo se conceden réditos legales de acuerdo con lo regulado en el cardinal 497 del Código de Comercio, sea el que es igual a la tasa básica pasiva del Banco Central de Costa Rica en las operaciones en moneda nacional; son sus costas a cargo de la codemandada vencida. HBRENES

Luis Guillermo R. Loaiciga

Rocío Rojas Morales

Damaris Vargas Vásquez

Jessica Alejandra Jiménez Ramírez

Ana Isabel Vargas Vargas

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