Hacienda introduce la renta global en la reforma fiscal

RESUMEN

El Ministerio de Hacienda formalizó la propuesta de su jerarca, Rocío Aguilar, de cobrar el impuesto de renta mediante el sistema global, la cual fue incluida en una nueva versión de la reforma fiscal que ya está en mano de los diputados.

 
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El Ministerio de Hacienda formalizó la propuesta de su jerarca, Rocío Aguilar, de cobrar el impuesto de renta mediante el sistema global, la cual fue incluida en una nueva versión de la reforma fiscal que ya está en manos de los diputados.

¿De qué se trata el plan? Alan Saborío, socio director de Deloitte, explicó que la renta global implicaría incluir, en una sola canasta, la totalidad de los ingresos de un contribuyente aplicando una sola tarifa, incluso sobre ingresos que hoy están gravados con impuestos de carácter cedular.

Actualmente se aplica la modalidad de renta cedular, en la que se les da un tratamiento distinto a rentas de diferente origen, tanto que el contribuyente declara cada una por separado, ya sea utilidades por actividades productivas o rentas por inversiones.

Para cambiar la modalidad, el Ministerio de Hacienda propone una nueva redacción para el artículo 1 de la Ley del Impuesto sobre la Renta.

'A los efectos de este impuesto, tendrán la consideración de actividades lucrativas, debiendo tributar conforme a las disposiciones del impuesto a las utilidades, la totalidad de los ingresos, así como la obtención de toda renta de capital y ganancias o pérdidas de capital', dice la propuesta de texto lanzada el pasado jueves.

Dudas. ¿Cómo cambiaría el cálculo del impuesto?¿Quién pierde o gana?

Saborío puso como ejemplo una empresa que reciba ¢90.000 millones cada año por su actividad ordinaria y ¢10.000 millones por ingresos que le generan sus certificados de inversión.

En la situación actual, cuando la empresa recibe las ganancias de los certificados, paga un 8% de impuesto por tratarse de un impuesto cedular; es decir, ¢800 millones por esos ¢10.000 millones.

Entonces, al declarar renta, solo incluye como ingresos gravables los ¢90.000 millones generados por la actividad ordinaria y registra los ¢10.000 millones como no gravables pues ya pagaron el impuesto en la fuente.

Luego, a los ¢90.000 millones le resta, por ejemplo, ¢70.000 millones en gastos y paga renta sobre los ¢20.000 millones de utilidades restantes; es decir, ¢6.000 millones con una tarifa de 30%.

En cambio, con la renta global, el cálculo del impuesto se haría sobre los ¢100.000 millones totales de ingresos.

Esta cifra, menos los ¢70.000 millones de gastos, da una base imponible de ¢30.000 millones, con lo cual el impuesto de renta sería de ¢9.000 millones, a los que se descontarían los ¢800 millones ya pagados por intereses generados en certificados.

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